EE.UU. e Irán firman acuerdo de paz: se reabre Ormuz y cesa la guerra en Oriente Medio

Más de 73.000 palestinos muertos en Gaza desde inicio de ofensiva israelí; miles de muertos y heridos en Líbano con destrucción generalizada en el sur del país.
Tres meses de guerra, destrucción total, y ahora anuncian que todo terminó. Todo es una farsa.
Reacción de ciudadanos libaneses ante el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.

Tras cuatro meses de guerra en Oriente Medio, Estados Unidos e Irán han firmado electrónicamente un memorando de entendimiento que promete el cese de hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz, con una ceremonia oficial prevista para el viernes en Ginebra. Los mercados respondieron con euforia, pero en el terreno persisten los enfrentamientos y el escepticismo: Netanyahu rechaza los términos, Hizbolá y fuerzas israelíes continúan chocando en el Líbano, y más de 73.000 palestinos han perdido la vida en Gaza. La historia registra este momento como un intento de cerrar una herida abierta, aunque las cicatrices —y las dudas sobre el programa nuclear iraní— siguen sin sanar.

  • Cuatro meses de guerra han dejado destrucción masiva, cientos de miles de desplazados y más de 73.000 muertos palestinos, creando una presión insostenible sobre todas las partes para encontrar una salida.
  • El anuncio del acuerdo desató una reacción inmediata en los mercados: el petróleo cayó más del 4%, el Dow Jones cerró en máximos históricos y el Ibex 35 superó por primera vez los 19.000 puntos.
  • Netanyahu rechaza los términos del pacto y declara que Israel permanecerá en Gaza, Líbano y Siria; horas después del anuncio, un dron israelí mató a un conductor en el sur del Líbano y Hizbolá reportó repeler una incursión con tanques.
  • Pakistán y Qatar, mediadores clave, celebran el logro diplomático y preparan la firma oficial en Ginebra para el viernes 19 de junio, mientras Estados Unidos e Irán celebrarán reuniones indirectas en Doha esta semana.
  • La Unión Europea advierte que las sanciones solo se levantarán ante cambios verificables en el comportamiento iraní, y persisten preguntas sin respuesta sobre el futuro real del programa nuclear de Teherán.

El domingo por la tarde, Donald Trump anunció que Estados Unidos e Irán habían alcanzado un memorando de entendimiento para poner fin a cuatro meses de guerra en Oriente Medio. El acuerdo, firmado electrónicamente con las rúbricas de Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní Mohamad Baqer Qalibaf, promete la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y el cese de hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano.

Los mercados reaccionaron con euforia inmediata: el petróleo Brent cayó más del 4% hasta los 83 dólares el barril, el Dow Jones cerró en máximos históricos y el Ibex 35 superó por primera vez los 19.000 puntos. Trump, presente en la cumbre del G7 en Evian, aseguró que los barcos ya comenzaban a salir del estrecho y que el paso estaría completamente abierto el viernes, cuando se prevé la firma oficial en Ginebra.

Sin embargo, la paz anunciada enfrenta escepticismo considerable. Netanyahu insistió en que la lucha no ha terminado y que las fuerzas israelíes permanecerán en Gaza, Líbano y Siria el tiempo que sea necesario. Horas después del anuncio, un dron israelí mató a un conductor en el sur del Líbano, y Hizbolá reportó haber repelido una incursión de tanques israelíes cerca de Kfar Tebnit. En el Líbano, ciudadanos como Nawal expresaron indignación: después de miles de muertos y destrucción generalizada, el acuerdo les parecía una farsa.

En Gaza, las autoridades controladas por Hamás elevaron el número de palestinos muertos a más de 73.000 desde octubre de 2023. La administración Trump intenta vender una victoria —Irán reabre Ormuz, su programa nuclear ha sufrido daños graves y su economía atraviesa una crisis profunda— pero persisten preguntas esenciales sobre la verificación nuclear y las concesiones que recibirá Teherán. Ursula von der Leyen fue clara: las sanciones solo se levantarán ante un cambio real y verificable. Pakistán y Qatar celebran el logro diplomático, y el mundo espera, con cautela, a ver si esta paz logra sostenerse.

El domingo por la tarde, mientras el mundo seguía las noticias en tiempo real, Donald Trump anunció que Estados Unidos e Irán habían alcanzado un memorando de entendimiento para poner fin a cuatro meses de guerra en Oriente Medio. La noticia llegó como un punto de quiebre en un conflicto que había desatado destrucción generalizada, desplazado a cientos de miles de personas y dejado cicatrices profundas en toda la región. El acuerdo, firmado electrónicamente el domingo con las rúbricas del presidente estadounidense, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní Mohamad Baqer Qalibaf, promete la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano.

La reacción de los mercados fue inmediata y eufórica. El precio del petróleo Brent se desplomó más de un 4%, cayendo a 83,17 dólares el barril, mientras que el West Texas Intermediate retrocedió casi 5% hasta los 80,75 dólares. En Wall Street, el Dow Jones cerró en máximos históricos con una ganancia del 0,92%, el Nasdaq se disparó un 3,07% y el S&P 500 avanzó un 1,65%. En España, el Ibex 35 superó por primera vez en su historia los 19.000 puntos. La caída del petróleo refleja la expectativa de que los buques vuelvan a circular libremente por Ormuz, un paso vital para el comercio mundial de hidrocarburos que había estado bloqueado durante meses.

