El Gobierno hizo del negacionismo climático una bandera
En un momento en que el clima global exige mayor vigilancia institucional, Argentina ha optado por desmantelar las estructuras estatales dedicadas a su monitoreo y gestión: la Subsecretaría de Ambiente opera sin titular, la Dirección de Cambio Climático fue eliminada y el presupuesto ambiental cayó más del 80% en dos años. Lo que se presenta como descentralización hacia las provincias es leído por organizaciones especializadas como un abandono de responsabilidades constitucionales del Estado nacional. El costo no es solo administrativo: los sistemas que alertan sobre tormentas, inundaciones e incendios forestales pierden capacidad en un país cada vez más expuesto a eventos climáticos extremos.
- El presupuesto de la Subsecretaría de Ambiente cayó un 80,8% en términos reales entre 2023 y 2025, una contracción que no tiene precedentes en la historia reciente del área.
- La Dirección de Cambio Climático fue eliminada y su cargo permanece vacante, dejando al país sin una conducción técnica específica en la materia justo cuando los compromisos internacionales exigen lo contrario.
- El Servicio Meteorológico Nacional enfrenta renuncias, despidos y debilitamiento operativo, poniendo en riesgo los sistemas de alerta que protegen a millones de personas frente a tormentas, inundaciones y sequías.
- El Gobierno traslada responsabilidades ambientales a las provincias sin transferirles los recursos necesarios, una maniobra que organizaciones como FARN califican de inconstitucional y peligrosa.
- Investigadores, académicos y organizaciones ambientales advierten que el Estado nacional ha abandonado su rol central en debates sobre biodiversidad, incendios forestales y ordenamiento territorial, sin ofrecer una hoja de ruta alternativa.
El Gobierno nacional dejó vacante la conducción de la Subsecretaría de Ambiente y retiró el financiamiento de programas federales que ahora recaen sobre los gobernadores. Las organizaciones ambientales describen el proceso como un desmantelamiento institucional: la cartera, degradada de ministerio a subsecretaría, sufrió una caída real del 80,8% en su presupuesto entre 2023 y 2025, con proyecciones igualmente severas para 2026.
Durante su gestión, el subsecretario Brom reconoció públicamente no ser especialista en temas ambientales y definió su rol como de gestión y articulación con provincias. Sin embargo, su paso por el cargo no produjo un Plan Nacional Ambiental, ni estrategias de conservación de biodiversidad, ni programas de restauración de ecosistemas, ni políticas frente a la crisis climática. La Dirección de Cambio Climático fue eliminada y su cargo permanece sin ocupar.
La Fundación Ambiente y Recursos Naturales documentó en su Informe Ambiental 2026 que el negacionismo climático se ha convertido en una postura política del Gobierno. La reforma de la Ley de Glaciares y la transferencia de facultades a las provincias son señaladas como parte de una estrategia de desplazamiento de responsabilidades que, por mandato constitucional, corresponden al Estado nacional.
El Servicio Meteorológico Nacional atraviesa una crisis paralela. La renuncia de su director se produjo en un clima de tensión entre autoridades y trabajadores, quienes alertaron sobre el deterioro técnico y operativo del organismo. El SMN provee información crítica para anticipar tormentas, inundaciones, olas de calor, incendios y sequías; sus datos son utilizados por gobiernos, productores agropecuarios, aeropuertos y fuerzas de seguridad. El debilitamiento de esta capacidad expone a la población a riesgos crecientes sin que el Estado pueda anticiparlos ni gestionarlos.
El Gobierno nacional ha dejado sin titular la Subsecretaría de Ambiente y retirado el financiamiento de programas federales que ahora quedan en manos de los gobernadores, en un movimiento que organizaciones ambientales describen como desmantelamiento institucional. La cartera, que fue reducida de ministerio a subsecretaría, ha sufrido recortes presupuestarios devastadores: una caída real del 80,8% en 2025 respecto a 2023, y proyecciones de reducción del 79,6% para 2026 si se ejecutan todos los fondos previstos.
