A oscuras, bajo el apagón de siempre, una fila interminable se mueve como sombras
En la oscuridad de una noche cubana de julio de 2026, decenas de personas avanzan en fila frente a una bodega de Palmarito, guiadas solo por la luz de sus teléfonos, esperando comprar pollo durante el quinto apagón total del año. Lo que un video de treinta segundos captura no es una anomalía, sino el rostro cotidiano de una doble crisis —energética y alimentaria— que ha convertido el acceso a lo más básico en una vigilia nocturna. Cuando un gobierno elimina los topes de precios y el salario medio apenas alcanza para un kilogramo de carne, la cola se convierte en el único contrato social que queda.
- Cuba atraviesa su quinto apagón total del año, con cortes que superan las veinte horas diarias en muchas localidades, dejando a familias enteras en oscuridad mientras intentan conseguir alimentos.
- El régimen eliminó en junio los topes de precios del pollo, disparando su costo de 150-250 pesos a entre 3,500 y 6,000 pesos —casi el salario mensual completo de un trabajador estatal.
- Un video viral grabado en Palmarito muestra a decenas de compradores moviéndose como sombras frente a una bodega, iluminados únicamente por sus celulares, generando una avalancha de reacciones indignadas en redes sociales.
- Los comentarios de ciudadanos cubanos revelan una angustia doble: no solo si habrá producto suficiente para todos, sino si habrá electricidad para cocinar lo que logren comprar.
- La crisis no es una proyección futura —ocurre cada noche en pueblos de toda la isla, donde la fila nocturna se ha vuelto el único mecanismo disponible para acceder a proteína básica.
Una fila de decenas de personas avanza lentamente en la oscuridad, iluminada únicamente por las pantallas de sus teléfonos celulares. Esperan comprar pollo frente a una bodega en Palmarito. Un video de treinta segundos publicado en Facebook captura la escena con una descripción que no deja lugar a interpretaciones: «No hay luz, pero hay una urgencia que no espera».
La grabación fue hecha durante la quinta desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional en lo que va de 2026, provocada por la salida de servicio de la termoeléctrica Felton. En numerosas localidades, los cortes superan las veinte horas diarias, y bajo esas condiciones miles de familias hacen filas cada vez más largas para intentar comprar alimentos cuando estos aparecen.
El pollo se ha convertido en símbolo de la crisis. En junio, mediante la Resolución 150/2026, el régimen eliminó los topes de precios para el pollo troceado. El costo saltó de entre 150 y 250 pesos a entre 3,500 y 6,000 pesos —en un país donde el salario medio estatal ronda los 7,000 pesos mensuales. Semanas antes, el propio ministro de la Industria Alimentaria había admitido que durante todo 2026 la canasta normada no había distribuido pollo.
Las imágenes desataron una avalancha de reacciones. «¿El último lo podrá cocinar? No es fácil», escribió una usuaria, aludiendo directamente a los apagones. Otra añadió: «Como siempre no alcanzó». Y una tercera voz resumió lo que muchos sienten: «Qué crimen lo que se está viviendo en Cuba».
Lo que el video documenta no es una excepción. Es una rutina que se repite cada noche en bodegas de toda la isla: ciudadanos esperando en completa oscuridad, con la esperanza de comprar algo antes de que se agote, sin saber si tendrán luz para cocinarlo.
Una fila de decenas de personas, iluminadas únicamente por las pantallas de sus teléfonos celulares, avanza lentamente en la oscuridad de la noche. Esperan comprar pollo. No hay otra luz. Un video de treinta segundos, publicado en Facebook por la cuenta Unaguajira de Palmarito, captura esta escena en una localidad llamada Palmarito: compradores en fila frente a una bodega durante un apagón, moviéndose como sombras. El título del video es simple: «Llegó el pollo en mi monte». La descripción que acompaña es más cruda: «La noche cae, pero en Cuba el día no termina. A oscuras, bajo el apagón de siempre, una fila interminable se mueve como sombras. No hay luz, pero hay una urgencia que no espera».
