Caos republicano: Scalise lucha por los votos necesarios para presidir la Cámara

El nuevo portavoz va a heredar la bandeja de entrada del anterior
Un experto advierte que cambiar de presidente no resuelve los problemas políticos fundamentales que destruyeron a McCarthy.

En el otoño de 2023, el Partido Republicano de la Cámara de Representantes atraviesa una de sus crisis de gobernanza más profundas en décadas: tras expulsar a su propio líder, Kevin McCarthy, busca ahora un sucesor que pueda unir lo que parece irreunificable. Steve Scalise, representante de Louisiana, ganó la nominación interna, pero la aritmética del pleno y las fracturas ideológicas de su propio partido lo mantienen lejos del poder. Lo que se debate no es solo quién ocupará el escaño más alto de la Cámara, sino si una mayoría tan dividida puede gobernar en absoluto en un mundo que no espera.

  • Scalise ganó la votación interna con 113 votos, pero necesita 217 en el pleno y fuentes de su propio partido admiten que no tiene ningún camino claro para llegar a ese número.
  • Figuras rebeldes como Marjorie Taylor Greene, Nancy Mace y Lauren Boebert se niegan a respaldarlo, invocando desde su salud hasta un discurso de hace dos décadas ante un grupo supremacista blanco.
  • La Cámara permanece paralizada sin liderazgo mientras estalla la guerra entre Israel y Hamás, y rivales globales como Rusia y China observan con satisfacción la disfunción estadounidense.
  • Republicanos moderados como McCaul y Lawler advierten que el caos interno no solo daña al partido, sino que envía un mensaje peligroso al mundo sobre la capacidad de la democracia para funcionar.
  • Incluso si Scalise logra los votos, heredaría los mismos problemas irresolubles que destruyeron a McCarthy: un posible cierre del Gobierno, un Senado demócrata y una conferencia que exige lo imposible.

A mediados de octubre de 2023, Steve Scalise acaba de ganar la nominación interna republicana para la presidencia de la Cámara, derrotando a Jim Jordan por 113 votos contra 99. Pero esa victoria a puerta cerrada es apenas el comienzo de una batalla mucho más difícil: para ser elegido en el pleno necesita 217 votos, y en una conferencia de poco más de 220 miembros, no puede perder más de cuatro. Fuentes republicanas de alto nivel son brutalmente honestas: Scalise no está cerca de ese número, y algunos dicen que no tiene ningún camino viable.

El caos es la herencia directa de la destitución de Kevin McCarthy, ocurrida apenas una semana antes, cuando ocho republicanos liderados por Matt Gaetz votaron junto a los demócratas para expulsarlo. Ahora el partido se debate entre Scalise y Jordan como opciones, mientras algunos sugieren que podría necesitarse un candidato de compromiso. Todo esto ocurre mientras el mundo enfrenta la recién estallada guerra entre Israel y Hamás, y adversarios como Rusia y China observan con satisfacción.

Los obstáculos de Scalise son concretos y personales. Marjorie Taylor Greene expresó dudas sobre su salud, pues está siendo tratado de cáncer de sangre. Nancy Mace se negó a apoyarlo citando un discurso que pronunció en 2002 ante un grupo supremacista blanco, del que Scalise se disculpó años después. Lauren Boebert tampoco se ha comprometido. Mientras tanto, republicanos moderados como Michael McCaul advierten que la parálisis legislativa envía un mensaje peligroso al mundo: "A Putin le encanta esto, al ayatolá le encanta esto".

Incluso una victoria de Scalise no resolvería nada estructural. Como señala la experta de Georgetown Laura Blessing, el nuevo presidente heredaría la misma bandeja de entrada: un Senado y una Casa Blanca demócratas, una conferencia que exige recortes imposibles, y un cierre del Gobierno que amenaza para el próximo mes. Los mismos problemas que destruyeron a McCarthy esperan, intactos, al siguiente en la fila.

El Partido Republicano de la Cámara de Representantes se desmorona bajo el peso de sus propias divisiones internas. A mediados de octubre de 2023, Steve Scalise, el líder republicano de Louisiana, acaba de ganar la nominación interna de su partido para la presidencia de la Cámara, pero cuando cae la noche, la realidad se impone: está lejos de tener los votos que necesita para sellar el trabajo.

Scalise ganó la votación a puerta cerrada del miércoles con 113 votos contra 99 para Jim Jordan, el conservador de línea dura de Ohio. Pero esa victoria interna es apenas un primer paso. Para convertirse en presidente en la votación del pleno, necesita 217 votos. En una conferencia republicana que apenas supera los 220 miembros, eso significa que solo puede permitirse perder cuatro votos. Según fuentes republicanas de alto nivel, Scalise no está ni cerca de ese número. "Steve no está cerca de 217", admitió un miembro del partido. Otro funcionario republicano fue aún más directo: "No tiene ningún camino hacia el 217".

El caos que rodea la búsqueda de un nuevo presidente es el resultado directo de la destitución de Kevin McCarthy hace apenas una semana. Ocho republicanos, liderados por el representante de Florida Matt Gaetz, votaron con los demócratas para expulsar a McCarthy del cargo. Ahora el partido se debate entre Scalise y Jordan, mientras algunos miembros sugieren que podría ser necesario un candidato de compromiso. Entretanto, la Cámara permanece sin liderazgo en un momento en que el mundo enfrenta crisis crecientes: la guerra entre Israel y Hamás acaba de estallar, y los adversarios de Estados Unidos observan con satisfacción la disfunción estadounidense.

