Una misma cifra puede reflejar profesionales que prosperan o trabajadores empujados a la informalidad
En el corazón de una Argentina que se transforma, la pregunta no es si el cambio llegará, sino quién podrá montarlo. Mientras la industria y el comercio ceden terreno, los Servicios Basados en el Conocimiento, la agroindustria y la energía emergen como nuevos polos de empleo, aunque aún insuficientes para contener a los trabajadores desplazados. La informalidad —ese viejo refugio de los que no encuentran lugar en la economía formal— crece en silencio, recordando que una transición sin red de contención no es progreso, sino traslado del sufrimiento.
- Argentina pierde empleos industriales y comerciales más rápido de lo que los sectores emergentes pueden reemplazarlos, dejando a miles sin opciones formales.
- La informalidad se profundiza: en el servicio doméstico solo el 29% de los trabajadores está registrado, y en el comercio apenas el 32%, revelando una economía con dos velocidades muy distintas.
- El cuentapropismo crece, pero no siempre como elección: muchos trabajadores son empujados a la independencia forzada por la falta de empleo asalariado, confundiendo precariedad con autonomía.
- Los Servicios Basados en el Conocimiento muestran dinamismo real, pero el interrogante urgente es si su expansión será lo suficientemente rápida y masiva para compensar las pérdidas en otros sectores.
- La reconfiguración económica en curso depende de que agro, energía, minería y servicios de conocimiento no solo crezcan, sino que generen empleo de calidad y con protección social.
Argentina atraviesa una transformación económica que promete y amenaza en simultáneo. La industria pierde empleos ante la competencia internacional, el comercio se contrae junto con los ingresos familiares, y en ese vacío los Servicios Basados en el Conocimiento avanzan con dinamismo. La pregunta central es si ese crecimiento alcanzará para absorber a quienes quedan sin lugar.
El empleo en servicios revela un paisaje fragmentado. Sectores como el doméstico, los empresariales, la salud y el transporte emplean cada uno entre 1,3 y 1,6 millones de personas. Pero lo que importa no es solo el tamaño, sino la calidad de esos puestos. La informalidad traza divisiones profundas: mientras en la Administración Pública el 100% está formalizado y en Enseñanza el 91%, en el comercio solo el 32% tiene empleo registrado y en el servicio doméstico apenas el 29%.
Una complejidad adicional aparece cuando se mira el cuentapropismo. En los servicios empresariales, el 34% son independientes —contadores, abogados, consultores que eligieron ese camino— y solo el 8% trabaja en negro. En el comercio, en cambio, una proporción similar de cuentapropistas convive con alta informalidad y empleos de subsistencia. Como señala un estudio de Fundar, una misma cifra puede reflejar realidades opuestas según el sector.
El resultado visible de esta transición es el aumento del cuentapropismo forzado y la informalidad: quienes pierden sus empleos no desaparecen, se trasladan a sectores menos protegidos y con menores ingresos. La esperanza está depositada en la agricultura, la energía, la minería y los Servicios Basados en el Conocimiento. Pero el desafío es doble: crecer lo suficiente y hacerlo con calidad. Sin que ese dinamismo se generalice e incorpore a más trabajadores al empleo formal, la reconfiguración económica dejará a muchos atrás.
Argentina está en medio de una transformación económica que promete y amenaza al mismo tiempo. Mientras algunos sectores se contraen —la industria pierde empleos a la competencia internacional, el comercio se desmorona con cada caída en los ingresos de las familias— otros comienzan a crecer. Los Servicios Basados en el Conocimiento avanzan con dinamismo. La pregunta que flota sobre el país es si ese crecimiento será suficiente para absorber a los trabajadores que quedan sin lugar en las actividades que se cierran.
