Rangel se vistió de héroe cuando el partido pedía a gritos un salvador
En la ciudad de Guadalajara, bajo la lluvia de un estadio repleto, México encontró en el error ajeno la puerta hacia su propio destino: una victoria mínima pero suficiente para coronarse líder del Grupo A del Mundial 2026 y asegurar su presencia en la siguiente ronda. Veinticuatro años después de su última racha ganadora en una Copa del Mundo, la selección anfitriona recuerda al mundo que jugar en casa no es solo una ventaja geográfica, sino una forma de identidad colectiva. Mientras el equipo celebraba en el campo, doscientas mil personas llenaban las plazas históricas de la capital, convirtiendo un resultado deportivo en un ritual nacional.
- México llegó al partido con la presión implícita de ser anfitrión y la necesidad de confirmar que su arranque ante Sudáfrica no fue casualidad.
- Durante la primera mitad, Corea del Sur dominó la posesión y México no encontró fluidez, generando incomodidad entre su propia afición.
- Un error garrafal del portero coreano Kim Seung-gyu en el minuto 50 le regaló el gol a Luis Romo y cambió el rumbo del partido.
- Con el marcador a favor, México resistió el asedio coreano gracias a una doble atajada milagrosa de Raúl Rangel sobre la línea de gol en los minutos finales.
- Con seis puntos y el primer puesto asegurado, México jugará sus dieciseisavos de final en el Azteca el 30 de junio, sin abandonar su territorio.
Bajo la lluvia del estadio Akron, ante más de 45.500 aficionados, México derrotó 1-0 a Corea del Sur y aseguró el primer lugar del Grupo A del Mundial 2026. El gol llegó en el minuto 50, cuando el portero coreano Kim Seung-gyu tropezó con su propia defensa y dejó la portería vacía: Luis Romo solo tuvo que empujar la pelota. Con ese tanto, México no solo clasificó a dieciseisavos de final, sino que garantizó jugar su próximo partido en el estadio Azteca el 30 de junio.
La primera mitad fue trabada e incómoda. Corea del Sur, más organizada que Sudáfrica, controló el balón y los mexicanos apenas generaron ocasiones claras. Julián Quiñones tuvo la más palpable con un cabezazo, pero el arquero coreano respondió bien. Algunos aficionados silbaron, insatisfechos con el funcionamiento local.
La segunda mitad trajo más decisión y presión alta de México, y fue entonces cuando llegó el error y el gol. Corea se desesperó buscando el empate, pero fue el portero Raúl Rangel quien se convirtió en héroe: a cuatro minutos del final, realizó una doble atajada milagrosa ante Gue-Sung Cho que selló la victoria.
Es la segunda victoria consecutiva de México en el torneo, algo que no lograba desde el Mundial de 2002 en Corea del Sur y Japón. Con seis puntos, los anfitriones se convirtieron en la primera selección clasificada a dieciseisavos del Mundial 2026. El técnico Javier Aguirre lo resumió con claridad: la mayor ventaja es no tener que salir de casa. Mientras el equipo celebraba en Guadalajara, doscientas mil personas tomaban las plazas históricas de la capital mexicana.
En Guadalajara, bajo la lluvia de un estadio Akron que albergaba más de 45.500 aficionados, México selló su paso a la siguiente ronda del Mundial 2026 con una victoria ajustada pero definitiva. Luis Romo, mediocampista de Chivas, aprovechó un error garrafal del portero coreano Kim Seung-gyu en el minuto 50 para abrir el marcador. Fue un gol que llegó casi como regalo, cuando el arquero asiático tropezó con su propia defensa y dejó la portería vacía. Romo solo tuvo que empujar la pelota hacia la red. Con ese tanto, México no solo aseguró su clasificación a dieciseisavos de final, sino que también garantizó el primer puesto del Grupo A, lo que significa que jugará su próximo partido en el estadio Azteca el 30 de junio, manteniendo la ventaja de la localía.
El partido fue trabado, especialmente en la primera mitad. México no encontró fluidez en su juego ofensivo. Corea del Sur, un rival más armado que Sudáfrica —el primer contrincante de los anfitriones—, se mostró paciente y ordenada. Los coreanos controlaron el balón con un 53 por ciento de posesión en los primeros 45 minutos, mientras que los mexicanos apenas generaban ocasiones claras. La más palpable llegó por cabezazo de Julián Quiñones, el colombiano naturalizado mexicano que fue uno de los mejores hombres en el once inicial de Javier Aguirre. Pero Seung-gyu Kim respondió bien. En el banquillo, algunos aficionados silbaron, incómodos con el funcionamiento del equipo local.
