La fertilidad es salud, no vanidad personal
En Santo Domingo, un especialista en fertilidad alzó la voz ante una sala llena de oyentes para señalar una verdad incómoda: la mayoría de los casos de infertilidad que atiende podrían haberse evitado con información oportuna. Uno de cada seis dominicanos en edad reproductiva enfrentará este problema, pero el Estado no lo reconoce como prioridad de salud pública, los seguros no cubren sus tratamientos, y la educación preventiva brilla por su ausencia. Lo que está en juego no es solo la capacidad de tener hijos, sino la equidad con que una sociedad cuida a quienes la componen.
- La infertilidad afecta a uno de cada seis dominicanos en edad reproductiva, una proporción que convierte este problema en una crisis silenciosa de salud pública.
- Los tratamientos de fertilidad son costosos y ningún seguro médico los cubre, lo que condena a las familias de menores recursos a enfrentar el problema sin opciones reales.
- A pesar de conversaciones informales con funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad Social y aseguradoras privadas, ningún diálogo ha derivado en políticas concretas ni compromisos institucionales.
- Expertos y clínicas especializadas impulsan eventos de concientización para presionar a las autoridades a reconocer la infertilidad como enfermedad, tal como ya lo ha hecho la Organización Mundial de la Salud.
- La brecha entre lo que la medicina puede ofrecer y lo que la población puede acceder sigue abierta, y quienes trabajan en el sector saben que no podrán cerrarla sin voluntad política.
El pasado sábado, Ramón López Álvarez, director ejecutivo de Fertilam, se dirigió a una sala repleta en Santo Domingo con un mensaje que lleva tiempo intentando hacer escuchar: la mayoría de los problemas de fertilidad que atiende en su clínica nunca debieron haber ocurrido. Con acceso a información clara y oportuna, muchas de esas historias habrían tenido un desenlace distinto.
Fertilam organizó el segundo encuentro «Yo Cuido Mi Fertilidad», que reunió a más de treinta panelistas nacionales e internacionales para abordar temas como endometriosis, preservación de la fertilidad, nutrición y salud emocional. El objetivo era que los dominicanos comenzaran a entender la fertilidad como lo que realmente es: un aspecto de la salud que exige atención consciente.
La cifra central que López Álvarez repite es difícil de ignorar: una de cada seis personas en edad reproductiva enfrentará algún problema de infertilidad. Y sin embargo, la mayoría carece de la información necesaria para detectar señales a tiempo o tomar decisiones preventivas. A eso se suma una barrera económica concreta: los tratamientos son costosos y los seguros médicos no los cubren, lo que deja fuera a quienes no tienen recursos, aunque el problema no distinga entre clases sociales.
Cuando se le preguntó por el diálogo con el Estado, López Álvarez fue directo: ha habido conversaciones informales con funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad Social y con aseguradoras privadas, pero ninguna ha derivado en políticas reales. «Todo se ha quedado ahí», dijo.
Lo que busca es que la infertilidad ocupe un lugar en la agenda nacional con la misma seriedad que la diabetes o la hipertensión, y que el país adopte la clasificación que la Organización Mundial de la Salud ya le otorga: la de una enfermedad. Mientras tanto, la brecha entre lo que la medicina puede hacer y lo que la población puede acceder permanece abierta. López Álvarez trabaja para cerrarla, pero sabe que no puede hacerlo solo.
Ramón López Álvarez se paró frente a una sala llena de gente en Santo Domingo el sábado pasado con un mensaje que llevaba tiempo queriendo amplificar: la mayoría de los problemas de fertilidad que ve en su clínica nunca debieron haber ocurrido. Si las personas hubieran tenido acceso a información clara en el momento correcto de sus vidas, muchas de esas historias de infertilidad se habrían escrito de otra manera.
López Álvarez es director ejecutivo de Fertilam, un centro especializado en reproducción asistida que ofrece tratamientos como fecundación in vitro, inyección intracitoplasmática de espermatozoides e inseminación artificial. Fue su clínica la que organizó el segundo encuentro «Yo Cuido Mi Fertilidad», un evento que reunió a más de treinta panelistas nacionales e internacionales para hablar de infertilidad, endometriosis, preservación de la fertilidad, nutrición, salud emocional y relaciones de pareja. El objetivo era simple pero ambicioso: que los dominicanos comenzaran a entender la fertilidad como lo que realmente es—un aspecto de la salud que requiere atención consciente, no un asunto de vanidad personal.
