Bank of America cierra su apuesta por bonos argentinos tras obtener ganancias

La aversión al riesgo podría retrasar el regreso de Argentina a los mercados
Bank of America explica por qué cierra su posición en bonos argentinos pese a mantener una visión constructiva sobre el país.

Bank of America cerró su posición en bonos argentinos Globales 2035 con una ganancia neta —comprando a 67,1 y vendiendo a 74,4 dólares— no como señal de desconfianza en el país, sino como respuesta prudente a la turbulencia que sacude los mercados emergentes desde el conflicto en Medio Oriente. El movimiento revela una tensión clásica en la inversión soberana: los fundamentos de un país pueden mejorar mientras el mundo exterior conspira para encarecer el costo de ese progreso. Argentina, convertida en exportador neto de petróleo, descubre que la misma crisis que amenaza su acceso a los mercados de capitales podría, paradójicamente, fortalecer sus arcas.

  • BofA recogió ganancias de más de siete dólares por bono antes de que la volatilidad global erosionara lo acumulado, un movimiento defensivo disfrazado de éxito.
  • La escalada en Medio Oriente desencadena una 'huida hacia la calidad' que seca los flujos de capital hacia emergentes justo cuando Argentina necesita volver a los mercados internacionales.
  • El banco no abandona su apuesta: mantiene la recomendación de sobreponderar deuda externa argentina y ya había rotado en enero hacia bonos ajustados por inflación, anticipando que los precios tardarían más en ceder.
  • Argentina produce cerca de 860.000 barriles diarios y un petróleo caro podría sumar 2.000 millones de dólares anuales a su balanza energética, reduciendo su dependencia de los caprichos del mercado financiero global.
  • El país enfrenta dos futuros simultáneos: uno donde la aversión al riesgo retrasa su reinserción financiera, y otro donde sus ventajas energéticas le abren una puerta alternativa de financiamiento.

La semana pasada, Bank of America cerró su apuesta por los bonos argentinos Globales 2035, vendiendo a 74,4 dólares títulos que había comprado a 67,1. La operación fue rentable, pero la salida no fue triunfal: respondió a la creciente incertidumbre que el conflicto en Medio Oriente ha inyectado en los mercados emergentes, donde los inversores empiezan a preferir la seguridad de los bonos del Tesoro estadounidense sobre el rendimiento de activos más riesgosos.

Sin embargo, el banco fue cuidadoso en separar la táctica de la convicción. Mantuvo su recomendación de sobreponderar la deuda externa argentina, argumentando que los fundamentos del país siguen mejorando: la inflación ha caído de forma sustancial, el gobierno sostiene un compromiso firme con el equilibrio fiscal y avanza una agenda de reformas desregulatorias. Los rendimientos de la deuda argentina, todavía altos en relación con la calificación crediticia del país, sugieren margen para mejoras en la nota de riesgo.

Lo que vuelve singular este momento es el papel emergente de Argentina como exportador neto de petróleo. Con una producción cercana a los 860.000 barriles diarios, un precio del crudo sostenido por la tensión en Medio Oriente podría mejorar el saldo comercial energético del país en unos 2.000 millones de dólares anuales, acercándolo a los 8.000 millones. Más dólares, más reservas, una posición fiscal más sólida.

En enero, BofA ya había ajustado su estrategia comprando Boncer 2027, anticipando que la inflación cedería más lento de lo esperado. Ahora, reposicionado fuera de los Globales 2035, el banco observa dos escenarios posibles: uno donde la volatilidad global castiga a Argentina antes de que pueda refinanciarse, y otro donde el país capitaliza su nueva identidad energética para depender menos de los mercados de capitales internacionales y sus humores.

Bank of America cerró la semana pasada su apuesta por los bonos argentinos Globales 2035, sacando dinero de la mesa con ganancias después de meses de volatilidad en los mercados emergentes. El banco compró esos títulos a 67,1 dólares por unidad y los vendió a 74,4 dólares, un movimiento que refleja tanto el éxito de la operación como la creciente incertidumbre que rodea a los activos riesgosos en el contexto internacional.

