Se negó repetidamente a cooperar sobre las armas que investigaban
En la oscuridad de un domingo de otoño, tres jóvenes atletas de la Universidad de Virginia regresaron de un viaje escolar y nunca llegaron a casa. Devin Chandler, Lavel Davis Jr. y D'Sean Perry fueron asesinados a tiros en el campus de Charlottesville, víctimas de un excompañero de equipo cuya peligrosidad había sido advertida pero no contenida a tiempo. El caso ilumina, una vez más, la tensión irresuelta entre las instituciones educativas y la violencia armada que las acecha, en un año en que Estados Unidos ya acumula cerca de 600 tiroteos masivos.
- Tres estudiantes-atletas fueron asesinados al bajar de un autobús universitario, y dos más resultaron heridos, uno en estado crítico, sembrando el pánico en todo el campus de Charlottesville.
- Durante horas, estudiantes se encerraron en dormitorios, aulas y bibliotecas mientras la policía perseguía al sospechoso a más de 130 kilómetros del lugar del ataque.
- Christopher Darnell Jones Jr., exjugador del equipo, ya estaba bajo investigación disciplinaria por posesión de armas y tenía una condena previa que había ocultado a la universidad, señales que el sistema no logró traducir en acción preventiva.
- El proceso disciplinario universitario seguía pendiente de resolución cuando ocurrió el tiroteo, exponiendo los límites de los mecanismos institucionales frente a amenazas concretas.
- Cientos de personas se congregaron en vigilia alrededor de la Estatua de Homero, con velas y los números de uniforme de los caídos, mientras el dolor se extendía desde rivales deportivos hasta universidades de otros estados.
- El incidente se inscribe en una crisis nacional que ya suma al menos 68 tiroteos en recintos escolares durante 2022, 15 de ellos en campus universitarios, sin señales de que la marea ceda.
El domingo por la noche, Devin Chandler, Lavel Davis Jr. y D'Sean Perry regresaban en autobús de una excursión escolar cuando fueron atacados a tiros cerca del vehículo, en el campus de la Universidad de Virginia en Charlottesville. Los tres murieron. Dos personas más resultaron heridas: Michael Hollins, corredor junior, recibió un disparo en la espalda con la bala alojada en el estómago, aunque se espera que se recupere; la identidad de la otra víctima no fue revelada.
La policía detuvo al día siguiente a Christopher Darnell Jones Jr., exjugador de fútbol de la UVA, en el condado de Henrico, tras una persecución de varias horas durante la cual los estudiantes permanecieron encerrados en edificios del campus. Jones enfrenta tres cargos de homicidio en segundo grado y tres cargos por uso de arma de fuego en la comisión de un delito grave. Las autoridades no han revelado el motivo.
Lo que sí ha emergido es un historial de señales ignoradas o procesadas con lentitud. En septiembre, durante una investigación por novatadas, un estudiante informó que Jones había mencionado poseer un arma. La universidad descubrió entonces que Jones había sido condenado en 2021 por un delito menor de porte ilegal de armas ocultas, condena que él nunca reveló. A pesar de negarse repetidamente a cooperar con los investigadores, su caso apenas había sido escalado a proceso disciplinario formal el 27 de octubre, y los resultados seguían pendientes cuando ocurrió el tiroteo.
Los tres jóvenes asesinados eran figuras destacadas del equipo Cavaliers. Lavel Davis Jr. promediaba 23,2 yardas por recepción esta temporada. D'Sean Perry había participado en 15 partidos en tres temporadas. Devin Chandler, receptor y retornador, se había incorporado recientemente desde la Universidad de Wisconsin. El lunes, cientos de personas se reunieron en vigilia alrededor de la Estatua de Homero, con velas y carteles con los números 1, 15 y 41. Las clases fueron canceladas por segundo día consecutivo, y el duelo se extendió más allá del campus: hasta el equipo rival de Virginia Tech portó camisetas en honor a los Cavaliers caídos.
El domingo por la noche, cuando tres jugadores de fútbol americano de la Universidad de Virginia regresaban de una excursión escolar, fueron atacados a tiros cerca de un autobús en el campus de Charlottesville. Devin Chandler, Lavel Davis Jr. y D'Sean Perry murieron en el ataque. Dos personas más resultaron heridas: una en estado crítico y otra en buen estado. El lunes por la mañana, después de una persecución de varias horas durante la cual los estudiantes se encerraban en dormitorios, aulas y bibliotecas, la policía detuvo a Christopher Darnell Jones Jr., un exjugador de fútbol de la universidad, en el condado de Henrico, a unos 130 kilómetros al este del campus.
Jones enfrenta tres cargos de homicidio en segundo grado y tres cargos de uso de un arma de fuego en la comisión de un delito grave, según el jefe de la policía de la UVA, Timothy Longo Sr. Las autoridades aún no han revelado el motivo del ataque. El tiroteo se suma a una cifra alarmante: al menos 68 tiroteos han ocurrido este año en recintos escolares de Estados Unidos, 15 de ellos en campus universitarios. En total, cerca de 600 tiroteos masivos—definidos como aquellos en los que al menos cuatro personas fueron abatidas, excluyendo al atacante—han sucedido en el país durante 2022, según el Gun Violence Archive.
