El coste de la inacción será mucho mayor que el de actuar ahora
La Fundación Alberto II ha financiado 830 proyectos en casi 100 países, demostrando que la protección ambiental genera oportunidades económicas reales, no solo costes. El príncipe advierte que los mercados aún infravaloran el capital natural mientras sobrevalorar la destrucción, impidiendo que modelos regenerativos sean la norma.
- La Fundación Alberto II ha movilizado 122 millones de euros en 830 proyectos en casi 100 países
- La delegación española de la fundación lleva funcionando 10 años bajo la dirección de Carol Portabella
- 2026 marca el 150 aniversario de relaciones diplomáticas entre Mónaco y España
- Alberto II fue recibido en Zarzuela por los Reyes Felipe y Letizia durante su visita a Madrid
El príncipe Alberto II de Mónaco defiende que la crisis climática sigue siendo urgente pese a la inestabilidad geopolítica, aunque esta complica su ejecución. Su fundación ha movilizado 122 millones de euros en 830 proyectos globales.
Alberto II de Mónaco llegó a Madrid hace poco para conmemorar una década de presencia institucional de su fundación en España, un viaje que coincidió con la recepción en Zarzuela y con la celebración de 150 años de relaciones diplomáticas entre el Principado y el país. Pero el príncipe soberano, nacido en 1958 como hijo de Rainiero de Mónaco y Grace Kelly, no es solo un jefe de estado ceremonial. Durante veinte años ha impulsado una fundación que lleva su nombre y que ha movilizado más de 122 millones de euros para financiar aproximadamente 830 proyectos distribuidos en casi cien países, convirtiendo a la pequeña monarquía mediterránea en un actor relevante en la financiación de iniciativas sobre océanos, biodiversidad, clima y recursos hídricos.
Esta trayectoria no surge del azar. Alberto II reconoce una continuidad histórica en su familia: su tatarabuelo, el príncipe Alberto I, fue pionero en oceanografía y lideró expediciones científicas; su padre impulsó iniciativas para proteger el Mediterráneo. Pero además de herencia, existe urgencia. Durante sus viajes observó la creciente presión sobre ecosistemas terrestres y marinos, y comprendió que sin actuar para frenar el deterioro del mundo natural se estaría comprometiendo las condiciones que hacen posible el futuro. Decidió entonces acelerar acciones y responder a desafíos cada vez más apremiantes.
Lo que distingue el enfoque de la fundación es su insistencia en que la protección ambiental no es un costo añadido sino una oportunidad económica. Alberto II rechaza la falsa dicotomía entre beneficio económico y protección de la naturaleza. Ha trabajado para demostrar que invertir en soluciones basadas en la naturaleza genera rentabilidad, atrayendo capital privado hacia la economía azul. El cambio en la percepción empresarial ha sido profundo. Hace dos décadas, el compromiso ambiental se veía como gasto o gesto simbólico; hoy los líderes económicos más avanzados entienden que la sostenibilidad forma parte de la estrategia empresarial, esencial para la resiliencia y competitividad. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la presión sobre recursos naturales ya no son cuestiones abstractas: afectan directamente cadenas de suministro, infraestructuras, seguridad alimentaria, costes energéticos y estabilidad social.
Sin embargo, Alberto II es realista sobre lo que falta. La transición está lejos de completarse. Existe una distancia considerable entre compromisos anunciados y resultados reales, aunque la gran transformación es que la sostenibilidad ha pasado de los márgenes a ocupar un lugar central en los consejos de administración. El verdadero desafío ahora no es la falta de conocimiento científico sino la financiación e implementación a la velocidad y escala necesarias. Aquí es donde la inestabilidad geopolítica complica el panorama. En un contexto internacional fragmentado, el capital se vuelve más cauteloso, dirigiéndose hacia tecnologías maduras y mercados menos arriesgados, dejando fuera algunas de las necesidades más urgentes: adaptación, protección de biodiversidad, conservación de océanos, resiliencia comunitaria y soluciones basadas en la naturaleza.
