Alex Saab comparece en Miami acusado de sobornar funcionarios para lucrar con contratos públicos

De héroe nacional a pieza de negociación entre dos gobiernos
Saab pasó de ser aclamado por el chavismo en 2023 a ser deportado por la administración venezolana actual.

Alex Saab, el empresario colombo-venezolano que durante años operó como pieza clave del entramado financiero del chavismo, llegó esposado a Miami para enfrentar cargos de soborno y lavado de dinero vinculados a contratos gubernamentales fraudulentos entre 2015 y 2019. Su extradición, ejecutada por el propio régimen que lo celebró como héroe hace apenas dos años, revela cómo los aliados del poder se convierten en moneda de cambio cuando el poder mismo se desmorona. En la historia larga de los Estados y sus lealtades, pocas caídas ilustran tan crudamente la fragilidad de quienes sirven a regímenes en declive.

  • Saab compareció el lunes ante un tribunal federal en Florida acusado de conspirar para sobornar funcionarios venezolanos y lavar miles de millones obtenidos mediante contratos fraudulentos del programa de alimentos CLAP.
  • El mismo régimen que lo aclamó en televisión nacional en 2023 lo deportó ahora tras declarar fraudulenta su nacionalidad venezolana, una maniobra que convierte la identidad legal en arma política.
  • Los fiscales describen un esquema en el que Saab y sus asociados falsificaron documentación de importaciones y desviaron petróleo de PDVSA para financiar operaciones corruptas mientras las sanciones asfixiaban la economía venezolana.
  • Con Maduro preso en Nueva York y el poder en Caracas en transición, Saab ha perdido todo valor diplomático y enfrenta ahora el peso acumulado de acusaciones que datan desde la primera administración Trump en 2019.

Alex Saab llegó a Miami el fin de semana pasado esposado y con uniforme penitenciario, listo para enfrentar acusaciones que lo sitúan en el centro de uno de los esquemas de corrupción más ambiciosos de la era Maduro. El lunes compareció ante un tribunal federal en Florida, donde se le imputó formalmente un cargo de lavado de dinero vinculado a una trama de sobornos que, según los fiscales, le permitió enriquecerse mediante contratos gubernamentales fraudulentos entre 2015 y 2019.

El giro es tan abrupto como simbólico. En diciembre de 2023, cuando fue liberado de una cárcel de Miami como parte de un acuerdo diplomático, Saab fue recibido en Caracas como héroe nacional. Maduro y la cúpula chavista lo aclamaron en un acto televisado. Hoy, con Maduro preso en Nueva York, el mismo régimen que lo ensalzó lo rechaza públicamente y lo entregó a Washington tras declarar fraudulenta su nacionalidad venezolana, según afirmó el ministro Diosdado Cabello.

La acusación describe cómo Saab y sus asociados sobornaron a funcionarios del programa CLAP para obtener contratos lucrativos, falsificaron documentación de importaciones provenientes de Colombia y México, y aprovecharon su influencia para acceder a miles de millones en petróleo de PDVSA, vendiéndolo bajo pretextos falsos y moviendo los fondos a través de cuentas bancarias estadounidenses.

Esta no es su primera vez ante la justicia estadounidense. Fue acusado en 2019 de lavar unos 350 millones de dólares junto a su socio Álvaro Pulido Vargas, aprovechando el sistema cambiario chavista. Estuvo preso en Miami desde 2021 tras ser extraditado desde Cabo Verde, donde fue detenido cuando su jet privado hizo escala rumbo a Irán. Durante ese período se supo que había cooperado secretamente con la DEA y el FBI.

Su liberación en 2023 fue parte de un acuerdo amplio en el que Washington obtuvo el regreso de diez estadounidenses detenidos en Venezuela y la liberación de 21 presos políticos. Ahora, con el poder venezolano en transición, Saab ha pasado de activo diplomático a pieza prescindible, y su valor político ha desaparecido por completo.

Alex Saab llegó a Miami el fin de semana pasado esposado y vestido con uniforme penitenciario, listo para enfrentar acusaciones que lo vinculan con uno de los esquemas de corrupción más ambiciosos de la era Maduro. El empresario colombo-venezolano de 54 años compareció el lunes ante un tribunal federal en Florida para escuchar formalmente que se le imputa un cargo de lavado de dinero conectado a una trama de sobornos que, según los fiscales, le permitió enriquecerse mediante contratos gubernamentales fraudulentos entre 2015 y 2019.

Su llegada a Estados Unidos marca un giro político tan abrupto como humillante. Hace apenas dos años y medio, cuando fue liberado de una cárcel de Miami en diciembre de 2023 como parte de un acuerdo diplomático, Saab fue recibido en Caracas como un héroe nacional. Maduro y la cúpula del chavismo lo aclamaron en un acto televisado. Saab declaró entonces que estaba orgulloso de servir al Gobierno. Hoy, con Maduro preso en Nueva York aguardando juicio, Saab ha sido convertido en moneda de cambio entre Caracas y Washington, y el mismo régimen que lo ensalzó ahora lo rechaza públicamente.

