Los últimos ocho años fueron los más cálidos desde que se tiene registro
La Organización Meteorológica Mundial confirma que los últimos ocho años han sido los más cálidos desde que la humanidad comenzó a medir el clima de manera sistemática, en 1850. Con temperaturas globales 1,15 grados por encima del promedio preindustrial, el planeta no atraviesa una anomalía pasajera sino la consolidación de una nueva condición climática. Desde el Amazonas hasta los polos, desde las costas amenazadas hasta las llanuras en sequía, el calentamiento acumulado ya no es una advertencia sobre el futuro: es el presente que habitamos.
- Los últimos ocho años rompieron todos los récords de temperatura global, con 2022 ubicándose entre los cinco o seis años más cálidos de la historia a pesar del efecto moderador de La Niña.
- El nivel del mar sube hoy al doble de la velocidad que en los años noventa, poniendo en riesgo de inundación y desplazamiento masivo a ciudades costeras desde Buenos Aires hasta Bangkok.
- América Latina vivió en 2022 un año de extremos brutales: 46°C en Salta, el primer junio sin lluvia en Buenos Aires desde que existen registros, incendios devastadores en Argentina, Paraguay y el Amazonas.
- Los tres principales gases de efecto invernadero alcanzaron en 2022 sus concentraciones más altas jamás medidas, alimentando un ciclo de retroalimentación que acelera el derretimiento glacial y el calentamiento oceánico.
- Los científicos advierten que 2023 o 2024 podrían romper nuevos récords globales con el regreso de El Niño, sugiriendo que lo vivido hasta ahora es apenas el umbral de lo que está por venir.
La Organización Meteorológica Mundial publicó su informe anual sobre el estado del clima mundial justo antes del Día de la Tierra, y su conclusión central es inequívoca: los últimos ocho años han sido los más cálidos desde que comenzaron las mediciones sistemáticas en 1850. Las temperaturas globales promedio superaron en 1,15 grados centígrados los niveles preindustriales, una cifra que condensa décadas de calentamiento acumulativo y sus consecuencias cada vez más tangibles.
El documento retrata un planeta en transformación acelerada. Cerca del 58 por ciento de la superficie oceánica experimentó olas de calor marino. El hielo antártico retrocedió a mínimos históricos. Los glaciares se derriten a ritmos sin precedentes. Todos estos fenómenos se retroalimentan entre sí: el agua más cálida se expande, el hielo se convierte en agua, y ambos procesos elevan el nivel del mar. Entre 2013 y 2022, ese nivel subió a un promedio de 4,62 milímetros por año, el doble de la velocidad registrada en la década anterior. Desde los años noventa, el mar ha ganado más de diez centímetros, y la aceleración no muestra señales de detenerse.
América Latina ofreció en 2022 una demostración brutal de cómo estas tendencias globales se traducen en vida cotidiana. Una ola de calor en enero dejó 44°C en Uruguay. Argentina sufrió incendios extensos en el norte y su primera junio sin lluvia en la historia registrada. En diciembre, Rivadavia, Salta, alcanzó los 46°C. Los incendios en el Amazonas brasileño generaron las emisiones de gases de efecto invernadero más altas en al menos veinte años.
Petteri Taalas, secretario general de la OMM, subrayó que las concentraciones récord de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso registradas en 2022 alimentan directamente cada uno de estos fenómenos. Los científicos advierten que 2023 o 2024 podrían ser aún más cálidos con el regreso de El Niño. El informe es un recordatorio de que el cambio climático ya no es una predicción abstracta: es la realidad presente que está redibujando los límites de lo que los ecosistemas y las sociedades humanas pueden soportar.
La Organización Meteorológica Mundial presentó hace poco su informe anual sobre el estado del clima mundial, y el documento no deja lugar para la ambigüedad: los últimos ocho años han sido los más cálidos jamás registrados desde que comenzaron las mediciones sistemáticas en 1850. Las temperaturas globales promedio se situaron 1,15 grados centígrados por encima de lo que era normal antes de la industrialización, una cifra que resume décadas de calentamiento acumulativo y sus consecuencias cada vez más visibles.
El informe, publicado justo antes del Día de la Tierra, documenta un planeta en transformación acelerada. Los océanos alcanzaron temperaturas récord, con aproximadamente el 58 por ciento de sus superficies experimentando olas de calor marino. El hielo marino antártico retrocedió a sus niveles más bajos en junio y julio del año pasado. Los glaciares continúan derritiéndose a ritmos sin precedentes. Cada uno de estos fenómenos está conectado a los demás en un sistema de retroalimentación que amplifica el cambio climático: el agua más cálida se expande, el hielo se convierte en agua, y ambos procesos elevan el nivel del mar.
