Cuba enfrenta colapso de deuda tras fin de era Castro y deterioro económico

La contracción económica de 11% y caída de exportaciones en un tercio desde 2014 han generado escasez de alimentos y divisas, afectando el acceso a importaciones de artículos de primera necesidad para la población cubana.
Ambas partes saben que los cubanos no pueden pagar nada
La realidad cruda de la crisis de deuda cubana, según un analista de relaciones comerciales entre ambos países.

Los bonos de deuda cubana se cotizan a solo 10 centavos por dólar, 70% menos que en 2016, reflejando el colapso de esperanzas de reintegración a mercados globales. El colapso de Venezuela, enfriamiento con EE.UU. bajo Trump y caída del turismo por covid-19 dejaron a Cuba sin divisas para cumplir acuerdos de pago de deuda externa.

  • Bonos de deuda cubana cotizan a 10 centavos por dólar, 70% menos que en 2016
  • Cuba debía 17.800 millones de dólares en deuda externa hasta 2017
  • Economía cubana se contrajo 11% en 2020, una de las peores en América Latina
  • Exportaciones cayeron un tercio desde 2014 y a su nivel más bajo en 15 años
  • Cuba incumplió pagos al Club de París en 2019 y suspendió pagos en 2020

Cuba abandona esfuerzos de pago de deuda externa tras seis años de intentos fallidos de normalización con EE.UU., dejando la isla más aislada financieramente que nunca con una economía contraída 11%.

Hace seis años, cuando las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos se restablecieron bajo la administración Obama, la isla parecía lista para volver a los mercados financieros internacionales. Raúl Castro había prometido liquidar décadas de deuda incumplida, un gesto que abría la puerta a la reintegración económica global y al capital que la economía cubana necesitaba desesperadamente. Por un momento breve, los inversionistas creyeron en esa posibilidad.

Hoy, seis años después, esa promesa se ha desmoronado. Los bonos de deuda cubana se cotizan a apenas diez centavos por dólar, una caída del 70 por ciento desde 2016, cuando el optimismo alcanzó su punto máximo. El mercado para los antiguos préstamos comerciales está prácticamente muerto. Cuba está más aislada financieramente que nunca, y la isla no puede cumplir con los acuerdos de pago que hace poco se celebraban como señal de su regreso a la escena internacional.

La convergencia de crisis fue brutal. Venezuela, el antiguo patrocinador de Cuba, colapsó económicamente, cortando el flujo de apoyo extranjero. La relación con Estados Unidos se enfrió bajo la presidencia de Trump y no se ha calentado bajo Biden, quien ha dejado claro que la reconciliación con Cuba no es una prioridad mientras lidia con la pandemia y su agenda doméstica. El turismo, fuente vital de divisas, se desplomó por el covid-19. Las exportaciones cayeron un tercio desde 2014. Con apenas suficiente efectivo para importar alimentos, Cuba simplemente no puede pagar lo que debe.

La historia de lo que pudo haber sido es instructiva. En 2015, Cuba llegó a un acuerdo con catorce miembros del Club de París, el grupo de gobiernos ricos acreedores. Se condonaron 8.500 millones de dólares, dejando 2.600 millones en deuda pendiente con un plazo de dieciocho años para pagar. Rusia, su benefactor de la Guerra Fría, ya había perdonado el 90 por ciento de lo que Cuba le debía. Hubo un repunte en el comercio de deuda privada, con precios llegando a treinta y seis centavos por dólar en 2016. A finales de 2017, Raúl Castro envió señales de que Cuba estaba dispuesta a cumplir sus compromisos. Un grupo de firmas de inversión conocido como el Club de Londres, que mantenía 1.400 millones de dólares en deuda en default, se acercó con una propuesta de acuerdo. Nada de eso funcionó. La administración Trump presionó para desalentar cualquier normalización. El Club de Londres no logró nada. Finalmente, algunos inversionistas demandaron en un tribunal de Londres, donde el caso sigue en curso.