Durante su gestión desde 2025, el subsecretario Brom presidió una estructura cada vez más debilitada. Reconoció públicamente que no era especialista en temas ambientales, proveniente del ámbito empresarial, y planteó que su rol se centraría en gestión y articulación con provincias. Sin embargo, su paso por el cargo dejó un registro de ausencias significativas: no presentó un Plan Nacional Ambiental, no impulsó estrategia nacional de conservación de biodiversidad, no lanzó programas federales de restauración de ecosistemas, ni promovió políticas de alcance para enfrentar la crisis climática. Tampoco se anunciaron reformas para fortalecer la protección de bosques nativos, mejorar sistemas de prevención de incendios forestales o ampliar herramientas de adaptación frente a eventos climáticos extremos.
La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) documentó en su Informe Ambiental 2026 que el Gobierno nacional ha hecho del negacionismo climático una suerte de bandera política. La degradación institucional ha sido significativa, señala la organización. El Ministerio de Ambiente, tras ser rebajado a subsecretaría, registró un recorte real del 79,4% en relación con los fondos ejecutados en 2023. Además, FARN advierte que la reforma de la Ley de Glaciares profundizó una tendencia de transferir facultades a las provincias, lo que describe como una estrategia de desplazamiento de responsabilidades que por mandato constitucional corresponden al Estado nacional.
Investigadores, especialistas, organizaciones ambientales y sectores académicos han señalado que la Subsecretaría perdió protagonismo dentro del Gobierno y dejó de ocupar un lugar central en debates sobre incendios forestales, biodiversidad, cambio climático, recursos naturales y ordenamiento territorial. La Dirección de Cambio Climático fue eliminada, aunque era sostenida mayormente con fondos internacionales. Por ahora no se conoce quién ocupará el puesto vacante ni cuál será el rumbo a seguir.
La situación en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) presenta un panorama similar. La renuncia de su director Mauad ocurrió en el marco de creciente tensión entre autoridades nacionales y trabajadores del organismo, quienes alertaron sobre debilitamiento de la estructura técnica y operativa. El SMN produce información científica para prevenir riesgos y tomar decisiones frente a fenómenos naturales. Sus sistemas de alerta permiten anticipar tormentas severas, inundaciones, olas de calor, incendios forestales, nevadas extremas, sequías y fenómenos asociados al cambio climático.
La información y datos que elabora el SMN son utilizados por organismos de emergencia, gobiernos provinciales y municipales, productores agropecuarios, aeropuertos, fuerzas de seguridad y sectores energéticos. La ausencia de políticas públicas en ambos organismos se evidencia no solo en recortes presupuestarios sostenidos y despidos de personal, sino en una postura de minimizar su importancia para la seguridad y protección del patrimonio ambiental, pese a las innumerables evidencias científicas que aconsejan lo opuesto. El debilitamiento de sistemas de alerta meteorológica y prevención de desastres naturales expone a la población a riesgos aumentados sin capacidad estatal de anticipación.
Citações Notáveis
La degradación institucional ha sido significativa— Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)
El Gobierno nacional hizo del negacionismo climático una suerte de bandera— Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Informe Ambiental 2026
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un subsecretario sin experiencia ambiental fue puesto a cargo de un organismo tan crítico?
Eso es lo que nadie ha explicado claramente. Brom mismo reconoció que venía del ámbito empresarial. Parece que el enfoque era gestión administrativa, no política ambiental.
¿Y qué significa que la Dirección de Cambio Climático haya sido eliminada?
Significa que desapareció la estructura específica para pensar y coordinar respuesta climática nacional. Estaba financiada con fondos internacionales, así que el costo fiscal era bajo. Su eliminación fue una decisión política, no presupuestaria.
¿Quién queda responsable ahora de esos temas?
Teóricamente, las provincias. Pero el Gobierno nacional también les quitó el financiamiento federal. Es una transferencia de responsabilidad sin recursos.
¿Y el Servicio Meteorológico? ¿Qué pasa si falla?
Eso es lo grave. Sin alertas confiables de tormentas, inundaciones, sequías, la gente queda desprotegida. Los productores agropecuarios, los municipios, los aeropuertos dependen de esa información.
¿Hay algo que sugiera que esto va a cambiar?
No. El patrón es consistente: recortes, despidos, debilitamiento. Nadie ha nombrado un nuevo subsecretario. Parece que el declino es la estrategia.
¿Qué dicen los científicos?
Que es un error grave. Las evidencias científicas aconsejan lo opuesto a lo que está pasando. Pero eso no parece importar en las decisiones que se están tomando.