Agresiones a enfermeras en Madrid suben 16%: casi la mitad son físicas

Enfermeras sufren agresiones físicas, verbales y sexuales que generan consecuencias en su salud mental, incluyendo miedo, inseguridad e incertidumbre, llevando a algunos profesionales a abandonar sus puestos de trabajo.
No podemos cuidar cuando tenemos miedo
El Colegio de Enfermería de Madrid subraya la imposibilidad de prestar atención de calidad en un entorno de violencia.

En Madrid, quienes dedican su vida a cuidar a otros se enfrentan a una paradoja dolorosa: el lugar donde ejercen la compasión se ha convertido, con creciente frecuencia, en un espacio de violencia. El Colegio Oficial de Enfermería de Madrid registró 29 agresiones en 2025, un 16% más que el año anterior, con casi la mitad de naturaleza física y un subregistro estimado del 20% que sugiere que la realidad es aún más grave. Detrás de cada número hay un profesional que regresa a casa con miedo, inseguridad o la decisión silenciosa de abandonar su vocación.

  • Las agresiones a enfermeras en Madrid no solo aumentan en número, sino en gravedad: golpes, empujones, insultos y hasta agresiones sexuales forman parte del registro de 2025.
  • Los agresores son, en su mayoría, familiares o acompañantes de pacientes que descargan su estrés y frustración sobre quienes intentan ayudarlos.
  • El 20% estimado de casos no denunciados convierte las estadísticas oficiales en apenas la superficie visible de un problema mucho más extendido.
  • Dos enfermeros pusieron rostro humano a los datos: Beatriz vivió amenazas que requirieron vigilancia policial; Javier recibió una bofetada y decidió abandonar urgencias para siempre.
  • La campaña 'Cuida sin miedo' intenta responder a esta crisis con un mensaje directo: la violencia no puede ser una condición laboral aceptada en el sistema sanitario.

El Colegio Oficial de Enfermería de Madrid presentó esta semana un diagnóstico alarmante: 29 agresiones registradas en 2025, un 16% más que en 2024. Casi la mitad fueron físicas —golpes, empujones, intentos de agresión corporal—, el 41,4% verbales, y el registro incluye también dos agresiones sexuales y un caso de acoso. En la mayoría de los casos, el agresor no es un desconocido, sino un familiar o acompañante del paciente que llega al sistema sanitario en un momento de crisis y descarga esa tensión sobre quien intenta cuidar.

Mar Rocha, directora adjunta a la Presidencia del Colegio, describió el fenómeno como transversal a todos los niveles del sistema. Pero el dato que más preocupa a la institución es otro: estiman que cerca del 20% de las agresiones nunca se denuncian, lo que convierte las cifras oficiales en una subestimación de la realidad.

Dos enfermeros compartieron sus experiencias durante la presentación. Beatriz, que trabaja en hospitalización, fue amenazada y sufrió intentos de agresión física por parte de familiares de un paciente; la situación escaló hasta requerir vigilancia policial. El daño más duradero, sin embargo, fue psicológico: miedo, inseguridad e incertidumbre que transformaron su relación con el trabajo. Javier, supervisor en urgencias, recibió una bofetada de un acompañante. Nunca denunció, pero tomó una decisión: abandonar ese servicio. 'Comprendes que la urgencia está tensionada', explicó, 'pero de ahí a recibir una cachetada importante, pues no'.

El Colegio respondió con la campaña 'Cuida sin miedo', orientada a sensibilizar a la sociedad y a recordar que la violencia no puede ser parte del trabajo. La frase que resume el dilema es tan sencilla como urgente: no se puede cuidar cuando se tiene miedo.

El Colegio Oficial de Enfermería de Madrid presentó esta semana un retrato inquietante de la violencia que enfrentan sus profesionales: 29 agresiones registradas en 2025, un salto del 16% respecto a 2024, cuando se contabilizaron 25 casos. Los números son crudos, pero lo que revelan es más perturbador aún: casi la mitad de estos ataques fueron físicos.

Del total de agresiones documentadas, el 48,3% fueron golpes, empujones o intentos de agresión corporal. El 41,4% consistió en insultos, amenazas y abuso verbal. Además, el registro incluye dos agresiones sexuales y un caso de acoso sexual. Quién comete estos actos es, en la mayoría de los casos, alguien que acompaña al paciente o es su familiar: personas que llegan a urgencias o a una planta de hospitalización en momentos de estrés, impaciencia o crisis emocional, y descargan esa tensión sobre quien intenta cuidar.

