Mientras celebran el regreso de sus héroes, la guerra sigue cobrándose civiles
A quinientos días de la invasión rusa a gran escala, un proyectil destruyó un barrio residencial en Liman, en la región de Donetsk, matando al menos a ocho civiles y hiriendo a trece más, recordando que la guerra no distingue entre frentes estratégicos y vidas cotidianas. Al mismo tiempo, Zelenski regresaba de Turquía con los comandantes que defendieron Azovstal en Mariupol, figuras que encarnan tanto la resistencia ucraniana como el peso de los intercambios que la guerra exige. En este contraste —héroes que regresan mientras civiles mueren en ciudades olvidadas— se revela la textura moral de un conflicto que avanza en múltiples planos a la vez.
- Un impacto directo de artillería rusa destruyó un bloque residencial en Liman a las diez de la mañana de un sábado, dejando ocho muertos y trece heridos entre la población civil.
- Liman, situada cerca de la devastada Bajmut, se ha convertido en un punto de fricción constante donde los ataques rusos no cesan y los civiles tienen pocas opciones de escape.
- La inteligencia británica reporta baja moral y desorganización en las filas rusas, mientras tropas ucranianas ganan terreno en el flanco sur de Bajmut en el marco de su contraofensiva.
- Zelenski aterrizó en Ucrania con los cinco comandantes de Azovstal, liberados hace casi un año a cambio del oligarca Viktor Medvedchuk y retenidos en Turquía por exigencia rusa.
- El regreso de los líderes de Mariupol es leído como señal de que Ucrania se siente lo suficientemente segura para recuperar a figuras que Rusia consideraba estratégicamente peligrosas.
A las diez de la mañana de un sábado, cuando se cumplían exactamente 500 días desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, un proyectil destruyó un bloque residencial y un comercio en Liman, localidad de la región de Donetsk. Al menos ocho civiles murieron y trece resultaron heridos, según confirmó el jefe de la administración militar regional. Liman no ocupa los titulares principales, pero su cercanía a Bajmut —ciudad que Rusia capturó a finales de mayo tras meses de combates devastadores y que hoy es casi un campo de escombros— la convierte en escenario de tensión permanente.
El panorama militar, sin embargo, muestra señales de cambio. Según inteligencia británica, el ejército ruso enfrenta baja moral, unidades desorganizadas y capacidad limitada para responder a la artillería ucraniana. La viceministra de Defensa Hanna Maliar informó que las tropas ucranianas han ganado un kilómetro de terreno en el flanco sur de Bajmut. La contraofensiva avanza, aunque el costo sigue siendo medido en vidas civiles.
Mientras ocurría el ataque en Liman, Zelenski regresaba de Turquía con cinco hombres que se han convertido en símbolos de la resistencia: los comandantes que lideraron la defensa de la factoría Azovstal en Mariupol durante 2022. Capturados tras la caída de ese último bastión, fueron liberados en septiembre pasado en el mayor intercambio de prisioneros entre ambos bandos hasta entonces. Rusia los entregó con una condición: debían permanecer en Turquía, lejos del frente. Ucrania pagó con Viktor Medvedchuk, oligarca cercano a Putin.
Casi un año después, su regreso es más que logístico. Es una señal de que Ucrania se siente lo suficientemente segura para traer de vuelta a figuras que Rusia consideraba lo bastante importantes como para exigir su exilio. "Estamos trayendo a casa a nuestros héroes", anunció Zelenski. Pero el contraste es inevitable: mientras los líderes regresan, los civiles en Liman siguen muriendo en barrios que no aparecen en los grandes titulares.
A un proyectil ruso le bastó una mañana de sábado para recordar que la guerra en Ucrania sigue cobrándose vidas civiles en lugares que no aparecen en los titulares principales. Alrededor de las diez de la mañana, cuando se cumplían exactamente 500 días desde que comenzó la invasión a gran escala, un impacto directo destruyó un bloque residencial y un comercio en Liman, una localidad en la región de Donetsk. El saldo fue de al menos ocho civiles muertos y 13 heridos, según confirmó Pavlo Kirilenko, jefe de la administración militar regional.
Liman no es una ciudad de importancia estratégica mayor, pero su ubicación la convierte en un punto de fricción constante. Está cerca de Bajmut, la ciudad que ha consumido decenas de miles de vidas en ambos bandos desde que Rusia la capturó a finales de mayo. Antes de la invasión, Bajmut tenía unos 70.000 habitantes. Ahora es casi un desierto de escombros. Ha sido una de las pocas victorias territoriales que Rusia ha logrado en los últimos meses, y el precio ha sido desproporcionado incluso para los estándares de esta guerra.