La decisión no representa un abandono de Argentina, sino un ajuste táctico. Los analistas de BofA señalaron que la aversión al riesgo global —alimentada por la escalada del conflicto en Medio Oriente— podría retrasar el regreso del país a los mercados de capitales internacionales y afectar negativamente las posiciones más expuestas. Sin embargo, el banco mantuvo su recomendación de sobreponderar la deuda externa argentina, argumentando que los fundamentales del país siguen mejorando.

Lo que hace interesante este movimiento es el contexto más amplio. Argentina se ha convertido en exportador neto de petróleo, produciendo alrededor de 860.000 barriles diarios. Si los precios del crudo se mantienen elevados —algo que el conflicto en Medio Oriente podría garantizar— el país vería mejorar su saldo comercial energético en aproximadamente 2.000 millones de dólares anuales, acercándose a los 8.000 millones. Eso significa más dólares entrando al país, más reservas internacionales, y una posición fiscal más sólida.

En enero, BofA ya había ajustado su estrategia argentina, comenzando a comprar Boncer 2027, bonos cuyo capital se ajusta por inflación. Esa decisión anticipaba que la inflación se mantendría elevada por más tiempo del esperado. Ahora, con la salida de los Globales 2035, el banco está reposicionándose en función de dos escenarios: uno donde la volatilidad global se intensifica, y otro donde Argentina logra capitalizar sus ventajas energéticas.

Los analistas del banco fueron claros en su diagnóstico: la inflación ha caído sustancialmente, el gobierno mantiene un compromiso fuerte con el equilibrio fiscal, y hay una agenda ambiciosa de reformas desregulatorias en marcha. Los rendimientos de la deuda argentina siguen siendo altos comparados con la calificación crediticia del país, lo que sugiere que hay espacio para mejoras en la nota de riesgo. La acumulación de reservas internacionales, aunque frena la desinflación, no la descarrila.

El riesgo más inmediato es el que ya está ocurriendo: la escalada en Medio Oriente genera lo que los inversores llaman una "huida hacia la calidad", donde el dinero abandona mercados emergentes para refugiarse en activos seguros como bonos del Tesoro estadounidense. Eso puede secar los flujos de capital que Argentina necesita para financiarse. Pero la crisis también abre una puerta. Si Argentina logra posicionarse como proveedor energético alternativo confiable, y si los precios del petróleo se mantienen altos, el país podría encontrar una vía menos dependiente de los caprichos de los mercados de capitales globales.

Una mayor aversión al riesgo podría afectar negativamente las posiciones más concurridas y retrasar el regreso de Argentina a los mercados de capitales
— Bank of America, en su reporte a clientes
Los rendimientos se encuentran elevados en comparación con la calificación crediticia del país y vemos perspectivas de futuras mejoras en la nota
— Analistas de Bank of America
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Bank of America vende ahora si dice que Argentina está mejorando?

Model

Porque la mejora de Argentina no es lo único que importa. El banco está viendo que el mundo entero se vuelve más nervioso, y cuando eso pasa, los inversores sacan dinero de lugares riesgosos. Argentina es riesgosa, aunque sea menos riesgosa que antes.

Inventor

Pero ganaron dinero. ¿Eso no significa que apostaron bien?

Model

Exactamente. Compraron a 67 dólares, vendieron a 74. Eso es una ganancia limpia. Pero ahora que tienen la ganancia en el bolsillo, prefieren no estar adentro si el mundo se desmorona.

Inventor

¿Y si el petróleo sigue caro? ¿Eso no ayuda a Argentina?

Model

Sí, mucho. Argentina entra 2.000 millones de dólares más por año en energía. Eso es dinero real que fortalece las reservas. El banco lo sabe y por eso no abandona Argentina del todo, solo se retira de esa posición específica.

Inventor

Entonces, ¿cuál es el verdadero riesgo?

Model

Que si la volatilidad global se intensifica, nadie quiere bonos argentinos, sin importar cuánto petróleo venda el país. Es como tener un negocio excelente en un barrio donde nadie quiere entrar.

Inventor

¿Qué debería pasar para que vuelvan?

Model

Que el conflicto en Medio Oriente se estabilice, o que Argentina demuestre que puede vivir sin depender tanto de los mercados de capitales. El petróleo caro ayuda con eso.

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