La acusación formal revela el alcance de lo que los fiscales estadounidenses consideran un esquema coordinado de corrupción. Saab supuestamente conspiró con otros para sobornar a funcionarios públicos venezolanos a fin de obtener contratos lucrativos del Comité Local de Abastecimiento y Producción, conocido como CLAP, el programa de importación de alimentos subsidiados del Gobierno. Los documentos judiciales describen cómo él y sus asociados falsificaron deliberadamente la documentación de importaciones que provenían de Colombia y México, ocultando la verdadera naturaleza y origen de los suministros alimentarios.

Mientras la conspiración avanzaba, las sanciones económicas estadounidenses estrangulaban las exportaciones venezolanas, particularmente la de petróleo, dejando al Gobierno sin recursos para pagar sus deudas, incluyendo las contraídas con el programa CLAP. Según la acusación, Saab y sus cómplices aprovecharon su acceso directo e influencia corrupta ante funcionarios venezolanos para acceder a miles de millones de dólares en petróleo propiedad de PDVSA, la empresa estatal petrolera. Vendieron ese petróleo bajo pretextos falsos y transfirieron los fondos obtenidos a través de cuentas bancarias estadounidenses para continuar financiando el esquema ilegal del CLAP.

La caída de Saab fue tan dramática como su ascenso. Su deportación del fin de semana fue precedida por una declaración del ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, quien aseguró que la nacionalidad venezolana de Saab era fraudulenta. Cabello afirmó que los documentos de identidad con los que operaba en el país eran ilegales, lo que justificaba su deportación al último país donde había estado antes de Venezuela: Estados Unidos. La cédula de identidad con la que se manejaba carecía de validez legal, según Cabello.

Esta no es la primera vez que Saab enfrenta acusaciones en Estados Unidos. Fue acusado en 2019 durante la primera administración Trump de lavar cientos de millones de dólares obtenidos en tramas de corrupción vinculadas a contratos gubernamentales venezolanos, incluyendo el CLAP y materiales de construcción para proyectos de vivienda. Junto a su socio Álvaro Pulido Vargas, fue acusado de aprovechar el sistema cambiario controlado por el chavismo para acumular aproximadamente 350 millones de dólares que intentaron mover a través de bancos estadounidenses, especialmente en el sur de Florida. El Tesoro estadounidense lo incluyó en una lista negra y congeló sus activos.

Saab estuvo preso en Miami desde 2021, después de ser extraditado desde Cabo Verde, donde fue detenido un año antes cuando su jet privado se detuvo para repostar combustible en su camino hacia Irán. Durante su encarcelamiento, surgió que había cooperado secretamente con la DEA y el FBI al menos hasta 2019. El Gobierno de Maduro siempre insistió en que Saab viajaba en una misión humanitaria de alto nivel y ejerció intensa presión diplomática para lograr su liberación. Tras 16 meses detenido en Cabo Verde mientras sus abogados litigaban, fue extraditado a Estados Unidos en octubre de 2021, un hecho que el chavismo denunció como un secuestro.

Su liberación en diciembre de 2023 fue parte de un acuerdo más amplio en el que Washington obtuvo el regreso de diez estadounidenses presos en Venezuela, incluyendo seis considerados detenidos injustamente por la Casa Blanca, la extradición del criminal conocido como Fat Leonard, y la liberación de 21 prisioneros políticos venezolanos, entre ellos Roberto Abdul, organizador de las primarias opositoras. El acuerdo también incluyó la revocación de tres órdenes de arresto contra opositores del régimen. Ahora, con Maduro capturado y el poder político en Venezuela en transición, Saab ha pasado de ser un activo diplomático a ser una pieza de negociación cuyo valor político ha desaparecido.

Estoy orgulloso de servir a este Gobierno
— Alex Saab, en su recepción en Caracas en diciembre de 2023
La nacionalidad venezolana del empresario es fraudulenta y sus documentos de identidad son ilegales
— Diosdado Cabello, ministro del Interior venezolano
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Venezuela lo entrega ahora, después de haberlo defendido tan ferozmente hace apenas dos años?

Model

Porque Maduro ya no está en el poder para protegerlo. Saab era útil cuando servía a Maduro; ahora es un pasivo político. La nueva administración lo presenta como un criminal que operaba bajo el régimen anterior.

Inventor

Pero ¿no fue liberado como parte de un acuerdo diplomático que benefició a ambos países?

Model

Sí, pero ese acuerdo fue con la administración Maduro. Cuando el poder cambió de manos, Saab se convirtió en algo que podía ser negociado de nuevo. Su nacionalidad fue declarada fraudulenta, lo que le permitió a Venezuela deportarlo sin parecer que lo estaban entregando.

Inventor

¿Qué tan grave es la acusación de lavado de dinero?

Model

Es el núcleo de todo. Los fiscales argumentan que él no solo sobornó funcionarios, sino que usó su influencia para acceder a miles de millones en petróleo estatal, lo vendió ilegalmente y movió el dinero a través del sistema bancario estadounidense. Es un esquema de corrupción a gran escala.

Inventor

¿Cooperó con las autoridades estadounidenses en algún momento?

Model

Sí, secretamente cooperó con la DEA y el FBI al menos hasta 2019, según reportes. Pero eso no lo salvó de las acusaciones. Su cooperación pasada no elimina lo que se le acusa de haber hecho.

Inventor

¿Qué significa esto para otros empresarios cercanos a Maduro?

Model

Sugiere que nadie está realmente a salvo. Si el régimen cambia, los aliados de ayer pueden convertirse en chivos expiatorios de hoy. Es una purga política disfrazada de justicia.

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