La genética y la forma del folículo piloso determinan si el cabello es liso o rizado

Los enlaces disulfuro deciden cuánto rizo tendrá tu cabello
La queratina distribuida desigualmente en el cabello rizado genera tensiones controladas por estos vínculos químicos.

Bajo la superficie de cada cabello existe una arquitectura invisible que la genética diseñó antes de que pudiéramos elegir. La forma del folículo piloso —redonda, ovalada o elíptica— y la distribución de la queratina determinan si una persona nace con el cabello liso, ondulado o rizado, convirtiendo lo que parece una cuestión estética en una historia de geometría molecular y herencia biológica. Comprender este mecanismo no cambia el cabello, pero sí transforma la manera en que nos relacionamos con él.

  • Millones de personas invierten tiempo y dinero intentando cambiar una textura capilar que, en realidad, está codificada en la forma microscópica de sus folículos.
  • El farmacéutico Álvaro Fernández, con más de un millón de seguidores, ha llevado esta explicación científica a las redes sociales, donde el cuidado del cabello genera debate constante.
  • La queratina distribuida de forma desigual en el cabello rizado crea tensiones internas controladas por enlaces disulfuro, los verdaderos responsables del grado de rizo.
  • Los alisados químicos y térmicos no eliminan el rizo: solo rompen temporalmente esos enlaces, que vuelven a formarse en cuanto el cabello se seca.
  • La conversación ha pasado de ser puramente estética a revelar que la diferencia entre un cabello liso y uno rizado es, ante todo, biología pura.

Hay quienes apenas piensan en su cabello y quienes dedican horas semanales a transformarlo. Pero independientemente del esfuerzo invertido, la textura capilar responde a algo anterior y más fundamental: la genética y la arquitectura microscópica de cada hebra.

El farmacéutico Álvaro Fernández lo explica en sus videos educativos con una claridad que ha conquistado a más de un millón de seguidores: todo comienza en los folículos pilosos, las pequeñas estructuras bajo la piel de donde emerge el cabello. Si el folículo es redondo, el cabello crece liso. Si es ovalado, produce ondas. Si es elíptico o muy curvado, el cabello se retuerce en rizos. Es geometría pura.

Pero la forma del folículo no lo explica todo. La queratina, proteína estructural del cabello, también interviene de manera decisiva. En el cabello rizado, esta proteína se distribuye de forma desigual, generando tensiones internas que curvan la fibra. El grado de rizo lo regulan los enlaces disulfuro: más enlaces, más rizado; menos enlaces, más liso.

Este mecanismo explica por qué los alisados químicos y térmicos funcionan —y por qué no duran para siempre. Lo que hacen es romper temporalmente esos enlaces, permitiendo que la queratina adopte una configuración más recta. Lo mismo ocurre al mojar o calentar el cabello: los enlaces se debilitan, el rizo desaparece. Cuando se seca, los enlaces se reconstituyen y el patrón original regresa.

En un ecosistema digital donde el cuidado capilar genera conversación constante, esta explicación científica reencuadra el debate: la diferencia entre un cabello liso y uno rizado no es cuestión de suerte ni de descuido. Es biología escribiendo en cada folículo, en cada molécula de queratina.

Algunos de nosotros apenas pensamos en nuestro cabello. Otros dedican horas cada semana a peinarlo, tratarlo, intentar transformarlo. Y hay quienes luchan contra su naturaleza, empeñados en cambiar lo que sus genes decidieron hace años. El cabello es, sin duda, uno de los protagonistas silenciosos de la estética personal. Un corte, un color, una textura diferente puede rehacer un rostro entero, redefinir cómo nos ven los demás, cómo nos vemos a nosotros mismos. Hay peinados que rejuvenecen, otros que acentúan los pómulos o afilan las mandíbulas. Pero todo esto depende de algo anterior, más fundamental: la forma natural del cabello que heredamos.

Esa forma —liso, ondulado o rizado— no es caprichosa. Viene determinada por la genética y por la arquitectura microscópica de cada hebra. Álvaro Fernández, farmacéutico con más de un millón de seguidores en Instagram, lo explica con claridad en sus videos educativos: la clave está en los folículos pilosos, esas pequeñas estructuras bajo la piel de donde crece el cabello. Su forma geométrica es lo que decide todo lo demás.