La estructura del empleo en servicios revela un paisaje fragmentado. Hay sectores grandes: el servicio doméstico, los servicios empresariales, la salud, el transporte y las comunicaciones, los servicios comunitarios. Cada uno de estos ramos emplea entre 1,3 y 1,6 millones de personas. Más atrás quedan los servicios financieros, el alojamiento y la gastronomía, que en conjunto suman apenas 1,18 millones de puestos —el 7% del total de empleo en servicios, según un estudio de Fundar. Lo que importa no es solo el tamaño, sino la calidad de esos empleos y la velocidad con que se crean o desaparecen.
La informalidad marca profundas divisiones. En la Administración Pública, el 100% de los trabajadores está formalizado. En Enseñanza, el 91%. Pero en el Comercio apenas el 32% tiene empleo registrado, y en el Servicio Doméstico solo el 29%. Esa brecha no es accidental: refleja cómo ciertos sectores, especialmente en economías en desarrollo como la argentina, absorben mano de obra barata, sin protecciones, sin derechos. El servicio doméstico, partes del comercio, la gastronomía: son sectores que viven de la informalidad.
Pero aquí aparece una complejidad que los números simples no capturan. No todo trabajo no asalariado es precario. En los servicios empresariales, el 34% de los trabajadores son cuentapropistas —contadores, abogados, consultores que eligieron la independencia. Solo el 8% de ese sector está en negro. En cambio, en el Comercio, el 46% de cuentapropismo convive con altísima informalidad asalariada y empleos de subsistencia. La misma proporción de trabajadores independientes puede significar profesionales que prosperan o trabajadores empujados a la informalidad por falta de opciones. El estudio de Fundar lo resume así: una misma cifra puede reflejar realidades opuestas según la rama.
La creación de empleo es ahora el punto débil de la transición económica que vive Argentina. Mientras desaparecen puestos en industrias expuestas a la competencia global y en comercios que dependen de ingresos que ya no llegan, el ritmo de creación de nuevos empleos es lento. El resultado es visible: más gente se ve forzada al cuentapropismo, más informalidad, más incertidumbre. Los trabajadores que pierden sus empleos no desaparecen; se trasladan a sectores menos protegidos, con menores ingresos, sin seguridad social.
La esperanza está depositada en sectores en expansión: la agricultura, la energía, la minería, y los Servicios Basados en el Conocimiento. Estos ramos crecen mientras otros se contraen. Pero el desafío es claro: ¿crecerán lo suficiente? ¿Lo suficientemente rápido? ¿Generarán empleos de calidad o solo más informalidad? Argentina necesita que el dinamismo de los Servicios Basados en el Conocimiento se generalice, que se extienda a más trabajadores, que incorpore a una porción mayor de la población al mundo del trabajo formal. Sin eso, la reconfiguración económica en curso dejará a muchos atrás.
Citações Notáveis
Una misma proporción de no asalariados puede reflejar profesionales independientes o trabajadores empujados a la informalidad, según la rama— Estudio de Fundar
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué importa tanto si alguien es cuentapropista o asalariado? ¿No es lo mismo perder ingresos de cualquier forma?
No es lo mismo. Un abogado independiente que factura a sus clientes vive diferente que alguien que vende en la calle porque perdió su empleo. Ambos son cuentapropistas, pero uno eligió, el otro fue empujado.
Entonces el número de informalidad no te dice realmente quién está en problemas.
Exacto. El 34% de cuentapropismo en servicios empresariales es casi invisible en los datos de informalidad porque esos profesionales tienen ingresos altos y acceso a servicios. El 46% en comercio es devastador porque es gente que no tiene otra opción.
¿Y qué pasa con los que pierden empleos en industria? ¿Adónde van?
A sectores que los absorben sin protecciones. Comercio, gastronomía, servicio doméstico. Lugares donde la informalidad es la norma. Es un descenso.
¿Los Servicios Basados en el Conocimiento pueden absorber a esa gente?
Ese es el problema. Requieren educación, habilidades específicas. No todos pueden hacer la transición. Por eso el estudio dice que necesita "generalizarse". Tiene que crecer mucho más de lo que está creciendo ahora.