Aquí no necesitamos personas armadas. La reacción armada siempre estará a cargo de la fuerza pública.
Cali ya trabajaba en un modelo de seguridad similar al anunciado nacionalmente, con tres componentes: reservistas como gestores, coordinación con seguridad privada e integración de autoridades judiciales. Los gestores de convivencia no portarán armas ni tendrán funciones operativas; serán capacitados y ubicados en zonas de alto delito para fortalecer la presencia institucional y comunicación comunitaria.
- Cali estructura un modelo de seguridad con tres componentes: reservistas como gestores, coordinación con seguridad privada e integración de autoridades judiciales
- Los gestores de convivencia no portarán armas ni tendrán funciones operativas; serán capacitados y ubicados en zonas de alto delito
- La Alcaldía aún no define presupuesto ni cantidad de gestores; espera potencializar avances con implementación nacional que inicia el 7 de agosto
La Alcaldía de Cali anuncia la implementación de bloques de seguridad con gestores de convivencia sin armas, articulando su modelo local con la estrategia nacional del presidente electo Abelardo de la Espriella.
Cali ya estaba armando su propio rompecabezas de seguridad cuando el presidente electo Abelardo de la Espriella anunció que firmaría un decreto el 7 de agosto para crear bloques de defensa en las principales ciudades del país. La noticia no sorprendió a la Alcaldía. Javier Garcés, secretario de Seguridad y Justicia de la ciudad, explicó en una entrevista el martes 14 de julio que la administración distrital ya venía estudiando un esquema muy parecido, y ahora buscará conectarlo con la estrategia que impulse el nuevo Gobierno Nacional.
El modelo que Cali ha estado desarrollando descansa sobre tres pilares. El primero incorpora a miembros de la reserva militar para tareas de prevención, convivencia y recolección de información que actúe como puente entre la comunidad y las autoridades. Garcés subrayó que estas personas no serían operativas ni portarían armas. Serían gestores, trabajando codo a codo con los vecinos en las zonas donde más se necesita presencia institucional. El segundo componente busca fortalecer la coordinación con las empresas de seguridad privada que ya operan en Cali. Estas compañías realizan recorridos y vigilancia en distintos sectores, y la información que recopilan podría servir para apoyar el trabajo de las autoridades. La Alcaldía ya venía conversando con representantes del sector privado para definir mecanismos de coordinación. El tercero articula a la Policía Judicial, la SIJÍN, la Fiscalía y el CTI para concentrar intervenciones en los sectores donde se concentran los mayores problemas de seguridad.
Uno de los puntos que Garcés enfatizó con más fuerza fue que los gestores provenientes de la reserva no tendrían funciones operativas ni utilizarían armamento. "La reserva es personal que ya está en uso de buen retiro", explicó. "En estas actividades no se contemplaría el uso de armamento ni personal ni dotación; simplemente son como gestores que van a estar en algunas zonas trabajando más de la mano de la comunidad". La reacción frente a hechos delictivos seguiría siendo responsabilidad exclusiva de la Fuerza Pública. "Aquí no necesitamos personas armadas. La reacción armada siempre estará a cargo de la fuerza pública", afirmó. Quienes integren estos equipos deberán superar procesos de selección y capacitación antes de comenzar sus labores.
La intención es desplegar a estos gestores en sectores donde se presentan con mayor frecuencia delitos como el hurto, para fortalecer la presencia institucional y mejorar la comunicación con la comunidad. "Van a estar focalizados en zonas donde tenemos problemas. Ahí vamos a tener estos equipos reforzando la presencia institucional, la comunicación con la comunidad y facilitando una mejor reacción de las autoridades", manifestó Garcés. Sin embargo, la Alcaldía aún no ha definido cuántas personas integrarían el programa. Ese aspecto continúa siendo analizado junto con las empresas de seguridad privada y los equipos de reserva.
Sobre el financiamiento, Garcés confirmó que los gestores de seguridad y convivencia estarían a cargo presupuestalmente de la Administración Distrital. Pero aclaró que por ahora no existe un presupuesto definido para poner en marcha la iniciativa. "No, como te mencionaba, lo estamos haciendo tanto por el sector de seguridad privada como la implementación de los gestores... todavía no está presupuestado. Ahora, con el anuncio del nuevo gobierno, esperamos potencializar más los avances que ya teníamos en Cali y que podamos avanzar rápido con esta labor", indicó.
Hasta el momento, el nuevo Gobierno Nacional no ha entregado detalles sobre la conformación de estos bloques, las entidades que los integrarían, su financiación o el presupuesto que tendría la estrategia. Mientras tanto, Cali aseguró que ya trabaja en una propuesta propia que espera articular con el modelo que comience a implementarse a partir del próximo 7 de agosto. La ciudad está lista para conectar lo que ya ha construido con lo que viene desde el nivel nacional.
Notable Quotes
El tema de bloques de seguridad es una situación que ya venimos, de alguna forma, trabajando en la ciudad. Muy importante el anuncio que ha hecho el nuevo gobierno y cómo podemos articular.— Javier Garcés, secretario de Seguridad y Justicia de Cali
La reserva es personal que ya está en uso de buen retiro. En estas actividades no se contemplaría el uso de armamento ni personal ni dotación; simplemente son como gestores que van a estar en algunas zonas trabajando más de la mano de la comunidad.— Javier Garcés
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Cali ya estaba trabajando en algo parecido a lo que acaba de anunciar el presidente electo?
Porque la inseguridad no espera a que Bogotá tome decisiones. Las ciudades tienen que resolver sus problemas con lo que tienen a mano. Cali ya sabía que necesitaba más presencia en las calles, mejor comunicación con la comunidad, coordinación entre actores. El anuncio nacional llegó cuando ya estaban en movimiento.
¿Qué diferencia hay entre un gestor de convivencia sin armas y un policía?
Todo. Un policía está entrenado para reaccionar ante delitos, para usar fuerza si es necesario. Un gestor es alguien que vive en el barrio, que conoce a la gente, que escucha, que reporta. Es prevención, no represión. Son los ojos y los oídos, no las manos.
¿Por qué insistió tanto Garcés en que estos gestores no portarían armas?
Porque es lo primero que la gente pregunta. Cuando dices que vas a meter más gente en las calles, la gente piensa en más violencia. Garcés quería dejar claro que esto es diferente. No es militarizar. Es humanizar la seguridad.
¿Qué pasa si un gestor ve un delito ocurriendo?
Reporta. Llama a la Fuerza Pública. Eso es todo lo que puede hacer. Su trabajo es estar ahí, ser visible, crear confianza. La reacción armada no es su responsabilidad.
¿Por qué involucrar a las empresas de seguridad privada?
Porque ya están ahí. Ya tienen gente en las calles, ya recopilan información. En lugar de que esa información se pierda, se conecta con las autoridades. Es aprovechar lo que existe, no crear algo nuevo desde cero.
¿Cuál es el riesgo de que esto no funcione?
Que no haya presupuesto. Garcés fue honesto: todavía no saben cuánto cuesta, cuántas personas necesitan, cómo lo van a pagar. Tienes una buena idea, pero sin dinero, sin números claros, es solo una promesa.