Cuando el folículo es redondo, el cabello emerge recto y permanece liso. Si tiene forma ovalada, la hebra crece en ángulo, creando ese efecto ondulado que muchas personas tienen. Y cuando el folículo es elíptico o muy curvado, el cabello crece perpendicular, retorciéndose sobre sí mismo en rizos. Es una cuestión de geometría pura, de cómo la naturaleza moldea el tubo por el que asciende cada fibra capilar.

Pero la forma del folículo no es toda la historia. La queratina, esa proteína que constituye la estructura del cabello, también juega un papel decisivo. En el cabello rizado, la queratina no se distribuye de manera uniforme. Esa desigualdad genera tensiones internas que curvan la fibra, la retuercen. Estos efectos están controlados por los enlaces disulfuro, unos vínculos químicos dentro de la queratina que determinan cuánto rizo tendrá el cabello. Cuantos más enlaces, más rizado. Cuantos menos, más liso.

Esto explica por qué los alisados químicos y térmicos funcionan. No están eliminando el rizo de manera permanente. Lo que hacen es romper temporalmente esos enlaces disulfuro, permitiendo que la queratina se reorganice en una configuración más recta. Es lo mismo que sucede cuando te mojas el cabello o lo calientas: los enlaces se debilitan, la estructura se relaja, el rizo desaparece momentáneamente. Cuando el cabello se seca, los enlaces vuelven a formarse en su patrón original, y el rizo regresa.

En las redes sociales, el cuidado del cabello se ha convertido en un tema de conversación constante. Gente compartiendo trucos para potenciar rizos, para añadir volumen a cabellos lisos, para domar ondas rebeldes. Cada tipo de cabello presenta sus propios desafíos. Los cabellos lisos suelen considerarse los más fáciles de manejar, mientras que los ondulados y rizados exigen más atención, más productos específicos, más técnicas de secado y peinado. Pero ahora sabemos que esa diferencia no es una cuestión de suerte o de negligencia. Es biología pura. Es genética escribiendo en la forma de cada folículo, en la distribución de cada molécula de queratina.

La respuesta está en la genética y en cómo se forma cada hebra del cabello
— Álvaro Fernández, farmacéutico
En el pelo rizado la queratina está distribuida de forma desigual, lo que genera tensiones que curvan la fibra
— Álvaro Fernández
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué entonces algunas personas con los mismos padres tienen cabello completamente diferente?

Model

Porque la herencia genética no es un simple copiar-pegar. Heredamos múltiples genes que controlan la forma del folículo, y esos genes pueden combinarse de formas distintas en cada hijo. Es como mezclar colores: los mismos pigmentos pueden producir tonos completamente diferentes según las proporciones.

Inventor

¿Significa eso que nunca podemos cambiar realmente nuestro tipo de cabello?

Model

No completamente. Podemos modificarlo temporalmente rompiendo esos enlaces disulfuro, como hacen los alisados. Pero la estructura base, el folículo en sí, es permanente. Es como cambiar la forma de un río desviando su curso, pero el río siempre querrá volver a su cauce natural.

Inventor

¿Y si alguien nace con cabello liso pero de repente desarrolla rizos?

Model

Eso puede suceder. Cambios hormonales, estrés, enfermedades, incluso ciertos medicamentos pueden afectar cómo crece el cabello. La genética establece la predisposición, pero el cuerpo es más complejo que eso. El ambiente interno también cuenta.

Inventor

¿La queratina desigual en el cabello rizado es un defecto?

Model

No, es simplemente una distribución diferente. Algunos ven el rizo como un desafío estético, otros como una característica hermosa. Desde el punto de vista biológico, no hay nada defectuoso. Es solo una variación de cómo el cuerpo organiza sus proteínas.

Inventor

¿Por qué entonces los alisados químicos son tan populares si son temporales?

Model

Porque la temporalidad es suficiente para muchas personas. Un alisado dura semanas o meses. Para alguien que quiere cambiar su apariencia, eso es valioso. Y además, hay un componente psicológico: el acto de transformarse, aunque sea temporalmente, importa.

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