Bomberos peruanos viajan a Venezuela para apoyar rescate tras devastadores terremotos

Los terremotos dejaron al menos 920 muertos, más de 3.360 heridos y organismos internacionales estiman que los desaparecidos podrían superar 50.000 personas.
Dos terremotos en 39 segundos, más de 920 muertos, 50.000 desaparecidos estimados
La magnitud del desastre sísmico que golpeó Venezuela el 24 de junio y la respuesta internacional que se movilizó.

En las horas que siguieron a dos terremotos casi simultáneos que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026, dejando más de 920 muertos y decenas de miles de desaparecidos, Perú respondió con algo más que palabras: despachó 43 bomberos especializados hacia el norte venezolano, portando cuatro toneladas de equipos y décadas de experiencia acumulada en catástrofes. Es el gesto antiguo de los pueblos que se reconocen en el dolor ajeno, la solidaridad convertida en acción concreta cuando cada hora separa la vida de la muerte bajo los escombros.

  • Dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos, colapsaron estructuras en amplias zonas del norte venezolano y sumieron al país en una emergencia humanitaria de escala difícil de dimensionar.
  • Las cifras son brutales: al menos 920 muertos, más de 3.360 heridos, y organismos internacionales estiman que los desaparecidos podrían superar las 50.000 personas.
  • Perú activó su brigada USAR —médicos, ingenieros, arquitectos y especialistas en materiales peligrosos— y la envió a Venezuela con cuatro toneladas de equipos diseñados para operar en estructuras colapsadas.
  • El jefe de la brigada advirtió que el equipo puede operar ocho días, pero que un segundo grupo de voluntarios podría ser despachado si la magnitud del desastre lo exige.
  • La operación peruana se suma a los esfuerzos locales e internacionales que ya excavan entre los escombros, en una carrera contra el tiempo donde cada hora puede significar una vida rescatada.

El miércoles 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos en rápida sucesión: primero uno de magnitud 7.2, y apenas 39 segundos después, otro de 7.5. El resultado fue devastador: al menos 920 muertos, más de 3.360 heridos, y estimaciones de la ONU que sitúan a los desaparecidos por encima de las 50.000 personas. Estructuras colapsaron en amplias zonas del norte del país, que entró de inmediato en estado de emergencia.

A través de gestiones entre la Cancillería peruana y el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, se movilizó una brigada USAR de 43 especialistas: médicos, ingenieros, arquitectos y expertos en materiales peligrosos, acompañados de unidades de búsqueda canina. Partieron con cuatro toneladas de equipos de alta precisión diseñados para intervenir en edificios derrumbados.

El brigadier mayor Claudio Saenz, jefe de la brigada, explicó que el equipo tiene capacidad para operar durante ocho días en Venezuela, con la posibilidad de ser relevado por un segundo grupo de voluntarios si la emergencia lo requiere. Los integrantes acumulan más de 20 años de experiencia en respuesta a crisis internacionales.

Su llegada al norte venezolano representó una contribución concreta en las primeras horas críticas del desastre, cuando los equipos locales enfrentaban servicios saturados y miles de personas atrapadas bajo los escombros. La operación peruana se extendería al menos una semana, sumándose a los esfuerzos de rescate en un paisaje transformado por la violencia de dos terremotos casi simultáneos.

El miércoles 24 de junio de 2026, Venezuela fue golpeada por dos terremotos en rápida sucesión. El primero alcanzó magnitud 7,2. Apenas 39 segundos después, un segundo sismo de 7,5 sacudió el país. Juntos dejaron al menos 920 personas muertas, más de 3.360 heridas, y organismos internacionales como la ONU estiman que los desaparecidos podrían superar las 50.000. La energía liberada por el contacto entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana fue devastadora. Estructuras colapsaron en amplias zonas del norte venezolano. El país entró en estado de emergencia.