Pero el panorama militar está cambiando. Las tropas ucranianas están contraatacando, y según reportes de inteligencia británica, lo están haciendo con cierto éxito. El ejército ruso enfrenta problemas que van más allá de la falta de territorio: baja moral, unidades desorganizadas, capacidad limitada para responder a la artillería ucraniana. En el flanco sur de Bajmut, los ucranianos han ganado un kilómetro de terreno, según explicó la viceministra de Defensa Hanna Maliar. En Liman, sin embargo, la iniciativa sigue siendo rusa. Los ataques como el del sábado por la mañana son constantes, y los civiles que viven allí no tienen muchas opciones.
Mientras ocurría este ataque, Zelenski regresaba a Ucrania desde Turquía con un grupo de hombres que se han convertido en símbolos de la resistencia ucraniana. Denis Prokopenko, Sviatoslav Palamar, Serhi Volinski, Oleg Khomenko y Denis Shleha fueron los comandantes que lideraron la defensa de la factoría Azovstal en Mariupol durante 2022. Azovstal fue el último bastión de resistencia en una ciudad que finalmente cayó. Estos cinco hombres fueron capturados y pasaron meses como prisioneros de guerra en manos rusas.
Su liberación llegó en septiembre del año pasado, en lo que fue el mayor intercambio de prisioneros entre ambos bandos hasta ese momento. Rusia los soltó con una condición: debían ser trasladados a Turquía y permanecer allí, lejos del campo de batalla. El precio que pagó Ucrania fue alto: entregó a Viktor Medvedchuk, un oligarca cercano a Putin y figura influyente en la política y los negocios ucranianos. Ahora, casi un año después, estos comandantes regresan a casa. "Estamos trayendo a casa a nuestros héroes desde Turquía", anunció Zelenski el sábado por la tarde.
El regreso es simbólico en varios sentidos. Marca un cambio en la dinámica del conflicto, una señal de que Ucrania se siente lo suficientemente segura como para traer de vuelta a figuras que Rusia consideraba lo bastante importantes como para exigir su exilio. También subraya la realidad de esta guerra: mientras los líderes regresan a casa, los civiles en lugares como Liman siguen muriendo en ataques de artillería. La contraofensiva ucraniana avanza, pero el costo sigue siendo medido en vidas perdidas en barrios residenciales.
Citações Notáveis
Estamos trayendo a casa a nuestros héroes desde Turquía— Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania
El ejército ruso lucha con baja moral, una mezcla de unidades dispares y capacidad limitada para hacer frente a la artillería ucraniana— Ministerio de Defensa del Reino Unido
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un ataque en Liman el mismo día que Zelenski regresa con estos comandantes? ¿Es coincidencia o hay algo más?
No es coincidencia exacta, pero tampoco es una respuesta directa. Rusia ha estado atacando Liman constantemente porque es un punto donde los ucranianos están ganando terreno. El ataque del sábado es uno más en una serie. Lo que sí coincide es el timing simbólico: mientras Ucrania celebra el regreso de sus héroes, la guerra sigue cobrándose civiles.
Estos cinco comandantes, ¿qué tan importantes son realmente para Ucrania en este momento?
Son símbolos más que soldados en este punto. Lideraron la resistencia en Azovstal, que fue el último acto de defensa en Mariupol. Eso los convirtió en figuras nacionales. Pero estuvieron fuera del combate durante meses. Su regreso es un mensaje político: Ucrania está recuperando su narrativa, trayendo a casa a quienes Rusia quería mantener alejados.
¿Y Medvedchuk? ¿Fue un intercambio justo?
Eso depende de cómo lo mires. Medvedchuk era un oligarca influyente, cercano a Putin. Para Rusia, era valioso. Pero cinco comandantes que se convirtieron en símbolos de resistencia nacional tienen un peso político que va más allá de su valor militar. Ucrania apostó a que traerlos a casa valía más que mantener a Medvedchuk fuera de circulación.
¿Qué significa que el ejército ruso tenga "baja moral" en este punto?
Significa que están perdiendo. No solo territorio, sino la voluntad de pelear. Unidades desorganizadas, capacidad limitada para responder. Eso es lo que dice la inteligencia británica. Cuando un ejército invasor empieza a mostrar esos signos, el final está más cerca, aunque todavía haya mucho sufrimiento por delante.
¿Entonces Ucrania está ganando?
Está ganando terreno en algunos lugares, sí. Pero en Liman, donde ocurrió el ataque, sigue siendo Rusia la que tiene la iniciativa. La guerra no es un tablero uniforme. Hay lugares donde avanzan los ucranianos y lugares donde Rusia sigue atacando civiles. Ambas cosas son verdaderas al mismo tiempo.