Lo que emerge ahora es que Jones estaba bajo investigación disciplinaria en la universidad antes del tiroteo. El 15 de septiembre, mientras se revisaba un posible asunto de novatadas, funcionarios de Asuntos Estudiantiles escucharon de un estudiante que Jones había hecho un comentario sobre la posesión de un arma. Ese estudiante no vio a Jones en posesión de un arma, y el comentario no se hizo en relación con una amenaza directa. Sin embargo, cuando los funcionarios universitarios investigaron más a fondo, descubrieron que Jones había sido juzgado y condenado en 2021 por un delito menor de violación de armas ocultas, por el cual recibió una sentencia suspendida de 12 meses y una pequeña multa. A lo largo de la investigación, Jones se negó repetidamente a cooperar con los funcionarios que buscaban información adicional sobre las afirmaciones de que tenía un arma de fuego y sobre su falta de revelación de la condena anterior.
El 27 de octubre, el Equipo de Evaluación de Amenazas elevó su caso a la categoría de acción disciplinaria. El consejo judicial de la escuela se hizo cargo del caso, pero los resultados estaban aún pendientes cuando ocurrió el tiroteo. Jones había sido miembro del equipo de fútbol de la UVA en 2018 como estudiante de primer año, pero no participó en ningún juego. Según la universidad, una lesión preexistente le impidió jugar, y solo fue miembro del equipo durante una temporada.
Los tres estudiantes asesinados eran atletas talentosos. Lavel Davis Jr. era uno de los mejores receptores abiertos de los Cavaliers esta temporada, con 16 recepciones para 371 yardas y dos touchdowns, promediando 23,2 yardas por recepción. D'Sean Perry era un linebacker junior que había jugado en 15 partidos en las últimas tres temporadas; el sábado anterior al tiroteo, realizó dos placajes en una derrota contra Pittsburgh. Devin Chandler era receptor abierto y retornador de patadas que se había trasladado recientemente a la UVA desde la Universidad de Wisconsin.
Michael Hollins, un corredor junior de la UVA, fue la otra víctima herida identificada. Recibió un disparo en la espalda, con la bala alojada en el estómago, pero se espera que se recupere. Su padre indicó que Hollins tenía previsto graduarse en diciembre con una licenciatura en emprendimiento e historia afroamericana. Las autoridades no han nombrado a la otra víctima herida.
El lunes, cientos de personas se reunieron en una vigilia en el campus, colocando velas alrededor de la Estatua de Homero junto con carteles que decían "UVA Strong" y los números de uniforme de los jugadores asesinados: 1, 15 y 41. Las clases fueron canceladas por segundo día consecutivo. El apoyo llegó desde toda la región: incluso el equipo de baloncesto femenino de la rival Virginia Tech lució camisetas con el lema "#HokiesforHoos". La Universidad de Wisconsin, donde Chandler había jugado anteriormente, emitió un comunicado expresando que estaba "profundamente entristecido" por las muertes trágicas.
Citações Notáveis
El Sr. Jones se negó repetidamente a cooperar con los funcionarios de la Universidad que buscaban información adicional sobre las afirmaciones de que tenía un arma de fuego— Brian Coy, portavoz de la Universidad de Virginia
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo es posible que alguien bajo investigación disciplinaria por negarse a cooperar sobre armas pudiera seguir en el campus?
Esa es la pregunta que todos se hacen ahora. El caso estaba en manos del consejo judicial de la universidad, esperando resolución. No había una orden de expulsión inmediata, solo un proceso en marcha.
¿Qué sabía la universidad sobre su historial con armas?
Sabían que había sido condenado en 2021 por violación de armas ocultas. Sabían que un compañero lo había escuchado hablar sobre posesión de armas. Pero cuando preguntaron directamente, él se negó a cooperar. No vieron un arma en su poder.
¿Y eso fue suficiente para dejarlo seguir adelante?
Aparentemente sí. Sin una amenaza explícita, sin evidencia física de un arma, el sistema se movía lentamente. El 27 de octubre escalaron el caso a acción disciplinaria. Pero eso fue casi dos semanas antes del tiroteo.
¿Había algo en su pasado que sugiriera violencia?
No hay información pública sobre eso. Lo que sabemos es que fue jugador de fútbol, que sufrió una lesión que lo sacó del equipo después de una temporada, que fue condenado por armas ocultas. Pero nada que claramente predijera esto.
¿Cómo reaccionó la comunidad?
Con dolor y unidad. Vigilia con velas, carteles con los números de uniforme de los muertos. Hasta equipos rivales mostraron solidaridad. Pero también con la pregunta inevitable: ¿cómo llegamos aquí?