Banca desembolsará S/ 14,000 millones en Fiestas Patrias, pero El Niño acecha

El mayor monto que están solicitando refleja que esperan vender más
Los empresarios no solo piden crédito; piden créditos más grandes, señal de optimismo genuino tras la reducción de incertidumbre política.

A mitad de año, cuando el resultado electoral comenzó a despejar el horizonte político peruano, el sistema financiero liberó una energía que había contenido durante meses de incertidumbre. Los bancos y cajas proyectan desembolsar alrededor de S/ 14,000 millones en créditos durante junio y julio, respondiendo al impulso de miles de microempresarios que ven en las Fiestas Patrias una oportunidad de crecimiento. Es el movimiento clásico del dinero que sigue a la confianza: cuando el futuro se vuelve legible, el presente se financia.

  • La incertidumbre electoral que paralizó decisiones de inversión durante semanas se disipó a mediados de junio, desbloqueando una demanda crediticia reprimida en todo el sistema financiero.
  • Mibanco y Compartamos Banco registran crecimientos de 17% y 29% respectivamente en sus campañas de medio año, con tickets promedio que superan los S/ 11,000 y reflejan apetito real de expansión.
  • Las microempresas no solo piden crédito: piden más crédito que antes, anticipando ventas superiores en más de 10% frente a 2025 durante la campaña de Fiestas Patrias.
  • El sur del país muestra un dinamismo menor, recordando que la recuperación de la confianza no es uniforme y que la geografía de la crisis rara vez coincide con la del optimismo.
  • El Fenómeno El Niño se perfila como la amenaza central del segundo semestre, con entidades financieras ya evaluando restringir créditos en sectores agropecuarios y actividades vulnerables al clima.
  • La euforia de julio tiene fecha de vencimiento: el dinamismo del segundo semestre quedará condicionado a la estabilización política y a factores climáticos que ningún banco puede controlar.

A mitad del año electoral, cuando las proyecciones apuntaron hacia una victoria de la candidata considerada más favorable para los negocios, los bancos peruanos comenzaron a soltar el dinero que habían guardado con cautela. El resultado de la primera vuelta del 12 de abril —que definió un balotaje entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori— había frenado las decisiones de inversión durante semanas. Pero confirmado el desenlace a mediados de junio, el panorama cambió: los empresarios respiraron y el crédito fluyó.

El sistema financiero estima haber colocado alrededor de S/ 14,000 millones entre junio y julio, destinados a capital de trabajo, compra de mercadería y expansión de negocios. Mibanco proyectó desembolsar S/ 3,474 millones en su campaña de medio año, un crecimiento de 17% frente a 2025. Compartamos Banco estimó colocar más de S/ 944 millones, un incremento de 29%, con un ticket promedio que superaría los S/ 11,000. Ese dato era revelador: los emprendedores no solo querían crédito, querían más, porque esperaban vender más de 10% por encima del año anterior. Víctor Blas, de Financiera Confianza, lo resumió con claridad: en campaña, los clientes mantienen su crédito regular y solicitan uno adicional para financiar inventarios.

Las cajas municipales y rurales completaban el cuadro. Walter Rojas, de Caja Cusco, estimó que el sistema de cajas desembolsaría unos S/ 10,000 millones durante la campaña. Juan Valdivieso, de Caja Piura, destacó un incremento del 25% en colocaciones al comparar junio de 2026 con el mismo mes de 2025. Sin embargo, Rojas advirtió que en el sur el dinamismo era menor: la confianza, dijo, seguiría recuperándose conforme se consolidara el nuevo escenario político.

Más allá de Fiestas Patrias, la cautela regresaba. El riesgo de un eventual Fenómeno El Niño se cernía sobre la segunda mitad del año, y las entidades con mayor exposición al sector agropecuario ya evaluaban restringir parcialmente el crédito en actividades vulnerables al clima. Valdivieso fue explícito: el dinamismo del segundo semestre estaría condicionado a la estabilización política y a la mitigación de los riesgos climáticos. La euforia de julio, entonces, era real pero acotada. Lo que vendría después dependería de fuerzas que ningún banco podía anticipar ni controlar.

A la mitad del año, cuando la incertidumbre política comenzaba a disiparse, los bancos peruanos empezaron a soltar el dinero que habían guardado con cautela. El cambio de ánimo llegó después de que la primera vuelta electoral del 12 de abril confirmara que Roberto Sánchez de Juntos por el Perú y Keiko Fujimori de Fuerza Popular se enfrentarían en un balotaje. Esa perspectiva frenó las decisiones de inversión durante semanas. Pero cuando las proyecciones apuntaron hacia una victoria de la candidata considerada más favorable para los negocios —confirmada luego por los organismos electorales a mediados de junio— el panorama cambió. Los empresarios respiraron. Los bancos comenzaron a desembolsar.

El sistema financiero en su conjunto estima haber colocado alrededor de S/ 14,000 millones en créditos entre junio y julio, destinados a capital de trabajo, compra de mercadería y expansión de negocios. Mibanco, uno de los dos bancos especializados en microfinanzas que concentran una parte importante de ese monto, proyectó desembolsar S/ 3,474 millones durante su campaña de medio año, un crecimiento de 17% respecto al mismo período de 2025. La entidad explicó que en un contexto de mayor dinamismo comercial y recuperación progresiva del crédito, los emprendedores estaban ajustando su oferta para responder a una demanda más activa.