Cuba debía 17.800 millones de dólares en deuda externa hasta 2017, según las estadísticas gubernamentales más recientes, aunque es casi seguro que la cifra ha aumentado desde entonces. Incluso si pudiera comenzar a pagar, enfrenta obstáculos adicionales: las sanciones estadounidenses, preguntas sobre cómo compensar las tierras y empresas expropiadas durante la revolución, y la política estadounidense, que bajo Biden se rige por el apoyo a la democracia y los derechos humanos. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, fue clara el 16 de abril: un cambio en la política hacia Cuba no está entre las principales prioridades del presidente.

La economía cubana se contrajo un 11 por ciento el año pasado, una de las peores contracciones en América Latina. Las exportaciones cayeron a su nivel más bajo en quince años. No hay perspectiva realista de que Cuba venda un bono en el extranjero en el futuro cercano. Cuba incumplió sus pagos acordados al Club de París en 2019. El año pasado, cuando la caída económica se profundizó durante la pandemia, ambas partes acordaron suspender los pagos. Actualmente no hay negociaciones en curso, según una persona involucrada en las conversaciones que pidió anonimato. "Ambas partes saben que los cubanos no pueden pagar nada", dijo John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba.

Queda algo de esperanza. Miguel Díaz-Canel, quien asumió la presidencia de Raúl Castro en 2018, fue elegido el lunes como nuevo líder del Partido Comunista, consolidando su influencia. Tiene un historial impulsando reformas económicas, incluida la unificación del sistema de moneda dual que el país mantuvo durante décadas. Existe también la posibilidad de que Cuba se beneficie económicamente del desarrollo de una vacuna contra el covid-19. Las agencias de salud están realizando ensayos de fase III con dos candidatos, con planes de inocular a casi dos millones de adultos para finales de mayo. Si las vacunas tienen éxito, la isla podría reabrir al turismo y potencialmente exportar las vacunas. Pavel Vidal, exanalista del banco central cubano que ahora enseña en Colombia, sugiere que "la situación en este momento podría ser el punto de inflexión que conducirá a más reformas". Pero por ahora, el panorama para los inversionistas sigue siendo sombrío.

La combinación de Cuba reduciendo el ritmo de las reformas, el impacto de la situación de Venezuela y las sanciones de EE.UU. se refleja en una crisis de balanza de pagos que los obligó a dejar de pagar la deuda externa
— Pavel Vidal, exanalista del banco central cubano
La situación en este momento podría ser el punto de inflexión que conducirá a más reformas, porque tienen que poner sus finanzas en orden para atraer la inversión internacional
— Pavel Vidal, exanalista del banco central cubano
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Cómo pasó Cuba de estar tan cerca de la reintegración a estar tan aislada en solo seis años?

Model

Fue una tormenta perfecta. El optimismo de 2015 y 2016 dependía de tres cosas que no sucedieron: que Estados Unidos mantuviera el acercamiento, que Venezuela siguiera siendo un aliado económico, y que la economía global fuera estable. Ninguna de esas cosas pasó.

Inventor

Pero Raúl Castro hizo acuerdos de pago. ¿Por qué no simplemente cumplirlos?

Model

Porque no hay dinero. Cuando las exportaciones caen un tercio y el turismo desaparece, no tienes divisas. Es como prometer pagar una deuda cuando pierdes tu trabajo. El acuerdo de 2015 asumía que Cuba seguiría creciendo económicamente. Eso no sucedió.

Inventor

¿Qué significa que los bonos se cotizan a diez centavos por dólar?

Model

Significa que los inversionistas creen que Cuba nunca pagará. Si alguien te debe cien dólares pero todos saben que no puedes pagar, venderán ese derecho a diez dólares. Es el mercado diciendo: esto no vale nada.

Inventor

¿Hay alguna salida para Cuba?

Model

Posiblemente. Si las vacunas que están desarrollando funcionan, podrían reabrir al turismo y exportar medicinas. Y tienen nuevos líderes que parecen más dispuestos a hacer reformas. Pero eso es esperanza, no realidad. Por ahora, ambas partes saben que Cuba simplemente no puede pagar.

Inventor

¿Qué pasa con los inversionistas que compraron esa deuda?

Model

Pierden. Algunos demandaron en Londres, pero eso no les dará dinero si Cuba no tiene dinero. Es una lección sobre invertir en países que dependen de un solo aliado y de un sector como el turismo.

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