Los temas de fondo siguen igual mientras no se liberen los presos
Dos semanas después de asumir su curul en la Asamblea Nacional, Henrique Capriles advierte que Venezuela no ha entrado en transición democrática alguna: los presos políticos permanecen cautivos, la inflación devora los salarios y las libertades fundamentales siguen suspendidas. Desde Caracas, el líder de la fracción parlamentaria Libertad recuerda que cambiar el tono de la política no es lo mismo que cambiar sus estructuras, y que llamar transición a lo que aún no ha comenzado es, en sí mismo, una forma de engaño colectivo.
- Venezuela vive una asfixia económica sin pausa: el salario mínimo equivale a 40 centavos de dólar al mes y la inflación cerró 2025 en 630%, dejando a millones sin capacidad de cubrir ni el 20% de la canasta básica.
- Capriles rompe con la narrativa oficial de cambio y exige condiciones concretas e innegociables antes de hablar de transición: liberación de presos políticos, reforma económica real y respeto a la disidencia.
- La tensión interna en la oposición también aflora: un saludo con beso a Delcy Rodríguez desató una ola de críticas que, para Capriles, revela cuánto tiempo se pierde en gestos en lugar de soluciones.
- El grupo parlamentario Libertad prepara propuestas de acción inmediata —bonos, ajuste salarial y eliminación de impuestos— para llevar a la Asamblea Nacional como respuesta concreta a la crisis.
- Capriles llama a la unidad opositora desde la humildad, no desde la competencia: 'No estamos en una carrera; nos jugamos la posibilidad de que el país recupere su democracia.'
Henrique Capriles tomó asiento frente a los periodistas con un mensaje sin rodeos: Venezuela no está en transición. El diputado que encabeza la fracción parlamentaria Libertad rechazó la narrativa que circula desde la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, argumentando que sin cambios reales en libertades y economía, hablar de transformación democrática es prematuro.
Para Capriles, una transición verdadera exige condiciones no negociables: liberación inmediata de presos políticos, respuesta seria a la crisis económica, avances en la Ley de Hidrocarburos y respeto genuino a la disidencia. 'Esas serían señales de que estamos en transición; mientras no se eliminen, los temas de fondo siguen igual', explicó. El cambio de gestos, insistió, no es cambio de sistema.
La realidad económica que describe es brutal: 130 bolívares de salario mínimo —40 centavos de dólar—, sin aumentos en más de 1.400 días, y una inflación del 630% que el Banco Central dejó de reportar en septiembre de 2024. Con el salario promedio, un venezolano solo puede adquirir el 20% de la canasta alimentaria básica. Son números que traducen hambre.
Mientras tanto, Capriles ilustra otro problema: cuando saludó a Delcy Rodríguez con un beso en la mejilla, la reacción fue una tormenta de críticas. Para él, eso resume 27 años perdidos en debates sobre gestos en lugar de soluciones. 'No hemos aprendido nada si el debate va a ser si nos vemos feo o si le dio la mano muy suave', sentenció.
Su grupo parlamentario ya prepara propuestas concretas: un bono inmediato de al menos 150 dólares para pensionados y trabajadores públicos, ajuste salarial vinculado a la nueva realidad petrolera, eliminación del IGTF y revisión del IVA. Son medidas de ejecución, no promesas. Y sobre la unidad opositora, Capriles pidió pragmatismo: 'Hay que bajarle a la soberbia de todos los lados. No estamos en una competencia.' Lo que venga dependerá de si las condiciones que enumera comienzan a cumplirse, o si Venezuela sigue llamando transición a algo que todavía no ha empezado.
Henrique Capriles se sentó frente a los periodistas dos semanas después de ocupar su curul en la Asamblea Nacional, y fue directo: Venezuela no está en transición. El diputado que ahora encabeza la fracción parlamentaria Libertad rechazó la narrativa que circula en el país desde la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, argumentando que sin cambios reales en las libertades fundamentales y la economía, cualquier conversación sobre transformación democrática es prematura.