Compartamos Banco, el otro gran actor en microfinanzas, estimó colocar más de S/ 944 millones en créditos entre junio y julio, un incremento de 29% frente a la campaña de Fiestas Patrias del año anterior. Lo más revelador fue el tamaño de los préstamos: el ticket promedio superaría los S/ 11,000, con un avance de 13% respecto a 2025. Eso reflejaba una necesidad más profunda de financiamiento. Los emprendedores no solo querían crédito; querían más crédito, porque esperaban vender más. Víctor Blas, gerente de división de estrategia y finanzas de Financiera Confianza, lo explicó así: cuando se acercan las campañas, los clientes mantienen su crédito regular y solicitan uno adicional para financiar inventarios. El mayor monto que estaban pidiendo reflejaba que esperaban vender más de 10% frente a 2025.

A estos desembolsos se sumaban las colocaciones previstas por las cajas municipales y rurales. Walter Rojas, gerente central de negocios de Caja Cusco, estimó que el sistema de cajas desembolsaría alrededor de S/ 10,000 millones durante esa campaña. Juan Valdivieso, gerente de negocio de Caja Piura, sostuvo que si bien el panorama político había generado cierta prudencia durante el proceso electoral, la respuesta de la microempresa había sido sobresaliente. Al contrastar el comportamiento de junio de 2026 contra el de 2025, vieron un incremento del 25% en la colocación de crédito por campaña. El cambio fue palpable: la incertidumbre había cedido, y con ella, la cautela.

Pero no todo era euforia. Rojas advirtió que en el sur la campaña de Fiestas Patrias mostraba un menor dinamismo. Las decisiones de inversión y endeudamiento aún se tomaban con cautela pese a la reducción de la incertidumbre política. La confianza, dijo, continuaría recuperándose en los próximos meses conforme se consolidara el nuevo escenario político y económico. Era una advertencia sobre la geografía desigual de la recuperación.

Más allá de Fiestas Patrias, sin embargo, el sistema financiero mantenía una cautela más profunda. El riesgo de un eventual Fenómeno El Niño se cernía sobre la segunda mitad del año. Blas advirtió que las entidades financieras, especialmente aquellas con mayor exposición al sector agropecuario, ya estaban evaluando restringir parcialmente la oferta crediticia para actividades vulnerables a eventos climáticos extremos. Para Fiestas Patrias el impacto aún no se sentiría, pero sí podría afectar las campañas agrícolas y la campaña navideña, que dependen en buena medida del comportamiento del clima. Valdivieso fue más explícito: el dinamismo del financiamiento en el segundo semestre estaría sujeto a un enfoque de crecimiento responsable, condicionado a la estabilización del entorno político y a la mitigación de los riesgos climáticos asociados al Fenómeno de El Niño. La euforia de junio y julio, entonces, era temporal. Lo que vendría después dependería de factores que ningún banco podía controlar.

Al contrastar el comportamiento de junio de 2026 contra el de 2025, vemos un incremento del 25% en la colocación de crédito por campaña
— Juan Valdivieso, gerente de negocio de Caja Piura
Para Fiestas Patrias el impacto todavía no se sentirá, pero sí podría afectar las campañas agrícolas y la campaña navideña, que dependen en buena medida del comportamiento del clima
— Víctor Blas, gerente de división de estrategia y finanzas de Financiera Confianza
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué la incertidumbre electoral frenó tanto el crédito si las elecciones eran inevitables?

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Porque los empresarios no sabían qué tipo de gobierno iba a gobernar. Una cosa es saber que habrá elecciones; otra es no saber si el ganador será favorable o desfavorable para los negocios. Esa brecha entre abril y mediados de junio fue paralizante.

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¿Y por qué Keiko Fujimori fue considerada "promercado" mientras que Sánchez no?

Model

La fuente no lo explicita, pero está implícito en el contexto: Fujimori representa una línea más cercana a los intereses empresariales tradicionales. Sánchez, de un partido de izquierda, generaba incertidumbre sobre políticas económicas.

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Los montos de crédito crecen 17%, 29%, 25%. ¿Eso es mucho?

Model

Sí. Esos son crecimientos de dos dígitos en un contexto de recuperación. Pero lo más importante es que el ticket promedio también crece. Los empresarios no solo piden más créditos; piden créditos más grandes. Eso sugiere optimismo genuino, no solo alivio.

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¿Por qué el sur muestra menor dinamismo si la incertidumbre política ya se disipó?

Model

Porque la confianza no se recupera al mismo ritmo en todas partes. El sur probablemente tiene más exposición a sectores vulnerables o simplemente toma decisiones más lentamente. La geografía económica del Perú es muy desigual.

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El Niño suena como una amenaza real. ¿Cuán probable es que ocurra?

Model

La fuente no lo dice. Solo advierte que el sistema financiero ya está evaluando restricciones crediticias para sectores vulnerables. Es una amenaza lo suficientemente creíble como para que los bancos cambien su estrategia ahora, antes de que ocurra.

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¿Entonces el optimismo de junio-julio es falso?

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No es falso, pero es condicional. Es real para Fiestas Patrias. Pero los bancos saben que la segunda mitad del año dependerá de si El Niño llega o no. Es optimismo con fecha de vencimiento.

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