No existen síntomas de alerta, salvo cuando la enfermedad está muy avanzada
El cáncer de próstata es el más frecuente en hombres de países desarrollados, con 35.000-37.000 diagnósticos anuales en España, aumentando en varones menores de 55 años. No existen síntomas de alerta en fases tempranas; la detección precoz requiere tacto rectal y análisis de PSA, siendo fundamental para acceso a tratamientos individualizados.
- Entre 35.000 y 37.000 diagnósticos anuales de cáncer de próstata en España
- Mortalidad de 6.000-7.000 hombres al año, equiparable a la del cáncer de mama
- Aumento de casos en varones menores de 55 años, muchos debutando con enfermedad metastásica
- Revisiones urológicas recomendadas a partir de los 50 años, o 45 con antecedentes familiares
- Solo el 41% de participación en el cribado piloto de la Área Sanitaria de Ferrol
El urólogo Andrés Rodríguez advierte que el cáncer de próstata no presenta síntomas de alerta y destaca la importancia de revisiones periódicas desde los 50 años, o antes con antecedentes familiares.
El 11 de junio se conmemoró el Día Mundial del Cáncer de Próstata, una enfermedad que en España diagnostica entre 35.000 y 37.000 casos cada año y que mata a entre 6.000 y 7.000 hombres anualmente, cifras que la equiparan casi exactamente con la mortalidad del cáncer de mama. Es el tumor más frecuente en varones de países desarrollados, y su incidencia no deja de crecer. Andrés Rodríguez Alonso, jefe del Servicio de Urología del Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol y uno de los pioneros en la implantación de la cirugía laparoscópica en Galicia, es un referente en este campo tras más de veinte años de profesión dedicados a la investigación, la docencia y la práctica clínica.
Lo que hace particularmente insidioso este cáncer es que no avisa. No hay síntomas de alerta en las fases tempranas, ni siquiera en muchas de las avanzadas. Rodríguez Alonso es categórico al respecto: es la única enfermedad de la próstata que no produce ninguna señal de alarma, salvo cuando ya está muy, muy avanzada. Esto significa que la única forma de detectarlo a tiempo es mediante un tacto rectal y un análisis de sangre del antígeno prostático específico, el PSA. Cuando un hombre nota síntomas, casi siempre están relacionados con otras patologías, como la hipertrofia prostática o inflamaciones asociadas a la edad, no con el cáncer en sí mismo.
La edad ha sido históricamente el factor más asociado a esta enfermedad. Se decía que si un hombre vivía lo suficiente, inevitablemente desarrollaría cáncer de próstata, algo que técnicamente parece ser cierto. Sin embargo, el patrón está cambiando. Aunque la mayoría de casos sigue presentándose en hombres mayores de 65 años, cada vez hay más diagnósticos en varones entre 40 y 55 años. Lo preocupante es que estos pacientes más jóvenes a menudo debutan ya con enfermedad metastásica avanzada, un fenómeno cada vez más frecuente. Los expertos creen que detrás de este cambio hay factores genéticos y alteraciones moleculares, además del estilo de vida actual, no simplemente que se hagan más revisiones.
Por eso la detección precoz es crucial. Las revisiones urológicas de rutina deberían comenzar a los 50 años, momento en el que el médico realizará preguntas sobre antecedentes, un tacto rectal y medirá el PSA. Pero hay excepciones importantes: si hay antecedentes familiares de cáncer de próstata en parientes de primer grado, las revisiones deben adelantarse a los 45 años. Si hay mutaciones genéticas transmisibles asociadas, los controles deben empezar a los 40. Rodríguez Alonso también recomienda estudios genéticos cuando hay antecedentes de otros cánceres como el de colon, páncreas o mama.