Los obstáculos que enfrenta Scalise son formidables y, en muchos sentidos, idénticos a los que destruyeron a McCarthy. Miembros rebeldes prominentes ya han anunciado que no lo apoyarán. La representante de Georgia Marjorie Taylor Greene expresó preocupación por la salud de Scalise, quien recientemente ha sido tratado de cáncer de sangre. La representante de Carolina del Sur Nancy Mace se negó a votar por él, citando un discurso que Scalise pronunció ante un grupo supremacista blanco en 2002, antes de entrar al Congreso. Aunque Scalise se disculpó años después, Mace dijo a CNN: "Estoy intentando reconciliarlo, y ahora mismo, no puedo". La representante de Colorado Lauren Boebert, otra voz de la línea dura, tampoco se ha comprometido a apoyarlo, diciendo que su preocupación principal es cómo se gestiona la Cámara.

Scalise es, en teoría, un candidato más fuerte que McCarthy. Es más conservador, más popular dentro de la conferencia republicana, y es conocido como un recaudador de fondos excepcional, una cualidad que importa mucho a los miembros que buscan reelección. Pero eso podría no ser suficiente. El problema fundamental es que los conservadores de línea dura que derribaron a McCarthy no tienen una lista clara de demandas que puedan ser satisfechas. Sus exigencias son grandilocuentes y a menudo contradictorias. McCarthy intentó apaciguarlos incluyendo prioridades de guerra cultural en proyectos de ley de asignaciones, expulsando demócratas de comités clave e incluso iniciando una investigación de destitución contra el presidente Biden. Nada de eso lo salvó.

Mientras Scalise trabaja durante la noche del miércoles para construir una mayoría, algunos republicanos moderados expresan creciente frustración. El representante de Nueva York Mike Lawler acusó a los extremistas de sabotear repetidamente a la mayoría republicana. El representante de Texas Michael McCaul, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, advirtió a CNN que la falta de liderazgo está enviando un mensaje peligroso al mundo. "Tenemos que gobernar y no podemos hacerlo sin un portavoz", dijo McCaul. "Cuanto más juguemos con esto, eso solo envalentona a nuestros adversarios como el presidente Xi, que habla de que la democracia no funciona. A Putin le encanta esto, al ayatolá le encanta esto".

Incluso si Scalise logra de alguna manera reunir los votos necesarios, sus problemas apenas estarían comenzando. Heredaría exactamente los mismos desafíos irresolubles que destruyeron a McCarthy: un Senado y una Casa Blanca controlados por demócratas, una conferencia republicana que exige recortes de gastos masivos que nunca serán aprobados, y un posible cierre del Gobierno que se aproxima el próximo mes. Como señaló Laura Blessing, experta en asuntos gubernamentales de la Universidad de Georgetown, cambiar de presidente no cambia la realidad política subyacente. "El nuevo portavoz va a heredar la bandeja de entrada del anterior", dijo.

Tenemos que gobernar y no podemos hacerlo sin un portavoz. Cuanto más juguemos con esto, eso solo envalentona a nuestros adversarios.
— Michael McCaul, representante de Texas y presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores
No tiene ningún camino hacia el 217
— Un alto funcionario republicano de la Cámara
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Scalise está tan lejos de los 217 votos si ya ganó la nominación interna?

Model

Porque ganar la nominación interna y ganar en el pleno son dos cosas completamente diferentes. En la votación a puerta cerrada, solo votaron los republicanos. En el pleno, necesita que cada republicano vote por él, y algunos simplemente se niegan.

Inventor

¿Qué quieren exactamente los miembros que se niegan a apoyarlo?

Model

Esa es la pregunta que nadie puede responder. Algunos hablan de liderazgo, otros de principios, otros de cuestiones específicas. Pero no hay una lista clara. Es como si el objetivo fuera simplemente derribar a quien sea que esté en el poder.

Inventor

¿Cómo es posible que McCarthy haya durado tanto tiempo si el partido es tan ingobernable?

Model

McCarthy hizo concesiones enormes para llegar a la presidencia. Permitió que un solo miembro pudiera convocar una votación para destituirlo. Eso fue su sentencia de muerte. Scalise sabe esto, pero no está claro qué puede ofrecer que sea diferente.

Inventor

¿Y si Scalise no logra los votos? ¿Qué pasa entonces?

Model

Entonces el partido probablemente recurra a Jim Jordan o a algún candidato de compromiso. Pero Jordan tiene sus propios problemas de apoyo. Lo que está claro es que la Cámara seguirá sin liderazgo mientras el mundo se desmorona alrededor de ellos.

Inventor

¿Cuál es el verdadero costo de todo esto?

Model

El costo es que Estados Unidos se ve débil en el mundo. China, Rusia, Irán, todos están observando. Y mientras tanto, hay un cierre del Gobierno que se aproxima, una guerra en Oriente Medio, y la Cámara está paralizada por sus propias guerras internas.

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