Mar Rocha, directora adjunta a la Presidencia del Colegio, describió el fenómeno como "trasversal", es decir, que atraviesa todos los niveles del sistema sanitario. Las causas son múltiples: el estrés del acompañante, problemas de salud mental, la impaciencia ante tiempos de espera, la frustración de una urgencia saturada. Pero hay un detalle que el Colegio subraya con preocupación: estiman que casi el 20% de las agresiones nunca se denuncian. Eso significa que los números oficiales son, probablemente, solo la punta del iceberg.

Durante la presentación, dos enfermeros compartieron sus historias. Beatriz trabaja en una unidad de hospitalización y fue agredida por familiares de un paciente que incluyó amenazas e intentos de agresión física. La situación escaló hasta que la Policía Nacional tuvo que establecer vigilancia. Pero el daño más profundo fue invisible: la agresión le dejó "incertidumbre, miedo y mucha inseguridad", palabras que ella misma utilizó para describir cómo cambió su relación con el trabajo. Javier, que supervisaba un servicio de urgencias en un hospital público madrileño, recibió una bofetada de un acompañante de paciente. Nunca presentó denuncia formal, pero el episodio fue determinante: decidió abandonar urgencias. "Comprendes que la urgencia está tensionada, que son momentos críticos", explicó. "Pero de ahí a recibir una cachetada importante, pues no. No me parece que haya que soportar estas situaciones".

Lo que emerge de estos testimonios es una realidad que va más allá de las estadísticas: enfermeras y enfermeros que tienen miedo de ir a trabajar, que cargan con trauma psicológico después de un turno, que eventualmente deciden que no vale la pena. Rocha fue enfática al señalar que los profesionales de enfermería son "una población muy vulnerable dentro del sistema sanitario", especialmente porque las agresiones contra ellos representan el 30% de todos los ataques registrados en el Sistema Nacional de Salud.

En respuesta, el Colegio lanzó una campaña llamada Cuida sin miedo, dirigida a sensibilizar a la sociedad sobre el impacto real de estas agresiones y a promover el respeto hacia quienes trabajan en primera línea. El mensaje es simple pero urgente: la violencia no puede ser parte del trabajo. "No podemos cuidar cuando tenemos miedo", señaló el Colegio. Mientras la cifra de agresiones sigue subiendo año tras año, esa frase resume el dilema que enfrenta el sistema sanitario madrileño.

Comprendes que la urgencia está tensionada, que son momentos críticos, pero de ahí a recibir una cachetada importante, pues no. No me parece que haya que soportar estas situaciones.
— Javier, supervisor de urgencias en hospital público madrileño
Los profesionales de enfermería son una población muy vulnerable dentro del sistema sanitario, y las agresiones contra ellos van en aumento.
— Mar Rocha, directora adjunta a la Presidencia del CODEM
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué crees que los acompañantes de pacientes son los principales agresores?

Model

Porque llegan en momentos de máxima vulnerabilidad. Alguien está enfermo, hay incertidumbre, tiempos de espera largos. El acompañante carga con esa angustia y a veces la descarga sobre quien está más cerca: la enfermera.

Inventor

Pero eso no justifica la violencia, ¿verdad?

Model

No, claro que no. Por eso el Colegio insiste en que hay que denunciar. Si no se denuncia, el sistema nunca ve el problema real. Estiman que una de cada cinco agresiones no se reporta.

Inventor

¿Qué le pasa a una enfermera después de ser agredida?

Model

Según Beatriz, queda el miedo. La incertidumbre. Ya no es lo mismo ir a trabajar. Y en el caso de Javier, fue tan grave que decidió cambiar de servicio, abandonar urgencias. Eso es lo que el sistema pierde: profesionales con experiencia que se van.

Inventor

¿Es un problema solo de Madrid?

Model

No. El Colegio señala que representa el 30% de todas las agresiones en el Sistema Nacional de Salud. Es un fenómeno nacional, pero Madrid está documentando el aumento con claridad.

Inventor

¿Qué espera conseguir la campaña Cuida sin miedo?

Model

Cambiar la narrativa. Hacer que la sociedad entienda que la violencia contra enfermeras no es inevitable, que es una elección. Y que los profesionales sanitarios merecen trabajar sin miedo.

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