Esta no es una escena aislada. El video fue grabado durante la quinta desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional en lo que va de 2026, provocada por la salida de servicio de la Unidad 1 de la termoeléctrica Felton. En numerosas localidades de la isla, los cortes eléctricos superan las veinte horas diarias. Bajo estas condiciones, miles de familias hacen filas cada vez más largas y difíciles para intentar comprar alimentos básicos cuando estos aparecen en las bodegas.
El pollo se ha convertido en un símbolo de esta crisis. En junio, el régimen cubano eliminó los topes de precios para el pollo troceado mediante la Resolución 150/2026. El costo saltó de entre ciento cincuenta y doscientos cincuenta pesos a entre tres mil quinientos y seis mil pesos. En un país donde el salario medio estatal ronda los siete mil pesos mensuales, este aumento es devastador. Semanas antes de esta decisión, el ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, había admitido públicamente que durante todo 2026 la canasta normada no había distribuido pollo. El suministro había colapsado.
Las imágenes del video provocaron una avalancha de reacciones en redes sociales. Los comentarios reflejaban no solo la frustración por las largas esperas, sino también la incertidumbre fundamental de poder cocinar el alimento una vez comprado. Aidee Mendoza Reyes escribió: «¿El último lo podrá cocinar? No es fácil», en alusión directa a los apagones que paralizan gran parte del país. Laritza Acosta Viera añadió: «No es fácil, y como siempre no alcanzó». Otros usuarios responsabilizaron directamente a las autoridades. Dayanis González López expresó: «Qué crimen lo que se está viviendo en Cuba».
Lo que el video documenta es una realidad que se repite con mayor frecuencia en distintos puntos de la isla. Largas filas para conseguir alimentos. Apagones de varias horas. Ciudadanos obligados a esperar en completa oscuridad con la esperanza de comprar productos básicos antes de que se agoten. La doble crisis —energética y alimentaria— no es una amenaza futura. Ocurre ahora, cada noche, en bodegas de pueblos como Palmarito, iluminadas únicamente por la luz de los celulares de quienes no tienen otra opción que esperar.
Citações Notáveis
¿El último lo podrá cocinar? No es fácil— Aidee Mendoza Reyes, comentario en redes sociales
En lo que va de 2026 la canasta normada no ha distribuido pollo— Alberto López Díaz, ministro de la Industria Alimentaria
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un video de treinta segundos de gente en una fila se vuelve viral? ¿Qué hace que la gente sienta la necesidad de compartirlo?
Porque no es solo una fila. Es la prueba visual de algo que la gente vive todos los días pero que nadie en el poder reconoce. Ver a decenas de personas en la oscuridad, iluminadas por celulares, esperando pollo —es decir, esperando lo básico— eso resume una crisis entera en una imagen.
El régimen eliminó los topes de precios en junio. ¿Fue una decisión deliberada para reducir la demanda, o simplemente perdieron el control?
Probablemente ambas cosas. Cuando el ministro admitió que no había pollo en la canasta normada durante todo el año, quedó claro que el sistema de distribución estatal había fracasado. Eliminar los topes de precios es una forma de decir: «Ya no podemos controlar esto, que el mercado lo haga». Pero en un país donde el salario medio es de siete mil pesos y el pollo cuesta seis mil, eso no es un mercado. Es una exclusión.
¿Qué significa que sea el quinto apagón total del año? ¿Esto es nuevo?
No es nuevo, pero está empeorando. Los apagones prolongados son parte de la vida cubana desde hace años. Pero cuando superan veinte horas diarias en muchas localidades, y coinciden exactamente con la escasez de alimentos, la gente no puede ni cocinar lo que logra comprar. Es una crisis que se alimenta a sí misma.
Los comentarios en redes hablan de incertidumbre: «¿El último lo podrá cocinar?». ¿Eso es lo que más duele?
Sí. Porque no es solo que no haya pollo o que sea caro. Es que incluso si logras comprarlo después de esperar horas en la oscuridad, es posible que no puedas cocinarlo. Esa incertidumbre total es lo que la gente no puede soportar.