Casa Blanca cancela reunión Trump-Putin en Budapest tras llamada Rubio-Lavrov

El conflicto en Ucrania continúa causando muertes y destrucción de infraestructura civil, con ataques rusos escalados contra ciudades e instalaciones energéticas.
Si Putin quiere, te destruirá
Trump advirtió a Zelenski durante una tensa reunión en la Casa Blanca sobre los riesgos de rechazar las demandas rusas.

En el espacio de apenas cinco días, una cumbre anunciada entre Trump y Putin para negociar la paz en Ucrania fue convocada y cancelada, dejando al descubierto la fragilidad de una diplomacia que promete mucho y avanza poco. La justificación oficial —que una llamada entre Rubio y Lavrov fue suficiente— apenas disimula el abismo entre las posiciones de Moscú, Washington y Kyiv. Más de tres años después de la invasión rusa, el conflicto sigue cobrando vidas mientras los líderes debaten condiciones territoriales que ninguna de las partes está dispuesta a ceder.

  • Trump anunció y canceló en cinco días una cumbre con Putin en Budapest, exponiendo la inestabilidad de su estrategia diplomática para Ucrania.
  • Rusia se niega a negociar un alto el fuego inmediato y exige que Ucrania entregue el Donbás, una condición que Zelenski considera una rendición disfrazada de paz.
  • En una tensa reunión en la Casa Blanca, Trump presionó a Zelenski a gritos para que aceptara ceder territorio, advirtiéndole que Putin podría destruirlo si no lo hace.
  • Zelenski pidió misiles Tomahawk para forzar a Rusia a negociar, pero Trump lo rechazó por considerarlo una escalada, dejando a Ucrania sin las herramientas que reclama para defenderse.
  • Las posiciones de las tres partes permanecen irreconciliables, y las negociaciones de paz quedan suspendidas sin fecha ni horizonte visible.

Cinco días bastaron para que una cumbre entre Trump y Putin pasara del anuncio a la cancelación. Funcionarios de la Casa Blanca confirmaron que no hay planes inmediatos para un encuentro presencial entre ambos presidentes, argumentando que una llamada entre Marco Rubio y Serguéi Lavrov resultó suficientemente productiva. Lo que estaba en juego era la posibilidad de negociar el fin de una guerra que lleva más de tres años destruyendo Ucrania.

La postura del Kremlin es la que más complica cualquier avance: Lavrov descartó un alto el fuego inmediato, alegando que eso significaría ignorar las causas profundas del conflicto. Putin exige que Zelenski acepte ceder el Donbás como condición previa a cualquier diálogo. Trump, lejos de presionar a Moscú, ha adoptado esa misma posición y se la trasladó directamente al líder ucraniano durante una tensa reunión en la Casa Blanca, donde la discusión escaló hasta convertirse, según el Financial Times, en un intercambio a gritos.

Zelenski se niega a entregar territorio invadido por la fuerza, una posición que considera respaldada por el derecho internacional. Había pedido misiles crucero Tomahawk para inclinar la balanza negociadora, pero Trump rechazó la solicitud por considerarla una escalada. En su lugar, Ucrania pidió 25 baterías adicionales de misiles Patriot para hacer frente a los ataques rusos contra sus ciudades e infraestructura energética.

El presidente ucraniano llegó a ofrecer sumarse a una eventual cumbre en Budapest, pese a la cercanía de Hungría con Moscú. Pero la reunión sigue sin fecha, las posiciones permanecen irreconciliables y la guerra continúa.

Cinco días. Ese fue el tiempo que transcurrió entre el anuncio de Donald Trump de que se reuniría con Vladimir Putin en Budapest y la cancelación de ese mismo encuentro. Funcionarios de la Casa Blanca confirmaron a CBS, Reuters y Associated Press que no hay planes para que el presidente estadounidense se reúna con su homólogo ruso en el futuro inmediato.