En la Área Sanitaria de Ferrol existe un proyecto piloto de cribado genético que, aunque solo alcanza el 41% de participación, supera ampliamente el 10% que logran iniciativas similares en otros países europeos. Aun así, seis de cada diez hombres rechazan la invitación. Rodríguez Alonso encuentra esto sorprendente, porque el cribado ofrece acceso directo a un simple análisis de sangre y, si es necesario, a la última tecnología en resonancia magnética para determinar si existe un posible cáncer. Es importante notar que en la Unión Europea no existe aún un cribado oficial para este tumor; lo que se realiza en Ferrolterra es un ensayo experimental que busca convertirse en un protocolo fiable.
Cuando la enfermedad se detecta tarde, ya no es curable. El tratamiento puede prolongar la vida, pero será paliativo, y la precisión de la intervención será menor. En cambio, un diagnóstico temprano permite acceder a tratamientos mucho más precisos e individualizados, adaptados a las características físicas y la edad de cada paciente. Incluso si se detecta una enfermedad avanzada en una revisión precoz, ese diagnóstico anterior en el tiempo permite aplicar mejores tratamientos que alargan la vida.
La cirugía ha experimentado transformaciones profundas en los últimos años. La incorporación de la cirugía robótica, especialmente los robots Da Vinci, ha revolucionado la urología. Los brazos robóticos permiten ver en tres dimensiones con aumento de hasta diez veces, lo que facilita movimientos más precisos para conservar las estructuras alrededor de la próstata. El resultado es que los pacientes sufren menos secuelas: la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria son mínimas cuando el tumor lo permite. El sangrado postoperatorio se reduce tanto que prácticamente ningún paciente necesita transfusión. La estancia hospitalaria es más corta y la recuperación más rápida. El Da Vinci también ha marcado un antes y un después en otros tumores urológicos: en el cáncer de riñón permite extirpar solo el tumor, dejando el resto del órgano sano, de modo que el paciente conserva mejor su función renal sin comprometer el resultado oncológico. Para la hipertrofia prostática benigna, existen además otras innovaciones como la cirugía con láser a través de la uretra.
Citas Notables
El cáncer es la única enfermedad de la próstata que no produce ningún síntoma de alerta, y la única forma de detectarlo precozmente es a través de un tacto rectal y el análisis PSA.— Andrés Rodríguez Alonso, jefe del Servicio de Urología del CHUF
Cuando esta enfermedad se detecta de forma tardía, ya no se encuentra en una fase curable; se podrá hacer un tratamiento prolongador de la vida pero será paliativo.— Andrés Rodríguez Alonso
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un cáncer tan frecuente y mortal sigue siendo tan silencioso?
Porque la próstata no tiene terminaciones nerviosas que avisen cuando algo va mal. El tumor crece sin producir dolor, sin cambios en la micción en fases tempranas. Es casi como un ladrón que entra sin hacer ruido.
Entonces, ¿la gente que rechaza el cribado simplemente no sabe que está en riesgo?
Probablemente. Pero también hay miedo. Un análisis de PSA puede llevar a más pruebas, a una resonancia, a la posibilidad de un diagnóstico que cambie tu vida. Algunos prefieren no saber.
¿Y si se detecta temprano? ¿Realmente cambia el resultado?
Completamente. Temprano significa que puedes optar a cirugía curativa, a tratamientos individualizados. Tarde significa que estás en paliativo, alargando la vida pero sin curar.
¿Qué ha cambiado más en los últimos años, la detección o el tratamiento?
El tratamiento, sin duda. La cirugía robótica ha sido un salto enorme. Pero la detección sigue siendo el cuello de botella. Tenemos la tecnología para encontrarlo, pero la gente no viene.
¿Hay algo que diferencie a los hombres que sí se hacen revisiones de los que no?
Generalmente, los que tienen antecedentes familiares entienden el riesgo. Los demás creen que no les pasará. Es una cuestión de percepción del riesgo personal.
¿Y esos casos jóvenes con enfermedad avanzada? ¿Qué está pasando ahí?
Eso es lo que nos preocupa. Hay algo en el comportamiento biológico del tumor que está cambiando. Puede ser genético, puede ser ambiental. Aún no lo sabemos con certeza.