Trump, quien llegó a la cumbre del G7 en Evian, Francia, aseguró que los barcos ya estaban comenzando a salir del estrecho y que el paso estaría completamente abierto el viernes, cuando se prevé la firma oficial del acuerdo en Ginebra. El presidente estadounidense minimizó la necesidad de una operación militar internacional para garantizar la seguridad en Ormuz, aunque Francia, Italia, Reino Unido y Países Bajos habían expresado su disposición a participar en una misión defensiva. Emmanuel Macron, en su reunión bilateral con Trump, prometió hacer todo lo posible para garantizar que Irán no impusiera peajes en el estrecho.

Pero la paz anunciada enfrenta escepticismo considerable. Netanyahu, quien había lanzado la ofensiva conjunta con Estados Unidos contra Irán a finales de febrero, insistió en que la lucha no ha terminado. El primer ministro israelí afirmó que las fuerzas de su país permanecerían en Gaza, el Líbano y Siria todo el tiempo que fuera necesario para proteger la seguridad nacional. Horas después del anuncio del acuerdo, un ataque con dron israelí mató al conductor de un vehículo en el sur del Líbano, el primer ataque mortal registrado desde que entrara en vigor el alto el fuego. Hizbolá, por su parte, reportó haber repelido una incursión israelí compuesta por una excavadora y dos tanques Merkava cerca de Kfar Tebnit, utilizando cohetes y drones. Un funcionario de Hizbolá indicó que el grupo no había llevado a cabo operaciones desde el anuncio del acuerdo, pero que su posición sobre el alto el fuego estaba vinculada a la adhesión de Israel al mismo.

En el Líbano, la reacción fue de frustración y desconfianza. Ciudadanos como Nawal expresaron indignación ante el anuncio: después de tres meses de guerra, miles de muertos y heridos, y destrucción generalizada en el sur del país, el acuerdo parecía una farsa. El presidente libanés Joseph Aoun pidió medidas prácticas para aplicar el acuerdo en el terreno, señalando que el pueblo libanés esperaba que estos compromisos se tradujeran en estabilidad, seguridad y reconstrucción real. En Gaza, las autoridades controladas por Hamás elevaron el número de palestinos muertos a más de 73.000 desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023, incluidos más de 990 desde el alto el fuego pactado en octubre de 2025.

La administración Trump intenta vender una victoria: Irán ha aceptado reabrir Ormuz, su programa nuclear ha sufrido daños graves, su economía atraviesa una crisis profunda, y Estados Unidos ahora mantiene contactos directos con figuras de máximo nivel dentro del sistema iraní por primera vez en décadas. Sin embargo, persisten preguntas esenciales sobre el futuro del programa nuclear iraní, las concesiones que recibirá Teherán y la capacidad real de Washington para verificar que la República Islámica no vuelva a recorrer el mismo camino. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, fue clara: las sanciones solo se levantarán si hay un cambio real y verificable en el comportamiento de Irán.

Pakistán y Qatar, los mediadores clave en las negociaciones, celebraron el acuerdo como un paso histórico hacia la paz. El primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif anunció que su país organizaría la ceremonia de firma oficial el viernes 19 de junio en Ginebra. Antes de eso, Estados Unidos e Irán celebrarán reuniones indirectas en Doha esta semana. El texto completo del acuerdo se dará a conocer tras la firma oficial. Mientras tanto, el mundo espera, con cautela, a ver si esta paz anunciada logra sostenerse en un terreno donde la desconfianza y la violencia han echado raíces profundas.

La lucha no ha terminado. Seguiremos en guardia, seguiremos siendo fuertes y decididos, para defendernos tanto como sea necesario.
— Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel
Es un paso muy importante para la paz y permitirá la reapertura del estrecho de Ormuz.
— Emmanuel Macron, presidente de Francia
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Netanyahu insiste en que la lucha no ha terminado si el acuerdo ya está firmado?

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Porque para Netanyahu, el acuerdo no resuelve lo que él considera la amenaza existencial: el programa nuclear iraní y la capacidad de Hizbolá. Dice que salvó a Israel de la destrucción nuclear, pero no cree que este memorando garantice que Irán no vuelva a intentarlo. Es una posición política: necesita mostrar que no cedió.

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¿Y por qué los libaneses hablan de farsa si el acuerdo incluye un alto el fuego en el Líbano?

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Porque tres meses de guerra destruyeron ciudades enteras, mataron a miles de civiles, y ahora se espera que todo se resuelva con un papel firmado en Ginebra. Los libaneses ven que Israel sigue atacando, que Hizbolá sigue respondiendo, y que nadie en el terreno parece haber recibido el mensaje de que la guerra terminó.

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¿Qué significa realmente que el acuerdo se haya firmado "digitalmente"?

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Que Trump quiso mostrar su compromiso personal firmando de inmediato, sin esperar a la ceremonia oficial. Es un gesto político: demostrar que esto es real, que no es otra de sus promesas incumplidas. La firma física en Ginebra el viernes es la que cuenta legalmente, pero la digital fue el acto de fe.

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¿Por qué cayó tanto el precio del petróleo si el estrecho aún no está completamente abierto?

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Porque los mercados operan sobre expectativas. Si Trump dice que los barcos ya salen y que el viernes estará completamente abierto, los inversores apuestan a que así será. La caída refleja la confianza en que el bloqueo terminó, no que ya haya terminado.

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¿Qué pasa con el programa nuclear iraní después de esto?

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Esa es la pregunta sin respuesta. El acuerdo dice que fue dañado gravemente, pero nadie sabe exactamente cómo, cuánto, o si Irán puede reconstruirlo. Von der Leyen fue clara: las sanciones solo se levantarán si hay verificación real. Es el punto donde la desconfianza sigue siendo más fuerte que la paz.

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