A través de gestiones directas de la Cancillería peruana y el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, una respuesta internacional comenzó a tomar forma. Un equipo especializado de 43 bomberos peruanos fue movilizado hacia Venezuela para sumarse a las labores de rescate y búsqueda. No eran bomberos comunes. La brigada USAR —Unidad de Búsqueda y Rescate— estaba conformada por médicos, arquitectos, ingenieros y especialistas en materiales peligrosos, además de equipos entrenados en búsqueda canina. Llevaban consigo cuatro toneladas de equipos de alta precisión diseñados específicamente para operar en estructuras colapsadas.

El brigadier mayor Claudio Saenz, jefe de la brigada USAR, explicó la capacidad operativa del equipo. Tenían la experiencia y los recursos para trabajar en Venezuela durante ocho días. Pero Saenz fue claro: si la magnitud de la emergencia lo requería, no descartaban que un segundo grupo de voluntarios peruanos fuera despachado para relevarlos. El equipo que partió esa tarde contaba con más de 20 años de experiencia internacional acumulada. Eran especialistas que habían respondido a crisis similares antes.

La movilización representaba un acto de solidaridad regional en un momento de crisis humanitaria aguda. Mientras Venezuela lidiaba con la escala del desastre —edificios desmoronados, servicios de emergencia saturados, miles de personas atrapadas bajo los escombros— llegaban estos equipos externos con herramientas, conocimiento y manos adicionales. Los cuatro especialistas peruanos no eran una solución completa a una catástrofe de esa magnitud, pero eran una contribución concreta en las primeras horas críticas cuando cada hora cuenta para encontrar sobrevivientes.

La brigada USAR peruana se sumaba así a los esfuerzos de rescate que ya estaban en marcha en Venezuela. Su llegada marcaba el inicio de una operación que se extendería al menos una semana, con la posibilidad de prolongarse si las circunstancias lo exigían. En el norte de Venezuela, mientras tanto, los equipos de rescate locales e internacionales continuaban excavando entre los escombros, buscando señales de vida en un paisaje transformado por la violencia de dos terremotos casi simultáneos.

Más de 40 especialistas, con vasta experiencia internacional, reforzarán las labores de auxilio, llevando cuatro toneladas de equipos de alta precisión para búsqueda y rescate en estructuras colapsadas
— Cancillería de Perú
El equipo tiene capacidad para operar en Venezuela por 8 días, pero no descarta ser relevado por un segundo grupo de voluntarios peruanos si es necesario
— Brigadier mayor Claudio Saenz, jefe de la brigada USAR
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¿Por qué Perú envió específicamente una brigada USAR y no simplemente bomberos generales?

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Porque los terremotos dejaron estructuras colapsadas. Necesitaban gente que supiera cómo buscar personas atrapadas bajo toneladas de concreto y acero. Médicos para estabilizar a los rescatados, ingenieros para evaluar qué era seguro tocar, especialistas en materiales peligrosos por si había químicos liberados. No es lo mismo apagar un incendio que extraer a alguien vivo de un edificio destrozado.

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¿Cuál era la urgencia de que partieran tan rápido?

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Los primeros días después de un terremoto son críticos. Las personas atrapadas tienen horas, no días. Después de 72 horas, las probabilidades de encontrar sobrevivientes caen drásticamente. Perú actuó rápido porque sabía que cada hora contaba.

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¿Qué significa que llevaban cuatro toneladas de equipos?

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Herramientas especializadas: detectores de movimiento, cámaras térmicas, sistemas de comunicación, equipos de perforación controlada, arneses, cuerdas de rescate. Todo lo que necesitas para trabajar en un escombro sin causar más daños. Y perros entrenados para detectar cuerpos bajo los escombros.

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¿Por qué solo ocho días?

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Eso es lo que podían mantener operativo con su personal y recursos. Pero el brigadier fue honesto: si la emergencia seguía siendo crítica después de ocho días, enviarían un segundo equipo. No era un compromiso de corto plazo, sino el primer turno de una posible operación más larga.

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¿Qué tan grave fue realmente el "doblete sísmico"?

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Dos terremotos de más de 7 grados en 39 segundos. Eso no es normal. La mayoría de terremotos son eventos únicos. Dos de esa magnitud tan juntos significa que la energía acumulada fue extraordinaria. Por eso el colapso fue tan generalizado en el norte de Venezuela.

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