La justificación oficial fue que una llamada entre el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Asuntos Exteriores ruso Serguéi Lavrov resultó lo suficientemente productiva como para hacer innecesaria la cumbre presencial. Lo que estaba en juego era nada menos que intentar sellar la paz en Ucrania, más de tres años después de que Rusia invadiera el país. Trump había prometido durante su campaña que lograría la paz en el primer día de su mandato, pero nueve meses después reconoce que entre todos los conflictos que dice haber resuelto, este es el más difícil, porque Putin y Zelenski simplemente no se llevan bien.

La reunión no tenía fecha fija pero estaba prevista para aproximadamente dos semanas después del anuncio. El cambio de planes puede deberse a la falta de disposición que ha mostrado el Kremlin para negociar. Serguéi Lavrov dejó claro que no tiene interés en firmar una tregua inmediata, argumentando que eso significaría abandonar las causas profundas del conflicto. Según él, eso es exactamente lo opuesto a lo que Trump y Putin acordaron en su reunión en Anchorage durante el verano.

La posición de Rusia es clara: Putin exige que Zelenski acepte ceder territorio invadido, principalmente en la región del Donbás, como condición para cualquier diálogo de paz. Trump ha adoptado la misma postura. El viernes, cuando recibió al líder ucraniano en la Casa Blanca, la tensión fue evidente. Según reportó el Financial Times citando a funcionarios presentes, Trump elevó el tono durante una comida de trabajo a puerta cerrada, desencadenando lo que describieron como una discusión a gritos. Le instó a Zelenski a ceder el Donbás y le advirtió que si Putin quiere, lo destruirá. Durante el fin de semana, Trump insistió en este mensaje, diciendo a los periodistas a bordo del Air Force One que ambas partes deberían detenerse en la línea del frente, irse a casa, dejar de luchar, dejar de matar gente.

Zelenski ve inaceptable entregar territorio que fue invadido por la fuerza, en contra del derecho internacional. También esperaba que Trump le proporcionara misiles crucero Tomahawk de largo alcance, que Kyiv considera la mejor manera de forzar a Rusia a la mesa de negociación. Pero Trump consideró eso una escalada, a pesar de que él mismo había sugerido su entrega días antes. En su lugar, Zelenski pidió el lunes a Washington 25 baterías adicionales de misiles antiaéreos Patriot para defenderse de la escalada de ataques rusos contra sus ciudades e infraestructura energética.

Zelenski también afirmó que estaría dispuesto a unirse a Trump y Putin en Budapest, a pesar de que Hungría es el país europeo más cercano a Rusia. Pero el presidente estadounidense no parece dispuesto a aceptar su petición. Por ahora, el encuentro en Budapest queda en suspenso, sin fecha visible para reanudarse, mientras las posiciones de las tres partes permanecen irreconciliables.

Un alto el fuego inmediato significaría abandonar las causas profundas del conflicto
— Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso
De todos los conflictos que he resuelto, esta guerra es la más difícil, porque Putin y Zelenski se llevan muy mal
— Donald Trump
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Trump canceló la reunión tan rápidamente después de anunciarla?

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La Casa Blanca dice que una llamada entre sus diplomáticos y los rusos fue suficiente, pero probablemente hay más. El Kremlin no mostró disposición real a negociar, así que Trump puede haber decidido que una cumbre presencial no cambiaría nada.

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¿Qué quiere realmente Putin?

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Territorio. Específicamente el Donbás. Para él, cualquier tregua que no incluya que Ucrania ceda esa región es inaceptable. Es su condición no negociable.

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¿Y Zelenski qué necesita?

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Armas para defenderse. Pidió misiles Patriot adicionales porque los ataques rusos contra sus ciudades se están intensificando. Pero Trump se niega a darle lo que realmente quiere: los Tomahawk de largo alcance.

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¿Cuál es el verdadero obstáculo aquí?

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Que nadie está dispuesto a ceder. Trump quiere que Zelenski acepte perder territorio. Zelenski dice que eso es inaceptable. Y Putin no va a negociar sin eso. Es un triángulo sin salida.

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¿Esto significa que la guerra continúa indefinidamente?

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Por ahora sí. Sin una reunión, sin presión diplomática real, sin que las partes muevan sus posiciones, la guerra simplemente sigue. Las negociaciones están congeladas.

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