Plataformas digitales para decidir tu voto en la recta final electoral

Consolidar información aislada y presentarla sin sesgo ideológico
El propósito declarado de VotaBienPE, la aplicación que permitía visualizar deudas y sentencias de candidatos.

A una semana de las elecciones presidenciales y congresales del Perú de abril de 2021, ciudadanos, académicos y periodistas convergieron en un esfuerzo inusual: construir puentes entre los datos públicos dispersos y el votante común. En un clima enrarecido por la desinformación, estas plataformas digitales no pretendían decirle al elector qué pensar, sino devolverle la materia prima del juicio propio. Era, en su esencia, un acto de fe en la democracia como práctica informada.

  • Con las noticias falsas circulando sin freno en la recta final de campaña, la urgencia de ofrecer datos verificables se volvió tan política como cívica.
  • Aplicaciones como VotaBienPE y botayvota.pe irrumpieron en el ecosistema electoral con una propuesta disruptiva: reemplazar el rumor por registros penales, deudas fiscales e historiales legislativos reales.
  • Votu.pe alcanzó casi medio millón de visitantes en sus primeros cinco días, señal de que el hambre de información confiable superaba con creces la oferta disponible.
  • Cada plataforma navegó la tensión entre utilidad y neutralidad, declarando explícitamente que no buscaban orientar el voto sino iluminar la decisión.
  • El resultado fue un mapa digital fragmentado pero complementario: datos cruzados de SUNAT, el Poder Judicial, SUNEDU y ONPE, por fin al alcance de cualquier ciudadano con un teléfono.

A una semana de que los peruanos acudieran a las urnas, un conjunto de herramientas digitales comenzó a circular con una promesa concreta: datos públicos organizados de forma accesible para votar con base en hechos. En un entorno donde la desinformación se propagaba con facilidad, la iniciativa era tan técnica como política.

VotaBienPE nació de una experiencia personal. Alessia Huamán, economista formada en la UCLA, regresó al Perú en 2020 y encontró una crisis que la impulsó a actuar. Creó una aplicación —disponible en Android e iOS— que consolidaba deudas, multas y sentencias penales de candidatos sin inclinación ideológica alguna. El Jurado Nacional de Elecciones, por su parte, ofreció Voto Informado 2021, que integraba datos del Poder Judicial, SUNEDU y ONPE, y permitía además verificar si un ciudadano había sido designado miembro de mesa.

Desde la Universidad del Pacífico, el abogado Andrés Calderón y sus estudiantes lanzaron botayvota.pe con un enfoque diferente: en lugar de promesas, analizaban el desempeño real de quienes ya habían legislado. Los usuarios podían filtrar a los parlamentarios según cómo habían votado en temas concretos, desde los retiros de AFP hasta la regulación de taxis colectivos.

Votu.pe, creada desde Suiza por Alessandra Rojas, sintetizaba los planes de gobierno en ocho áreas clave y permitía a cada usuario identificar con qué candidato tenía mayor afinidad según sus propias prioridades. El Comercio, a través de su Unidad de Periodismo de Datos, desarrolló además una plataforma que cruzaba múltiples bases públicas —SUNAT, SAT, Servir y el Registro Nacional de Proveedores— convirtiéndose en referencia para otros medios.

Más allá de sus diferencias, estas iniciativas compartían un propósito: democratizar el acceso a información que era técnicamente pública pero permanecía dispersa e inaccesible. En una elección marcada por la incertidumbre, representaron un esfuerzo colectivo por devolverle al elector el poder de decidir con hechos verificables en la mano.

A una semana de que los peruanos acudieran a las urnas para elegir presidente y 130 congresistas, un conjunto de herramientas digitales había comenzado a circular en internet con una promesa clara: ayudar a los votantes a tomar decisiones basadas en hechos, no en rumores. En un contexto donde las noticias falsas se propagaban con facilidad, estas plataformas ofrecían algo que escaseaba: datos públicos organizados de manera accesible, desde antecedentes penales hasta registros de deudas fiscales, todo disponible con unos pocos clics.

VotaBienPE surgió de una necesidad personal. Alessia Huamán había regresado a Perú en noviembre de 2020 después de pasar cinco años en Los Ángeles, donde estudió Economía en la UCLA. Al llegar, se encontró con una crisis política que la motivó a actuar. Decidió crear una aplicación que permitiera a los usuarios visualizar qué candidatos y partidos acumulaban el mayor número de deudas, multas y sentencias penales. Su objetivo era consolidar información dispersa en distintas fuentes y presentarla de forma clara, sin inclinación ideológica alguna. La aplicación estaba disponible tanto en Android como en iOS.