La filantropía sigue siendo crucial precisamente porque es más flexible y está dispuesta a actuar donde otros dudan. Pero el príncipe es claro: la filantropía no puede sustituir ni la financiación pública ni la inversión privada. La magnitud del desafío es demasiado grande. Las crisis climática y de biodiversidad no esperarán a que la geopolítica se estabilice. Lo que Alberto II propone es una redefinición fundamental del capitalismo. El objetivo de emisiones netas cero es esencial pero no puede ser el destino final. Necesita una economía que no se limite a causar menos daño sino que contribuya activamente a restaurar los sistemas naturales de los que depende la prosperidad. Hoy la restauración sigue insuficientemente recompensada mientras la destrucción continúa infravalorada. Mientras los mercados no asignen valor adecuado al capital natural, los modelos regenerativos seguirán siendo la excepción.
En la delegación española de la fundación, que lidera Carol Portabella, ve un puente capaz de movilizar universidades, medios, jóvenes líderes, empresas y actores locales alrededor de desafíos ambientales. Proyectos como A Blue New Deal for the Balearic Sea combinan conservación marina y turismo sostenible, demostrando que en lugares como Baleares el agua limpia, los ecosistemas saludables y las costas preservadas son elementos esenciales para la competitividad económica. El Mediterráneo, presionado por tráfico marítimo intenso, turismo, pesca y desarrollo costero, es el laboratorio perfecto: si se desarrollan soluciones eficaces en un entorno tan complejo, pueden replicarse prácticamente en cualquier lugar del mundo.
Lo que más impresiona a Alberto II en los jóvenes emprendedores y activistas con los que trabaja a través de Re.Generation es la sinceridad de su compromiso. Entienden que clima, biodiversidad, desarrollo económico y justicia social están profundamente conectados. Su liderazgo es menos vertical y mucho más colaborativo, orientado a construir coaliciones. Y en el plano económico, la diferencia es mayor aún: no quieren simplemente reducir daño sino regenerar, operando dentro de los límites planetarios y restaurando ecosistemas, fortaleciendo comunidades y reconstruyendo una relación más saludable entre la humanidad y la naturaleza.
Citações Notáveis
Tenemos que dejar de enfrentar beneficio económico y protección de la naturaleza. Las soluciones existen y tiene sentido económico proteger la naturaleza.— Alberto II de Mónaco
La inestabilidad geopolítica no hace que la crisis climática sea menos urgente, pero sí hace más difícil su ejecución.— Alberto II de Mónaco
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un príncipe soberano dedica tanto tiempo y recursos personales a una fundación ambiental cuando podría delegar completamente?
Porque la urgencia que observé en mis viajes no permitía esperar. Mónaco ya tenía iniciativas, pero yo sentía que había que acelerar. Además, existe una continuidad familiar: mi tatarabuelo fue oceanógrafo, mi padre protegió el Mediterráneo. Es una responsabilidad que viene de atrás.
Dice que la inestabilidad geopolítica complica la ejecución de la crisis climática. ¿Eso significa que el clima espera a que la política se estabilice?
No espera nada. Lo que sucede es que el capital se asusta. Cuando hay fragmentación internacional, los inversores se vuelven cautelosos y prefieren lo seguro: tecnologías maduras, mercados conocidos. Las soluciones urgentes, como la biodiversidad marina, quedan fuera.
Pero ustedes han movilizado 122 millones de euros. ¿No es suficiente?
Para demostrar que funciona, sí. Para resolver el problema a escala global, no. La filantropía puede ser flexible y actuar donde otros dudan, pero no puede reemplazar la inversión pública ni privada masiva. La magnitud es demasiado grande.
¿Cuál es el mayor cambio que ha visto en los empresarios en estos veinte años?
El cambio es profundo. Hace dos décadas veían la sostenibilidad como un gasto o un gesto de imagen. Ahora los líderes entienden que es parte de la estrategia empresarial. El cambio climático afecta sus cadenas de suministro, sus costes, su estabilidad. Es real, no es abstracto.
Habla de que el mercado infravalora el capital natural. ¿Cómo se corrige eso?
Cambiando las reglas de creación de valor. Hoy la destrucción sigue siendo barata y la restauración cara. Mientras eso sea así, los modelos regenerativos serán la excepción. Necesitamos que los mercados asignen el valor real al capital natural.
¿Qué ve en los jóvenes que no vio en generaciones anteriores?
Que entienden las conexiones. No separan clima de justicia social, no separan economía de naturaleza. Y su liderazgo es colaborativo, no vertical. Quieren construir coaliciones, no imponer soluciones. Y lo más importante: no quieren reducir daño. Quieren regenerar.