La cifra que López Álvarez subraya es contundente: una de cada seis personas en edad reproductiva enfrentará algún problema de infertilidad en algún momento de su vida. Eso no es un número marginal. Eso es una realidad que toca a millones de dominicanos. Y sin embargo, dice, la mayoría de esas personas no tiene la información que necesita para detectar problemas a tiempo o para tomar decisiones preventivas que podrían cambiar el curso de sus vidas. La educación, insiste, es la herramienta que falta.
Pero hay otra barrera que López Álvarez identifica con frustración: el dinero. Los tratamientos de fertilidad son costosos. Los seguros médicos no los cubren. Eso significa que solo una porción de la población—la que tiene recursos—puede acceder a soluciones. El problema, subraya, no respeta clases sociales ni estatus económico. Afecta a todos por igual. Pero el acceso a la ayuda no.
Cuando se le preguntó si Fertilam ha buscado diálogos con el Ministerio de Salud o con autoridades gubernamentales, López Álvarez fue honesto: ha habido conversaciones informales con algunos funcionarios, incluso con el Consejo Nacional de Seguridad Social y con aseguradoras privadas. Pero esas conversaciones, dice, nunca han trascendido el nivel de lo informal. No han derivado en políticas, en cambios institucionales, en compromisos reales. «Todo se ha quedado ahí», expresó.
Lo que López Álvarez quiere ver es que la fertilidad deje de ser tratada como un asunto privado o cosmético y se reconozca como lo que la Organización Mundial de la Salud ya ha clasificado: una enfermedad. Quiere que ocupe un lugar en la agenda nacional. Quiere que las autoridades la traten con la seriedad que dedican a la diabetes o la hipertensión. Espera que eventos como el que se celebró el sábado actúen como catalizadores, que abran conversaciones que finalmente lleguen a los lugares donde se toman decisiones sobre políticas de salud pública.
Por ahora, lo que existe es una brecha: entre lo que la medicina puede hacer y lo que la población sabe que puede hacer, entre quiénes pueden pagar por ayuda y quiénes no pueden, entre el reconocimiento internacional de la infertilidad como enfermedad y su ausencia de las prioridades de salud del país. López Álvarez está trabajando para cerrar esa brecha. Pero sabe que no puede hacerlo solo.
Notable Quotes
La gran mayoría de personas con problemas de infertilidad pudo haberlos evitado si hubiera recibido la información adecuada en el momento oportuno— Ramón López Álvarez, director ejecutivo de Fertilam
No sé por qué quieren mantener la fertilidad como un tema de vanidad, algo personal y no una enfermedad. La OMS la tiene tipificada como una enfermedad— Ramón López Álvarez
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué cree que el Estado ha mantenido la fertilidad fuera de la conversación nacional sobre salud?
Creo que hay una combinación de factores. Primero, históricamente se ha visto como un asunto privado, casi íntimo. Segundo, la infertilidad no mata—no genera la urgencia que sí genera una epidemia de dengue o cólera. Y tercero, hay intereses económicos. Si el Estado reconoce la infertilidad como enfermedad, tendría que cubrir tratamientos, y eso cuesta dinero.
Pero usted dice que uno de cada seis dominicanos la enfrentará. Eso es una cifra enorme.
Exacto. Es una de cada seis personas. Eso no es marginal. Eso es millones de vidas. Y la mayoría de esas personas nunca recibió educación sobre cómo cuidar su fertilidad, cómo detectar problemas temprano, qué opciones existen. Si tuvieran esa información, muchos casos se prevendrían o se resolverían mejor.
¿Qué pasaría si mañana el Ministerio de Salud decidiera cubrir estos tratamientos?
Sería transformador. Pero también sé que no va a pasar de la noche a la mañana. Por eso estamos haciendo estos eventos, creando conciencia, demostrando que esto afecta a todas las clases sociales. Queremos que la gente entienda que la fertilidad es salud, no vanidad.
¿Ha sentido resistencia cuando plantea esto a las autoridades?
No resistencia abierta. Es más bien indiferencia. Las conversaciones son amables, pero no van a ningún lado. Nadie dice que no. Simplemente no pasa nada después.
¿Qué espera que suceda después de este evento?
Que la conversación se expanda. Que más personas entiendan que la infertilidad es una enfermedad real, clasificada así por la OMS. Que deje de ser un tema de clínicas privadas y se convierta en un asunto de política pública. Eso es lo que realmente cambiaría las cosas.