Otra herramienta de gran alcance fue Voto Informado 2021, desarrollada por el Jurado Nacional de Elecciones. Esta aplicación integraba datos de instituciones estatales como el Poder Judicial, SUNEDU y ONPE. Permitía a los electores no solo evaluar candidatos, sino también verificar en tiempo real si habían sido registrados como aportantes financieros de algún partido, y consultar dónde votarían el 11 de abril, incluyendo si habían sido designados como miembros de mesa.

Desde la Universidad del Pacífico, Andrés Calderón, abogado y periodista que dirige la Clínica Jurídica de Libertades Informativas, lanzó botayvota.pe junto con estudiantes de diversas disciplinas. Su enfoque era distinto: en lugar de enfocarse en promesas de campaña, la plataforma analizaba el desempeño real de políticos que ya habían estado en el Congreso. Los usuarios podían filtrar sus intereses según cómo los parlamentarios habían votado en temas concretos como la ley de retiros de AFP o la regulación de taxis colectivos, permitiendo que los electores vieran el historial legislativo de quienes buscaban reelección.

Votu.pe, lanzada desde Suiza por Alessandra Rojas y un equipo multidisciplinario, alcanzó casi medio millón de visitantes en sus primeros cinco días en línea. La plataforma funcionaba de manera diferente: tomaba los planes de gobierno de los candidatos y los sintetizaba en ocho áreas clave —salud, educación, crecimiento económico, impuestos, seguridad, gobernabilidad, derechos y ambiente— permitiendo que cada usuario seleccionara sus tres prioridades y luego viera con cuál propuesta tenía mayor afinidad. El equipo dejaba clara su intención: no buscaban decirle a nadie por quién votar, sino proporcionar un espejo donde los electores pudieran confrontar sus propias ideas con las de los candidatos.

El Comercio, a través de su Unidad de Periodismo de Datos, desarrolló su propia plataforma integral. Permitía conocer perfiles completos de candidatos presidenciales, congresales y del Parlamento Andino, incluyendo información básica como profesión e ingresos, pero también datos más específicos: deudas ante SUNAT, historial de multas de tránsito y sanciones administrativas. Lo distintivo de este esfuerzo era el cruce de información entre múltiples bases de datos públicas —SUNAT, SAT, Servir y el Registro Nacional de Proveedores— que otros medios independientes posteriormente utilizaron como referencia.

Estas iniciativas compartían un propósito común en esos últimos días de campaña: contrarrestar la desinformación mediante la transparencia. No eran herramientas partidarias ni buscaban imponer un voto en particular. Eran, en cambio, intentos de democratizar el acceso a información que técnicamente era pública pero que permanecía dispersa y difícil de consultar. En una elección donde la incertidumbre política era palpable y las noticias falsas circulaban sin control, estas plataformas representaban un esfuerzo colectivo de ciudadanos, académicos y periodistas por devolverle al elector el poder de decidir con base en hechos verificables.

Esta aplicación nace con el propósito de consolidar información aislada y presentarla de manera sencilla para ayudar a la toma de decisiones de los votantes, sin ningún tipo de sesgo ideológico
— Alessia Huamán, creadora de VotaBienPE
Con esto no les queremos decir por quién votar. Es una herramienta para que las personas confronten sus ideas y sepan con qué partido o plan es más compatible
— Alessandra Rojas, project manager de Votu.pe
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué crees que estas plataformas surgieron precisamente en 2021 y no antes?

Model

Porque la crisis política se volvió tan evidente que la gente sintió que necesitaba herramientas para entender qué estaba pasando realmente. No era suficiente escuchar promesas.

Inventor

¿Cuál es la diferencia real entre una aplicación que muestra deudas y multas versus una que compara planes de gobierno?

Model

Una te dice quién es la persona, sus antecedentes reales. La otra te dice si sus ideas coinciden con las tuyas. Ambas son necesarias, pero responden preguntas distintas.

Inventor

¿Crees que alguien que usa estas herramientas termina votando diferente a quien no las usa?

Model

Probablemente sí, pero no porque la plataforma le diga por quién votar, sino porque tiene información que antes no tenía. Es como la diferencia entre comprar algo sin leer reseñas y comprarlo después de leerlas.

Inventor

¿Qué pasa con los votantes que no tienen acceso a internet o no saben que estas plataformas existen?

Model

Ese es el problema real. Estas herramientas ayudan a quien ya está buscando información, pero dejan afuera a muchas personas. La brecha digital es también una brecha electoral.

Inventor

¿Cuál de estas plataformas te parece más honesta en su propósito?

Model

Todas dicen que no tienen sesgo, pero la más clara es votu.pe porque explícitamente aclara que no quiere decirte por quién votar. Eso es transparencia sobre la propia transparencia.

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