Alerta mundial por riesgo crítico de accidente nuclear en Zaporiyia

Trece civiles murieron en Márganets el miércoles por disparos de cohetes Grad lanzados desde la central; riesgo potencial de afectación masiva a población civil en caso de accidente nuclear.
Prevenir una catástrofe nuclear debe ser un objetivo colectivo y global
El director de la OIEA advierte sobre la fragilidad de la situación en Zaporiyia mientras negocia acceso para inspeccionar la planta.

La central nuclear más grande de Europa, con seis reactores, sufre ataques misteriosos que podrían desencadenar una fuga radiactiva de consecuencias catastróficas. Rusia rechaza la mayoría de propuestas pero acepta inspección de la OIEA antes de septiembre; Kiev acusa a Moscú de provocar deliberadamente un accidente nuclear.

  • Central nuclear de Zaporiyia: seis reactores, la más grande de Europa, bajo control ruso desde febrero de 2022
  • Trece civiles murieron en Márganets el miércoles por cohetes Grad lanzados desde la central
  • Un escape nuclear podría afectar a Ucrania, Crimea, sur de Rusia, Moldavia, Rumanía, Bulgaria y Bielorrusia
  • Ministro ucraniano estima que una catástrofe sería diez veces más letal que Chernóbil

La ONU y la OIEA advierten sobre el riesgo crítico de un accidente nuclear en la central ucraniana de Zaporiyia, controlada por Rusia desde marzo, mientras Kiev y Moscú se acusan mutuamente de ataques a las instalaciones.

En la mañana del jueves, los quince miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunieron en Nueva York a instancias de Moscú para discutir una amenaza que ha dejado al mundo con una palabra incómoda en la boca: crítica. La central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa con seis reactores operativos, lleva bajo control militar ruso desde finales de febrero. Ahora, mientras la guerra continúa en Ucrania, esa instalación se ha convertido en un punto de fricción diplomática donde cada bando acusa al otro de poner en riesgo la seguridad nuclear de todo un continente.

La central ha sufrido una serie de ataques cuya autoría permanece en disputa. Kiev sostiene que las tropas rusas bombardean deliberadamente las instalaciones para provocar un accidente nuclear catastrófico que puedan atribuir a Ucrania, justificando así una escalada militar. Moscú rechaza categóricamente esta acusación, argumentando que sería ilógico que sus propios soldados, quienes ocupan la planta, se atacaran a sí mismos. Lo que es cierto es que los daños son reales: dispositivos críticos de suministro eléctrico han sido destruidos, tuberías han sido dañadas, hidrógeno se incendió en el centro de distribución, una línea de alto voltaje quedó cortada, y en un ataque posterior resultó alcanzado un almacén de residuos atómicos y un panel de monitoreo de radiación. Un empleado resultó herido. El miércoles anterior, trece civiles murieron en la ciudad de Márganets, en la orilla opuesta del río Dniéper, por disparos de cohetes Grad que, según las autoridades ucranianas, fueron lanzados desde la central.

Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, advirtió que las acciones militares cerca de una instalación nuclear de tal magnitud podrían tener consecuencias muy graves. Aunque aseguró que por ahora no existe una amenaza inmediata para el funcionamiento de la planta, dejó clara la fragilidad de la situación: esto podría cambiar en cualquier momento. Grossi anunció que él mismo encabezará una delegación de inspección que viajará a Zaporiyia antes de septiembre, una propuesta que Rusia aceptó aunque rechazó la mayoría de las otras medidas discutidas. El director de la OIEA fue directo: prevenir una catástrofe nuclear debe ser un objetivo colectivo y global.

Los expertos advierten que un escape nuclear de envergadura podría afectar prácticamente toda Ucrania, la anexionada Crimea, zonas del sur de Rusia, y países como Moldavia, Rumanía, Bulgaria y Bielorrusia. El ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, estimó que una catástrofe en Zaporiyia sería diez veces más letal que el desastre de Chernóbil en 1986. El representante chino ante la ONU, Zhang Jun, fue aún más explícito: si se produce un accidente nuclear a gran escala, podría ser más grave que el ocurrido en Fukushima en 2011.