La segunda mitad trajo un cambio de actitud. México salió más decidido, presionando más arriba. Fue entonces cuando llegó el error coreano y el gol de Romo. Después de eso, Corea se desesperó buscando el empate, dejando espacios atrás. Los mexicanos apostaron al contrataque. Raúl Jiménez tuvo su primera oportunidad clara de la noche, pero Seung-gyu Kim se redimió parcialmente de su error anterior, atajando el disparo. En los últimos minutos, cuando Corea acorraló a México, fue Raúl Rangel, el portero de Chivas conocido como El Tala, quien se vistió de héroe. A falta de cuatro minutos, Gue-Sung Cho tuvo dos ocasiones consecutivas para empatar, pero Rangel realizó una doble atajada milagrosa sobre la línea de gol. Esa intervención selló la victoria.
Esta es la segunda victoria consecutiva de México en el torneo. Hace cuatro días, los anfitriones habían vencido a Sudáfrica 2-0. Con seis puntos en dos partidos, México se convirtió en la primera selección en clasificarse a los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Es un logro que no alcanzaban desde hace 24 años: la última vez que México ganó sus dos primeros partidos en una Copa del Mundo fue en 2002, en Corea del Sur y Japón, cuando vencieron a Croacia y Ecuador.
La FIFA ha adoptado el sistema olímpico como criterio principal de desempate en la fase de grupos. Esto significa que si dos o más selecciones empatan en puntos, el enfrentamiento directo entre ellas es lo que define la posición, no la diferencia de goles general. Con México con seis puntos, Corea del Sur con tres, y República Checa y Sudáfrica con uno, solo los asiáticos podrían alcanzar matemáticamente a los mexicanos en la última fecha. Pero incluso en ese escenario, el desempate olímpico favorecería a los locales. El próximo miércoles, México enfrentará a República Checa en Ciudad de México, pero ese partido no modificará su liderazgo ni su clasificación.
Mientras el equipo celebraba en Guadalajara, 200.000 personas se concentraron en el centro de la capital mexicana. El Ángel de la Independencia, el Zócalo, Bellas Artes, Garibaldi: las plazas históricas de la ciudad se llenaron de aficionados que festejaban la victoria. Javier Aguirre, el técnico, celebró después del partido: "La alegría de no movernos en nuestro México querido". Es una ventaja que pocos anfitriones tienen en un Mundial. México no solo avanzó; avanzó sin tener que salir de casa.
Citas Notables
La alegría de no movernos en nuestro México querido— Javier Aguirre, técnico de México, tras el partido
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Qué pasó en realidad en ese gol? Parecía demasiado fácil.
Kim Seung-gyu, el portero coreano, tropezó con su propia defensa. Dejó la portería vacía. Romo solo tuvo que empujar. No fue un gol de talento; fue un gol de error ajeno.
¿Y por qué México jugó tan mal la primera mitad si era el favorito?
Corea del Sur es un equipo calificado, bien armado. Esperaron pacientemente, controlaron el balón, presionaron en los momentos justos. México no encontraba los caminos. Fue más ajedrez que fútbol.
Pero ganaron. ¿Eso es suficiente para un anfitrión?
Matemáticamente, sí. Se clasificaron, aseguraron el primer puesto, jugarán en el Azteca. Pero los aficionados silbaron. Querían más brillo, más dominio. Ganaron, pero no convencieron.
¿Qué cambió en la segunda mitad?
La actitud. México salió más decidido, presionando más arriba. Eso generó el error coreano. Luego, cuando Corea se desesperó buscando el empate, los mexicanos tuvieron espacios para contraatacar.
Rangel hizo dos atajadas en los últimos minutos. ¿Fue decisivo?
Fue la diferencia entre ganar y empatar. Gue-Sung Cho tuvo dos ocasiones claras. Rangel las tapó sobre la línea. Sin eso, México no se va con los tres puntos.
¿Qué significa jugar todos los partidos en casa?
Es casi una ventaja insuperable. No hay viajes, no hay jet lag, la afición está siempre presente. Para un anfitrión, es el sueño. México lo sabe.