Ese aumento del nivel marino es quizás la amenaza más inmediata para la civilización humana. Entre 2013 y 2022, el nivel del mar subió a un promedio de 4,62 milímetros por año, lo que representa aproximadamente el doble de la velocidad registrada en la década de 1993 a 2002. Desde principios de los años noventa, el nivel ha subido más de diez centímetros. Los científicos advierten que esta aceleración continuará, y que ciudades costeras en todo el mundo —desde Buenos Aires hasta Nueva York, desde Bangkok hasta Londres— enfrentan riesgos cada vez mayores de inundación, erosión y, en casos extremos, inhabitabilidad. El secretario general de la ONU ha advertido que el aumento del nivel del mar podría desencadenar un éxodo de proporciones bíblicas, con países como Bangladés, China, India y los Países Bajos particularmente vulnerables.
América Latina experimentó en 2022 una demostración brutal de cómo el cambio climático se manifiesta en la vida cotidiana. El año comenzó con una ola de calor extrema en enero que dejó un récord de 44 grados en Paysandú, Uruguay. Argentina sufrió incendios extensos y prolongados en el norte del país, mientras que Paraguay enfrentó situaciones similares. Buenos Aires registró su primer mes de junio sin lluvia desde que existen registros, y otras zonas del norte argentino terminaron el año con graves déficits de agua. Cuando llegó noviembre y diciembre, las olas de calor regresaron, y el 7 de diciembre se alcanzó una temperatura de 46 grados en Rivadavia, Salta. Los incendios en el Amazonas brasileño se situaron entre los más altos de la última década, y las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de esos fuegos fueron las más elevadas en al menos veinte años.
Los tres principales gases de efecto invernadero —dióxido de carbono, metano y óxido nitroso— alcanzaron en 2022 sus concentraciones más altas jamás observadas. Petteri Taalas, secretario general de la OMM, señaló que estas concentraciones récord contribuyen directamente al calentamiento de la tierra y los océanos, al derretimiento de capas de hielo y glaciares, al aumento del nivel del mar, y a la acidificación de los océanos. El informe clasifica a 2022 como el quinto o sexto año más cálido registrado, una posición que podría haber sido aún más alta de no ser por el efecto de enfriamiento de tres años de La Niña.
Lo que viene después podría ser aún más cálido. Los científicos del clima advierten que el mundo podría romper nuevos récords de temperatura promedio en 2023 o 2024, impulsado tanto por el cambio climático de fondo como por el regreso anticipado de las condiciones cálidas de El Niño. El informe de la OMM, publicado un día antes de que el mundo celebrara el Día de la Tierra, es un recordatorio de que los cambios climáticos no son predicciones abstractas sobre un futuro lejano, sino realidades presentes que ya están transformando regiones enteras, desplazando poblaciones y reescribiendo los límites de lo que los ecosistemas pueden soportar.
Notable Quotes
Este informe muestra que las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera continúan alcanzando niveles récord, lo que contribuye al calentamiento de la tierra y el océano, el derretimiento de las capas de hielo y los glaciares, el aumento del nivel del mar y el calentamiento y la acidificación de los océanos— Petteri Taalas, secretario general de la OMM
Bajo cualquier escenario, países como Bangladés, China, India y Países Bajos están en riesgo. Megaciudades en todos los continentes se enfrentan a serios impactos— António Guterres, secretario general de la ONU
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué importa que estos sean los ocho años más cálidos desde 1850 específicamente? ¿No es solo un número más en una serie de números cada vez más altos?
Porque 1850 es cuando comenzamos a medir de manera sistemática. Significa que no hay registro de nada peor. No es que el planeta fue más cálido hace mil años; es que en toda la era moderna, en toda la era industrial, esto es lo más extremo que hemos visto.
El informe menciona que el nivel del mar sube al doble de velocidad que hace treinta años. ¿Eso es aceleración o simplemente el resultado de que ya hay más agua caliente?
Es ambas cosas. El agua se expande cuando se calienta, pero también hay más agua porque el hielo se está convirtiendo en agua. Lo preocupante es que la velocidad está aumentando, no se está estabilizando. Eso sugiere que los procesos de retroalimentación están tomando control.
Mencionas ciudades como Buenos Aires y Nueva York en riesgo. ¿Cuándo empieza a ser un problema real para la gente que vive allí ahora?
Ya lo es. Buenos Aires ya experimenta inundaciones más frecuentes. Nueva York invirtió miles de millones en defensas costeras después de Sandy. Pero el informe sugiere que esto va a acelerarse. No es algo que suceda en cincuenta años; es algo que está sucediendo ahora, solo que de manera desigual.
¿Por qué América Latina parece haber sido golpeada particularmente duro en 2022?
Porque es una región con menos capacidad de adaptación. Los incendios en Argentina destruyeron más de un millón de hectáreas. Eso no es solo un número; es tierra que no va a recuperarse rápidamente, es agua que no va a volver, es gente que pierde sus hogares. Y todo sucedió en un año.
El informe dice que los científicos predicen nuevos récords en 2023 o 2024. ¿Eso significa que lo peor aún no ha llegado?
Significa que el sistema climático tiene inercia. Incluso si detuviéramos todas las emisiones hoy, el planeta seguiría calentándose durante décadas. Pero no estamos deteniendo las emisiones. Estamos agregando más gases de efecto invernadero cada año. Así que sí, probablemente veremos años aún más cálidos.