Para Capriles, una transición verdadera requiere condiciones específicas y no negociables. Primero, la liberación inmediata de todos los presos políticos. Segundo, una respuesta seria a la crisis económica que asfixia al país. Tercero, avances en la Ley de Hidrocarburos que permitan gestionar adecuadamente los recursos petroleros. Y cuarto, respeto genuino por la diversidad de opiniones y la disidencia política. "Esas serían señales de que estamos en transición; mientras no se eliminen, los temas de fondo siguen igual", explicó. Su punto es simple pero contundente: el cambio de gestos políticos no es cambio de sistema.
La insistencia de Capriles en la palabra libertad va más allá de evitar la cárcel. "Las libertades personales son mucho más grandes que simplemente no ir preso", señaló, criticando que el debate político se pierda en detalles superficiales. Hace poco saludó a Delcy Rodríguez, la encargada del Gobierno, con un beso en la mejilla, y la reacción fue una ola de críticas. Para él, eso ilustra el problema: después de 27 años de crisis, el país sigue atrapado en discusiones sobre gestos en lugar de soluciones. "No hemos aprendido nada en 27 años si el debate va a ser si nos vemos feo o si le dio la mano muy suave", sentenció.
La realidad económica que Capriles describe es brutal. El salario mínimo es de 130 bolívares, equivalente a 40 centavos de dólar al mes, sin aumentos durante más de 1.400 días. El Banco Central dejó de publicar cifras en septiembre de 2024, pero Capriles advierte que la inflación cerró 2025 en 630 por ciento. Con el salario promedio, un venezolano solo puede comprar el 20 por ciento de la canasta alimentaria básica. Esta es la asfixia económica de la que habla: números que traducen hambre.
Su grupo parlamentario ya prepara propuestas concretas para llevar a la Asamblea Nacional. Un bono inmediato de al menos 150 dólares para pensionados y trabajadores públicos. Un ajuste salarial basado en la nueva realidad petrolera, considerando la participación estadounidense en el comercio del crudo. Eliminación inmediata del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, conocido como IGTF. Revisión de la alícuota del Impuesto al Valor Agregado para aliviar el costo de vida. Son medidas de ejecución, no promesas.
Capriles reconoce que la relación entre Estados Unidos y Venezuela ha girado 180 grados, pero advierte que una transición real requiere construir un "mínimo de confianza" y garantías mutuas. No es suficiente un cambio de temperatura diplomática si las estructuras de poder permanecen intactas. Cuando se le preguntó sobre la unidad con otros sectores opositores, particularmente con María Corina Machado, pidió pragmatismo y humildad. "Hay que bajarle a la soberbia de todos los lados. No estamos en una competencia. Nos estamos jugando la posibilidad de que el país recupere su democracia", dijo. Su mensaje es que no es momento de candidaturas ni de competencias internas, sino de rescatar la institucionalidad. Lo que viene dependerá de si esas condiciones que Capriles enumera comienzan a cumplirse, o si Venezuela sigue llamando transición a algo que aún no ha comenzado.
Citas Notables
Yo no creo que estemos en transición— Henrique Capriles, diputado de la fracción Libertad
Las libertades personales son mucho más grandes que simplemente no ir preso— Henrique Capriles
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Capriles insiste tanto en que no hay transición? ¿No es un cambio que Maduro ya no esté?
Porque para él, un cambio de personas en el poder sin cambio de sistema no es transición. Es solo un cambio de caras.
¿Qué tan grave es la situación económica que describe?
Tan grave que un salario mínimo no alcanza ni para una comida decente. Treinta centavos de dólar al mes. Eso es asfixia.
¿Cree que sus propuestas de bonos y ajustes salariales tienen posibilidad real de aprobarse?
Eso depende de si hay voluntad política en la Asamblea. Pero el punto es que está poniendo números concretos sobre la mesa, no solo críticas.
¿Qué significa cuando dice que no todos los opositores tienen que tener las mismas posturas?
Que la oposición es diversa y eso está bien. Lo que no está bien es que se peleen entre ellos mientras el país se hunde.
¿Por qué le molestó tanto el saludo con Delcy Rodríguez?
No le molestó el saludo. Le molesta que la gente se enfoque en eso en lugar de enfocarse en si hay libertades reales, si hay presos políticos siendo liberados, si la economía mejora.
¿Qué espera que pase ahora?
Que se cumplan las condiciones que menciona: presos libres, cambios económicos, respeto a la disidencia. Si eso no ocurre, entonces seguirá diciendo que no hay transición.