En el Consejo de Seguridad, el diplomático ruso Vasili Nebenzia acusó a Kiev de ataques criminales contra instalaciones nucleares que ponen al mundo al borde de una catástrofe comparable a Chernóbil. Reconoció que el nivel de radiación en la central es normal por el momento, pero advirtió que de continuar los ataques, es cuestión de tiempo que ocurra un accidente grave. Rechazó categóricamente la propuesta de desmilitarizar la zona, argumentando que las fuerzas rusas deben defender la instalación contra posibles provocaciones o atentados terroristas.

El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió la retirada del personal ruso y las tropas de Moscú, además de la creación de un perímetro seguro desmilitarizado. Estados Unidos apoyó inmediatamente la idea. El representante ucraniano, Serguéi Kislitsa, fue más allá: pidió que Rusia desmonte las minas colocadas en distintos puntos de la central y condenó que las fuerzas rusas bombardeen desde la planta las ciudades de Nikopol y Márganets. Kislitsa ofreció que Ucrania brindaría toda la asistencia necesaria a la misión de la OIEA si Rusia dejaba de bombardear esas ciudades. La embajadora estadounidense, Bonnie Jenkins, fue clara en su posición: Rusia es la única que ha provocado estos riesgos al lanzar la invasión, y solo ella puede eliminar la amenaza retirando sus tropas.

Denís Monastirski, ministro ucraniano de Interior, expresó una preocupación adicional: la central no solo está en manos enemigas, sino también de especialistas no cualificados que podrían provocar una tragedia por impericia. Los especialistas ucranianos que permanecen en la planta no tienen acceso a las áreas donde deberían estar, mientras que el equipamiento bélico ruso se encuentra dentro del perímetro de la infraestructura. Todo esto ha sido evaluado con el nivel de amenaza máximo. La situación que comenzó el 4 de marzo, cuando misiles y disparos de tanques rusos alcanzaron la central y provocaron un incendio que obligó a desconectar uno de los reactores, ha evolucionado hacia una crisis diplomática sin resolución a la vista.

Estas acciones militares cerca de una instalación nuclear tan grande podrían tener consecuencias muy graves
— Rafael Grossi, director de la OIEA
La central no está solamente en manos de enemigo, sino también de especialistas no cualificados que pueden llegar a provocar una tragedia
— Denís Monastirski, ministro ucraniano de Interior
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué Rusia aceptaría una inspección de la OIEA si está siendo acusada de sabotaje?

Model

Porque rechazarla completamente sería admitir culpa ante el mundo. La inspección es una forma de parecer cooperativo mientras se mantiene el control militar de la planta.

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¿Qué tan probable es que ocurra realmente un accidente nuclear?

Model

Los expertos dicen que no hay amenaza inmediata, pero las condiciones son frágiles. Cada ataque daña sistemas críticos. Es como estar en una cuerda floja: mientras continúe la guerra, el riesgo existe.

Inventor

¿Por qué importa tanto si Chernóbil fue en 1986?

Model

Porque Chernóbil sigue siendo la referencia del peor escenario posible. Zaporiyia es más grande y está en medio de una guerra activa. La gente necesita una escala para entender el peligro.

Inventor

¿Pueden los especialistas ucranianos que quedan allí hacer algo para prevenir un desastre?

Model

Están limitados. No tienen acceso a las áreas donde deberían trabajar. Es como tener los mejores médicos en un hospital pero no permitirles entrar a la sala de operaciones.

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¿Qué cambia si la OIEA logra inspeccionar la planta?

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Tendrían un diagnóstico independiente del estado real. Pero una inspección no detiene los ataques. Solo documenta lo que está sucediendo.

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